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la fundación es una organización sin fines de lucro que se propone contribuir al mejoramiento de la la vida de las personas, organizaciones y comunidades

Como organización forma parte de una Red Internacional que reúne personas y grupos de Francia, Alemania, Suiza, España, Brasil, Colombia, que promueve la Economía Solidaria, el Desarrollo Social Local, la Salud Comunitaria, el abordaje colaborativo de los conflictos, los Diálogos Públicos y las formas creativas de abordar los desencuentros humanos

Podrán visualizar más en detalle algunas de estas dimensiones en nuestro site: www.moiru.com.ar

mayo 16, 2007

noticia triste


nuestro querido amigo y colega Tom Andersen conocido por todos por haber aportado su vision de los grupos reflexivos en la terapia y de la reflexividad en las relaciones entre las personas, murio ayer en noruega.
como comento sallyann roth "el debe haber estado interactuando con la piedra con la que golpeo su cabeza al caer, mientras caminaba por los bosques y montañas que amaba.
podemos imaginar su tierna sonrisa, mientras se despedia lentamente, con su tiempo tan propio.
para muchos fue un maestro, para otros un compañero otros lo tenian como un interlocutor inteligente y conectado... todos los que tuvieron la posibilidad de compartir con el, fueron tocados por su particular manera de mirar, escuchar y responder.
justo volvio a caer en nuestras manos una de las instigantes reflexiones de Edgar Morin, esta vez sobre la vida y la muerte.

(podran encontrar mas de estos fasciculos=

Civilizar: La nueva conciencia planetaria


Las apreciaciones de hoy
He vivido de un modo singular la sobreimpresión de las edades. Fui viejo a la edad de diez años, sin dejar de ser niño, y en muchos puntos he seguido siendo no sólo infantil sino incluso pueril. La muerte de mi madre determinó, al mismo tiempo, un irremediable envejecimiento y una perdurable infantilización.
He mantenido la curiosidad y el cuestionamiento de la infancia, no he llevado luto por mis interrogaciones y aspiraciones adolescentes, sólo superficial e insuficientemente he sido adulto. Me gustaría no haberme adulterado demasiado. No he conseguido ser adulto (salvo que haya conseguido no serlo), pero adquirí cierta madurez hacia mis veintiún años, antes de la edad «normal», cuando, en la Resistencia, asumí responsabilidades de vida y muerte. Sin embargo, a mis veintiséis años, tras mi fracaso en la vida adulta normal, deseé escribir un libro titulado Rimbaud, los secretos de la adolescencia. Quería, con ello, reasumir esos «secretos» que el adulto olvida. ¿Diré que siguen hablándome con fuerza? Perdí la adolescencia sin adquirir lo que constituye su pérdida: la resignación.
Mi incapacidad para llevar luto por mi madre se ha convertido en mi incapacidad para llevar luto cultural y luto social: tampoco pude resignarme a encerrarme en un sector de la cultura. Resignarme al estado de cosas y al estado del mundo. No he llevado luto por el conocimiento, he querido, si no conocerlo todo, conocer al menos en todas partes: he salvaguardado preguntas por las que se lleva luto cuando uno desea inscribirse en la cultura, y preguntas que se olvidan cuando uno desea inscribirse en la sociedad. Ésta es, sin duda, mi prolongada adolescencia.
Contrariamente a todas las normas, a la edad de cincuenta, sesenta años hice un reaprendizaje general, me hice una nueva cultura (en la que integré mi cultura precedentemente adquirida), por dos veces quise repensar mi pensamiento. Pero, aunque nacido de un impulso adolescente, el formidable trabajo de La méthode sólo podía ser una obra de madurez.
Y ahora, envejecimiento y rejuvenecimiento entremezclados, siento en mí todas las edades de la vida. Soy la sede de una dialógica incesante entre infancia/adolescencia/ madurez/vejez. He evolucionado y variado siguiendo siempre esta dialógica. En mí se unen, pero también se oponen, los secretos de la madurez y de la adolescencia.
La dispersión es la amenaza permanente que gravita sobre mi apertura y mi búsqueda. Todavía hoy intento, día tras día, aprehender el mundo en su multiplicidad y su devenir, leo revistas, los más diversos folletos. Quisiera detenerme, dejar de instruirme... Todo lo que leo dispersa mi reflexión y, al mismo tiempo, la estimula... Sin embargo estoy desbordado; los textos, artículos, libros que debo leer se amontonan, se esparcen, me ahogan... Pese a mi conciencia cada vez más aguda de lo inacabado y lo inacabable, sigo lanzando mis redes para pescar el océano. Por fortuna, varias veces he podido conquistar períodos de reconcentración, asimilación, reflexión, integración... Hoy, una vez más, necesitaría una larga fase de reconcentración... ¿Quién va a ayudarme?
Mi singularidad estriba en haber querido vincular lo diverso, sparsa colligo, y haber levantado mi obra sobre este principio. Todo lo que he hecho ha supuesto siempre la asimilación y la reunión de lo que estaba desencajado, informaciones e ideas compartimentadas. En el acto de reunión, pudieron brotar chispas que catalizaban nuevas formas, emergencias precisamente, es decir cualidades que aparecen en la reunión en sistema de partes que, aisladamente, no podrían tener ninguna de estas cualidades. Mi sentido de las verdades contrarias y mi rechazo de las verdades aisladas suscitaron los principios de un pensamiento complejo, es decir de un pensamiento que relaciona lo que, de orígenes diversos y múltiples, forma un tejido único e inseparable: complexus.
Y he aquí lo que creo descubrir hoy. Sólo pude elaborar La Méthode porque pude operar una confluencia y un enlace entre mis dos culturas sucesivas. Una primera cultura, la de mis estudios, mis curiosidades en las humanidades y mis trabajos en las ciencias humanas alimentaron mi necesidad de situar todo saber y todo examen en la historia, y mi necesidad, justificada por Marx, de articular unos con otros los saberes disciplinarios. Mi experiencia en ciencias humanas me dio la posibilidad de comprender la importancia antropológica, cultural y civilizacional de lo imaginario y de los mitos, y contemplar así, de modo multidimensional, tanto el hombre como la sociedad. Luego, la experiencia de la sociología del presente me incitó a no disolver nunca lo concreto, los acontecimientos, los seres, la existencia en abstracciones teóricas. Mi experiencia política me aportó el fortísimo sentimiento de la dificultad de evitar el error y la ilusión en las ideas y creencias. Mientras el científico de ciencias físicas cree poseer todos los medios experimentales y lógicos para excluir el error y lo irracional, yo he aprendido, por mi parte, que la mayoría de estos científicos tan rigurosos en sus trabajos eran, en sus opiniones y juicios políticos, unos bebés-probeta: pues no es posible extraer los fenómenos y los acontecimientos del mundo para meterlos en laboratorios artificiales. El gran e incontrolable laboratorio de la vida está irremediablemente sometido a torbellinos y cataclismos.
Sin rechazar, pues, esta cultura del mundo político, de las humanidades y de las ciencias humanas, muy al contrario, precisamente en el mantillo de esta cultura, me lancé a otra cultura, a partir del momento en que pude entrar en las «tres teorías» (cibernética, información, sistema). Encontré las herramientas conceptuales que utilicé entonces, modificadas, articuladas, complejizadas. La complejidad, siempre encontrada hasta entonces, aunque nunca reconocida, alimentó la búsqueda que me permitió denominarla, hacer su teoría, desprender su paradigma. La Méthode, producto de mi desarrollo en mi nueva cultura, es de hecho el fruto de la cópula entre mis dos culturas.
Puedo decir, de modo más concentrado, que La Méthode integró en su seno cuatro aportaciones principales:
–la aportación de una tradición filosófica de afrontar contradicciones que, nacida en Occidente con Heráclito, prosiguió con Nicolás de Cusa, Pascal, Hegel, Marx, Adorno, Jung, y se vio científicamente prolongada con Böhr, Gödel, Lupasco;
–la aportación de las «tres teorías» (información, cibernética, sistema) y de las teorías de la auto-organización y de la auto-producción (Von Foerster, Maturana, Atlan);
–la reflexión filosófica sobre la naturaleza de la ciencia (Husserl, Heidegger);
–la reflexión epistemológica sobre la primera revolución científica del siglo XX, suscitada por la irrupción de lo incierto (desorden, indeterminación, azar, caos) y efectuada por Bachelard, Popper, Lakatos, Kühn, Holton, Feyerabend; añadí a ello una reflexión sobre la segunda revolución científica en curso que, al objeto de las disciplinas compartimentadas, sustituye el carácter inseparable de las realidades sistémicas (ecología científica, ciencias de la tierra, cosmología).
En esta elaboración integrativa, prolongué ciertamente un impulso de pensamiento que fundaron Heráclito en Jonia y Lao Tsé en China. El filósofo chino Yi-zhang Chen ve las prolongaciones actuales de la dialéctica de Fang Yizhi y de Hegel en Gödel, Hoffstader y en mí mismo: «El punto de vista de Morin, –escribe– no está aislado y tiene un profundo telón de fondo histórico, responde a una corriente del pensamiento humano cuya fuente es lejana y el curso amplio, y que reúne las geniales intuiciones y las visiones penetrantes de los sabios de las civilizaciones oriental y occidental». Y añade: «Esta corriente de pensamiento resurge y se renueva al hilo de los tiempos en formas inéditas e incluso científicas». Pero yo no sólo he cientifizado una gran corriente filosófica; he querido que pueda ponerse de relieve un pensamiento pertinente a partir de un continuo ir y volver entre la filosofía y la ciencia. He intentado prolongar científicamente la filosofía y filosóficamente la ciencia. ¡Sacrilegio! ¡Cuántas fronteras cruzadas sin pasaporte! ¡Cuántas aduanas burladas! ¡Cuántos santuarios profanados! ¡Cuántos odios ineptos por una aventura de buena voluntad! ¡Qué imposibilidad de comprender que la pertinencia se adquiere al superar la especialización y no encerrándose en ella! Muchos de estos rechazos se justifican por la imbécil ilusión de que La Méthode es un super-sistema que pretende ser exhaustivo cuando, por el contrario, puse en él el azar, la incertidumbre y la inconclusión. ¡Qué desconocimiento supone imaginarme en la estratosfera de las ideas generales, cuando todo mi esfuerzo se dirige a vincular lo empírico y lo teórico, lo concreto y lo abstracto, la parte y el todo, el fenómeno al contexto! Sí, me consagré a las ideas. Pero no tanto a las ideas generales cuanto a las ideas genéricas: las ideas nucleares, las que están en el núcleo de los sistemas de pensamiento o creencia, las que son capaces de desorganizar o reorganizar estos sistemas, las que permiten generar un pensamiento, son lo que yo denomino, desde otro ángulo, los paradigmas.
Sólo he podido llevar a cabo este trabajo porque esperé la maduración y conquisté un espacio-tiempo de reflexión y elaboración. Pero he podido llevarlo a cabo porque he permanecido, más que nunca, abierto a influencias procedentes de todos los puntos cardinales, de autores a veces considerados incompatibles (como Pascal, Kant y Hegel); ningún duro caparazón doctrinal inmovilizó mi intelecto. Más profundamente, como dije ya en la introducción general a La Méthode, me sentí conectado al patrimonio planetario, animado por la religión de lo que une, el rechazo de lo que rechaza, una solidaridad infinita. Al igual que el valle recibe los torrentes que proceden de laderas opuestas, pude elaborar el pensamiento complejo «reuniendo lo disperso». El espíritu del valle fue y sigue siendo en mí el lugar de encuentros siempre activos, incluso entre impulsos contrapuestos.
Unir, unir. Se ha convertido para mí no en la palabra clave sino en la idea-madre. El conocimiento que une es el conocimiento complejo. La ética que une es la ética de la fraternidad. La política que une es la política que sabe que la solidaridad es vital para el desarrollo de la complejidad social.
El conocimiento complejo no tiene término, y no sólo porque es inacabado e inacabable sino también porque llega por sí solo al desconocimiento. Tras la complejidad está lo indecible y lo inconcebible. Bajo los conceptos está el mundo. ¿Bajo el mundo...?
¿Por qué nuestro mundo lleva en sí, desde el origen, potencialidades organizadoras que, a partir de las interacciones nucleares, electromagnéticas y gravitacionales, se actualizan en núcleos, átomos, galaxias, estrellas y, cierto día, en alguna parte de un perdido agujero de una pequeña galaxia periférica, se actualizaron en un primer ser vivo? Remontándonos a la génesis del universo, llegamos a la idea de la auto-producción del mundo a partir de un vacío que sería como el no-ser de Hegel, desprovisto de todas las determinaciones, idéntico pues al ser.
Creo, pues, que el mundo se auto-produjo. Pero entonces, la auto-producción se convierte en un gran misterio. Nos evita la pregunta paradójica que puede hacerse a cualquier explicación por un Dios creador: ¿quién ha creado a ese Creador? Pero nos plantea otra pregunta paradójica: ¿cómo puede un mundo auto-crearse ex nihilo? Podemos retroceder en espíritu hasta la radiación nacida del acontecimiento inicial y concebir un caos genésico. Como subrayo en La Nature de la Nature, el caos no sólo está en el origen, subyace en nuestro mundo, que es un caosmos. Ahora bien, la explicación por el caos lleva en sí la inexplicabilidad del propio caos.
A lo largo de todo el trabajo de La Méthode se me impusieron los límites del entendimiento humano, los límites de la lógica, los límites del conocimiento, la superficialidad y la fragilidad de la conciencia. Por debajo y más allá de lo concebible, por debajo y más allá de lo pensable se desvanecen las separaciones del espacio y el tiempo, la materialidad se disuelve y la propia realidad se descompone... Ciertamente nuestro conocimiento está inacabado, pero lleva en sí, para siempre, algo de inacabable.
Fin del fascículo 26
El material publicado por Civilizar, está editado de la obra de Edgar Morin Mis demonios. © Editorial: Kairós, Barcelona, 1995. © Traducción: Manuel Serrat Crespo, 1995.




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Práctica terapeútica: el valor de la palabra Tom Andersen, psiquiatra noruego y creador de los equipos reflexivos, visitó la ciudad invitado por la UNR
El armenio-norteamericano Harry Goolishian decía: “Escuchen lo que ellos dicen realmente, y no lo que ustedes creen que ellos realmente quieren decir”. Esta reflexión es central en el pensamiento y la práctica terapéutica de Tom Andersen, psiquiatra noruego, profesor del Instituto de Medicina Comunitaria y creador del equipo reflexivo un modo de intervención que se utiliza, por ejemplo, en terapia familiar. Es conocido en el ámbito de la psiquiatría mundial por ser el creador de una modalidad que promueve una terapia basada en la posibilidad de que el paciente participe de las conversaciones del grupo terapéutico y que se basa en “charlas” abiertas y cara a cara, a diferencia de lo que plantea la cámara Gesell.

El especialista dice, abiertamente, que espera que los terapeutas se desprendan de todo preconcepto o prejuicio frente a lo que escuchan o ven para ser más efectivos en su tarea a la vez que destierra los encasillamientos del tipo: este hombre “es” un delicuente, esta mujer “es” muy nerviosa.

Andersen estuvo en Rosario la semana pasada invitado por la carrera de posgrado de Especialización en Psicología Clínica y Comunitaria de la Facultad de Psicología de la UNR y la cátedra de Psiquiatría de Adultos de la facultad de Medicina. En su visita a la ciudad (donde expuso frente a estudiantes, psicólogos y psiquiatras locales) hizo hincapié en la necesidad de entender a la terapia (aunque aclarará una y mil veces que el término no es de su agrado porque lo considera muy “limitado y estructurado”) desde un sentido “emocional” en el que el psiquiatra o terapeuta “tiene que involucrarse con el paciente” para ayudarlo a estar mejor.

Andersen, que prefiere hablar de “relaciones” cuando se refiere a la “terapia o trabajo terapéutico”, manifiesta que los equipos reflexivos son escencialmente “abiertos” y “todo lo que se habla es expuesto delante de la gente”, en la vereda opuesta de lo que es la cámara Gesel.

Los equipos reflexivos, en los que el paciente tiene la posibilidad de participar en el debate que los terapeutas o analistas realizan sobre su caso particular, son utilizados en distintos países para abordar diferentes problemáticas de la comunidad con excelentes resultados.

“La persona describe lo que le pasa, describe una situación, y nosotros vemos los efectos de eso que habla en la misma persona”, ejemplifica. Al mismo tiempo, lo que la persona “ve y escucha” que manifiestan sobre él o ella influirá de una determinada manera. Por eso, enfatiza, “no sólo tenemos que estar atentos a lo que expresa sino también a cómo y cuándo lo dice, a sus pausas, al énfasis que pone a las palabras, que gestos y cuestiones corporales están también presentes y cómo lo que va diciendo lo modifica”. Para Andersen, el lenguaje es el que condiciona los pensamientos de las personas, y no al revés.

En un tramo de la charla con la prensa se referió a las “conversaciones internas”. Al respecto señala que “siempre es posible ver y escuchar en las palabras más de lo que se percibe. Para eso hay que ir despacio, en forma pausada” relata, mientras se toma todo el tiempo disponible para captar la atención de quienes lo escuchan y ejemplificar con su propio discurso aquello que propone.

El psiquiatra incentiva a los profesionales a que atiendan particularmente los silencios y las posturas corporales como parte de lo que la persona quiere o puede transmitir.

Para Andersen las “expresiones” son las que forman nuestras vidas y al mismo tiempo condicionan nuestros pensamientos. Son las palabras, es el lenguaje el que articula nuestra forma de pensar, y no al revés como siempre se creyó y es por eso que en ellas hay que buscar pistas y respuestas. “Las palabras forman nuestros significados y éstos influyen en cómo vivimos”, señala.

Andersen concentró parte de su experiencia profesional de los últimos años en las cárceles. En la actualidad le quedan pocos pacientes por sus múltiples tareas en el exterior y su trabajo como profesor. En su visita a Rosario mantuvo reuniones con autoridades de la Universidad Nacional de Rosario y quedó abierta la posibilidad de trabajar en distintas áreas de la comunidad local con la modalidad de equipos reflexivos.




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mayo 04, 2007

inversion en ciencia

El 80% quiere más inversión en ciencia | LANACION.com



El 80% quiere más inversión en ciencia

Surge de la segunda encuesta nacional sobre la percepción pública de esta actividad en el país





Tal vez la gran mayoría de los argentinos no se informe exhaustivamente sobre temas de actualidad científica, pero el 80% considera que los recursos públicos para la ciencia y el desarrollo tecnológico tienen que aumentar en lo inmediato.

Es más: este apoyo se mantiene cuando a las mismas personas se les pregunta qué debería pasar en el futuro cercano, e incluso si se pondera el hecho de que la ciencia y la tecnología deben competir con otras áreas del presupuesto del Estado.

Estas afirmaciones surgen de la segunda encuesta nacional "La percepción de los argentinos sobre la investigación científica en el país", realizada por el Observatorio Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en 21 ciudades de más de diez mil habitantes, a lo largo y a lo ancho de la Argentina. Llegan en momentos en que los investigadores reclaman insistentemente que se haga efectivo el aumento anunciado en febrero para jerarquizar la actividad, sobre lo que fuentes del Ministerio de Educación y del Conicet responden que se pagará a la brevedad, retroactivo a marzo.

"Este estudio se explica por la vigencia de la sociedad del conocimiento, en la que la política científica debe djar de estar en manos de los expertos para pasar a las manos de la sociedad en su conjunto. Entre otras cosas, porque el empleo de innovaciones tecnológicas genera riesgos que la sociedad debe conocer y sobre los cuales debe tener la posibilidad de opinar", dijo ayer durante la presentación de los resultados el profesor Mario Albornoz, director del Observatorio.

Según explicó Carmelo Polino, coordinador del trabajo, "De acuerdo con las recomendaciones internacionales, esta encuesta, la segunda en su tipo, se realizó a tres años de la primera versión, mediante entrevistas personales, domiciliarias, en una muestra nacional, con selección aleatoria de casa y manzana." Los entrevistados fueron 1936 adultos y residentes de ciudades de más de 10.000 habitantes.

Los resultados conforman un panorama de claroscuros. Por un lado, se concede a la ciencia un alto grado de reconocimiento. El 85%, en promedio, piensa que el país no les ofrece a los científicos condiciones adecuadas de inserción institucional, salarios suficientes, ni infraestructura y recursos propicios para asegurar su permanencia en las instituciones locales. Más de siete de cada diez personas consideran que el Gobierno tendría que dar ayuda económica a los jóvenes que pretenden hacer estudios de posgrado en el exterior.

Sobre el prestigio social de los investigadores, las respuestas indican que sigue siendo alto para siete de cada diez encuestados, lo que ubica a la profesión de investigador entre las más prestigiosas, después de los médicos (88,8%) y los profesores (77,4%).

Pero cuando se indaga sobre el éxito que se le adjudica a la producción científica local en el plano internacional, los encuestados revelan que consideran a los deportes, la agricultura y la ganadería como las áreas en que el país más se destaca. La investigación científica queda en una posición intermedia, con percepciones encontradas. De cada diez argentinos, hay cinco que piensan que se trata de un área de poca o ninguna relevancia, pero cuatro opinan lo contrario. Sin embargo, si lo que se evalúa es cómo la población imagina el futuro de la investigación científica en el país, entonces la mayoría (el 57%) tiende a mostrarse más bien optimista, y considera que va a tener un lugar muy destacado (el 17%) o bastante destacado (el 40%).

Por otro lado, este estudio es también un llamado de atención: muestra que la gran mayoría de los argentinos no tiene incorporado el hábito de informarse sobre temas de actualidad científica y que el conocimiento de instituciones científicas es bajo (seis de cada diez no conocen ninguna institución de investigación nacional).

También muestra que los jóvenes no se sienten atraídos por las carreras científicas (lo cree casi el 60 por ciento de los encuestados). Y que la falta de recursos humanos en las carreras relacionadas con la informática, que podría llevar a un estancamiento en el sector, se debe a que muchos jóvenes le temen a la matemática,

"Si se tiene en cuenta que gran parte del debate entre Ségolène Royal y Nicolas Sarkozy pasó por la actividad nuclear, se comprende la importancia de que la sociedad esté bien informada sobre la actividad científica -comentó el secretario de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, ingeniero Tulio Del Bono, durante la presentación-. Si no lo está, se corren dos riesgos: que no participe o que sea manipulada por no tener los conocimientos mínimos. Esta encuesta nos proporciona insumos para poder planificar y mejorar la comunicación con la sociedad."

Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/905641




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abril 26, 2007

tema de la pluri, inter y transdisciplinariedad.

Número 16 de Polis en la webla publicación y la puesta en la web, del número 16 de la revista POLIS en que el tema monográfico de nuestro “Estamos viviendo una revolución del conocimiento en todas las áreas que se manifiesta en una heterogeneidad casi inconmensurable de discursos y publicaciones, que asemeja al mito borgiano de la biblioteca de Babel. Sin embargo, esta proliferación está acompañada de una profunda insatisfacción respecto a las ciencias, especialmente las sociales. De una parte, experimentamos la fragmentación de la imagen de la realidad en múltiples visiones parciales provenientes de la diversidad de las ciencias y de cada una de ellas. De otra, somos cada vez más concientes que nuestras investigaciones son demasiado simples y esquemáticas para intentar aprehender una realidad polisémica y cada vez más fluyente. Asimismo, hay una presión creciente a convertir las investigaciones en ciencia aplicada, en tecnología útil para los gobiernos y empresas. Habitualmente dichas investigaciones están construidas
sobre supuestos y teorías cuestionables desde el punto de vista científico,pero las cuales minimizan la conflictividad social...” (parte del prólogo) Como siempre podrás acceder a cada uno de los números de la revista, en nuestra página web http://www.revistapolis.cl simplemente cliqueando en las respectivas portadas, y una vez en ellas accediendo al Indice y desde allí a cada uno de los artículos que te interese consultar.
Antonio Elizalde. Director Revista Polis

Un interesante comentario sobre Virginia Tech (en portugues)

Tragédia em Virgínia Tech:
o desafio de se descobrir outras ‘janelas’ interpretativas
*Maristela Barenco Corrêa de Mello
A tragédia ocorrida em Virginia Tech (EUA) nos deixa mundialmente alarmados e confusos. Inicialmente, precisamos desesperadamente dar uma explicação para o fato. E a explicação que sempre melhor pôde ser dada é que o estudante Cho Seung-Hui, de 23 anos, era doente mental , como confirmara uma corte de Virginia quase dois anos antes, ou era assassino, como revela o presidente da NBC News, ao acreditar que o material divulgado é uma forma de achegar-nos no interior da mente de um assassino.
Passada a semana, vamos conhecendo os fatos, os relatos de conhecidos, os testemunhos. Numa releitura de sua vida, vamos nos acomodando e encontrando as explicações que precisávamos: de fato, Cho era doente mental. E já morreu. Ficam as marcas profundas da dor pelos inocentes que perderam as suas vidas. Mas o fato parece estar resolvido.
Embora milhares de anos de pensamento filosófico já tenha nos dado a evidência de que a realidade e os acontecimentos podem ser acessados através de milhares de janelas interpretativas, há uma forma hegemônica de acessar que se consagrou e que vem sendo legitimada e confirmada a cada dia, pela lógica e pela realidade midiática.
Esse acesso, linear, histórica e culturalmente consolidado, revela-nos sempre as mesmas perspectivas de fatos que nunca são iguais. É por essa lógica que tomamos contato com este acontecimento trágico, considerado o pior incidente do gênero na história moderna dos EUA, e que fez o seu ilustre presidente dizer que aquela havia sido a pior manhã de sua vida.
Os relatos são indubitáveis e consensuais. Cho Seung-Hui, 23 anos, estudante do último ano de filologia inglesa, era uma pessoa doentia. Como se descreve, era uma pessoa solitária, praticamente muda, considerada perturbada, atordoada, triste, reservada, quieta, depressiva, com tendências suicidas. Escrevia textos ficcionais repletos de requintes de violências, desilusão. Desde os 8 anos vivia nos subúrbios de Washington. Seus pais deixaram a Coréia do Sul, há 15 anos, com pouco dinheiro e muitos sonhos, em busca de um país onde pudessem criar os filhos como se deve, educar os filhos bem, assim teria dito o avô de Cho. Era considerado um aluno inteligente, que se sentava na primeira carteira e que sofria piadas dos colegas, sobretudo por seus textos mórbidos. Dizia ter uma namorada imaginária e tinha uma intensa vida virtual.
Esse rapaz, sem motivos evidentes, na segunda-feira do dia 16 de abril, entrou no dormitório do Campus e matou um casal de estudantes. Há rumores de que a primeira jovem a ser morte teria tido um envolvimento com ele. Duas horas depois, no prédio das salas de aulas, ele reinicia, com outra arma, o segundo tiroteio, matando mais 30 pessoas, entre professores renomados e alunos dedicados, suicidando-se em seguida. Dias depois, um extenso material de Cho, encaminhado por ele mesmo, chega à sede da NBC News, contendo, ao que parece, 27 vídeos e 43 fotografias, que buscam evidenciar as justificativas de tamanha tragédia.
Ao saberem do que havia sucedido, alguns amigos de Cho não tiveram dúvida de que ele seria o mentor e o responsável, por seu modo de se comportar, pelo seu estilo literário violento. Dois anos antes, em 2005, ele havia tido problemas com a polícia pelo seu comportamento persecutório com duas estudantes, em separado, e foi encaminhado a uma internação psiquiátrica, que não se sabe estimar de quanto tempo.
O conteúdo do material entregue? Assustador. Gerador de polêmicas diversas: como divulgar algo de uma pessoa como Cho? Não será fazer uma apologia ao espírito doentio, niilista e narcísico de Cho? Não será dar voz e vez à sua? Não será encorajar outros tantos Chos a cometerem tragédias desse porte? Não será um desrespeito às vítimas e a dor de suas famílias? Apesar de qualquer polêmica, o material é divulgado. A mídia não recua diante de interrogações éticas.
E a cada hora que passa, a cada nova notícia que nos chega, ainda que continuemos tristes pela tragédia que significou e que encurtou a vida de tantas pessoas bonitas, inteligentes e inocentes, vamos acalmando o nosso coração com a janela interpretativa que nos vai sendo oferecida. Cho era doente mental. Ninguém poderia fazer nada.
A segunda janela interpretativa, não menos linear que a primeira, é a dos estudiosos da mente e do comportamento humano. Há um diagnóstico que precisa ser feito. Enquanto ele não se define, há um clima de incômodo, de impotência, de incompetência. Quando tal diagnóstico se define, quando enfim conseguimos categorizar, classificar e conceituar as razões pelas quais alguém pode transgredir a partir de um contexto ilusoriamente equilibrado, respiramos todos aliviados, porque, nesse momento, pode haver um “culpado” – que geralmente é bode expiatório de uma coletividade: alguém que adoeceu. Adoecimento individual. Adoecimento irremediável. Por essa janela interpretativa, ouvimos já renomadas pessoas explicando que a Cho possuía uma personalidade niilista e narcisista; que Cho tinha traços perversos; que Cho possuía uma personalidade anti-social; que Cho demonstrava ser portador de transtorno bipolar; que Cho era depressivo.
É importante que percebamos que, pelas duas janelas interpretativas convencionais acima descritas – a hegemônica e midiática e a dos cientistas -, a causa de uma tragédia desse porte é sempre isolada, fragmentada. Nesse caso, a causa está no estudante Cho. Não está na evidência de que ninguém nasce assassino; não está na visão conservadora dos pais que saíram do país de origem e se aventuraram a adentrar numa cultura em parte xenófoba para educar os seus filhos como se deve; não está num contexto escolar extremamente omisso, que é unânime em fazer a releitura da personalidade de Cho, mas que parece não tê-lo ajudado como ele precisava e pedia; não está na professora que se alarmava mas que se imobilizou; não está na provocação dos colegas que faziam piadas constantes dele; não está num contexto educativo que se ocupa com resultados mas não com a integração das pessoas; não está na corte de Virgínia, que o declarou doente mental e perigo iminente para si mesmo e para os outros, mas que depois o deixou solto entre a massa do mundo; não está na mídia, que fabrica heróis, independente daquilo que os tenha levado até essa categoria; não está na mídia que vende tragédias, mas não faz de seu lugar um espaço formativo permanente para atentarmo-nos para a problemática humana que nos rodeia; não está numa sociedade – esta sim, narcisista! – cujo padrão de sucesso não está ao alcance de pessoas introspectivas, tímidas, com problemas afetivos; não está no nosso gosto e apreciação por pessoas comportadas e silenciosas, aparentemente dóceis, que nada parecem reivindicar; não está na cultura virtual, que cria redes vazias, efêmeras e superficiais que não preenchem a alma humana; não está na política que autoriza, fabrica e vende armas que destroem com vidas inocentes; não está na nossa cultura global, que nos torna insensíveis e incapazes de perceber o sofrimento insuportável, recorrente e manifesto de colegas que partilham conosco o cotidiano...
Se existem milhares de janelas interpretativas, quero exercer o meu direito de abrir uma outra, ou várias outras, que possam servir aos meus sentidos. Alguns poderão pensar, equivocadamente, que quero vitimizar Cho. E que, ao fazê-lo, estou sendo conivente com os seus atos. Nem uma coisa nem outra. Porque vítimas somos todos nós, os que estivemos lá e os que não estivemos. Os que perderam suas vidas, as famílias órfãs e as famílias do mundo inteiro. Porque muitos Chos haverão de aparecer para nos implorar outras janelas interpretativas. E não os ouviremos, porque é muito mais fácil fingirmos que o problema não é social, coletivo e global, mas sim individual, isolado, fragmentado. Se há algo de humano que podemos nos orgulhar, que nos difere das máquinas e computadores, é nossa capacidade hermenêutica, de perceber as realidades em seus contextos, em suas idiossincrasias, em suas nuances. Essa capacidade complexa é exclusivamente humana, ainda que desconhecida pela maioria de nós. Ao traduzir um texto, o computador o faz de forma literal. Sem capacidade hermenêutica, traduz palavras, de forma linear, mas não cria sentidos. Mas os humanos temos essa capacidade, de não enxergar e descrever a realidade a partir de apenas uma janela interpretativa, mas de abrirmos todas quanto forem possíveis, criando redes de sentido e inteligibilidade.
Nessa perspectiva, precisamos buscar entender o profundo e desafiante significado da tragédia de Virgínia Tech. Nessa perspectiva hermenêutica, da complexidade, sabemos que a causa não está apenas em Cho. E sabemos também que há males não diagnosticáveis de forma tão simplista. É preciso ampliar a visão, superar a linearidade dos fatos e perceber a realidade sistêmica.
Muitos fatos podem adquirir significados. São possibilidades. Não são dogmas. Mas precisam ser olhados, percebidos, integrados, valorizados. Não há como encontrá-los se estamos em busca de culpados. Sabemos que não há culpados, porque cada ser humano é apenas o possível. E sabemos que o que há são responsáveis. E responsáveis somos todos, em algum nível.
Cho Seung-Hui não estava brincando. Tanto, que acabou com a sua própria vida, aquilo que tinha de mais caro. Mas, nas entrelinhas dos relatos, da reconstrução dos fatos, na releitura da sua personalidade, há dados muito importantes que não podem escapar.
Cho era estrangeiro. Coreano. Diferente, em terra diferente que tem dificuldade de lidar com os diferentes. Seus pais não tinham dinheiro. Foi criado no subúrbio. Cho não falava. Não se expressava. Não interagia. Um colega de quarto disse que talvez nunca tenha ouvido a sua voz. Por trás desse aparente silêncio, que todos os seus próximos parecem ter se conformado, havia uma subjetividade vulcânica em erupção. Talvez ele quisesse falar, se expressar, falar o que sentia. E talvez não desse conta mesmo. Ou talvez nunca tenha encontrado alguém que de fato o ouvisse.
Cho sentava-se na primeira carteira. Era considerado inteligente, bem comportado e não se evadiu desse sistema educativo. Os que não cabem no sistema excluem-se ou são excluídos. E a exclusão não deixa de ser um movimento, onde alguém morre para um mundo, mas nasce para o outro. Cho, ao contrário, parece buscar sobreviver em um mundo que não o inclui e nem o reconhece. Há um relato de um amigo que disse que, numa dinâmica de apresentação, em que cada um escrevia o seu nome no papel, Cho colocou apenas um ponto de interrogação. Talvez ele mesmo não soubesse quem era. Talvez ele lutava muito para se afirmar como alguém. Talvez ele não fosse reconhecido como alguém. E o senso de pertença é fundamental para que alguém possa se integrar. Cho vivia no universo virtual e tinha uma namorada imaginária.
Talvez ele tenha solicitado silenciosamente muitas ajudas: quando aceitou ir à festa com seu amigo de quarto e revelou-lhe sobre a sua namorada imaginária; quando, em 2005, aceitou ir voluntariamente apresentar-se a um posto policial, e depois aceitou o encaminhamento psiquiátrico; quando, talvez, escrevesse e partilhasse o seu universo subjetivo confuso e perturbado; quando sentava-se na primeira carteira; quando aceitou ter aulas particulares com uma professora que achou melhor apartá-lo do grupo em função de seus textos.
Se quisermos tentar fazer um esforço tênue de compreender as suas palavras – agora monólogo -, considerado rancoroso, ou melhor, se quisermos entender mesmo por que matou tantas pessoas e acabou com a sua própria vida, vamos ter que nos esforçar para abrir outras janelas interpretativas. Precisaremos ser cautelosos ao imprimir no caso os nossos sentidos para, de fato, tentarmos compreender os seus sentidos. Seus gestos podem ser incompreensíveis. E o são para cada um de nós. Mas suas palavras têm sentimento. Por trás da raiva, do ódio, do sentimento de perseguição, - que nos causa aversão, pavor e perplexidade - parece haver uma experiência subjetiva em que esses sentimentos-justificativa foram sendo processualmente construídos por ele e confirmados por todos que o cercavam. As palavras proferidas não se dirigem a alguém, em especial, mas à coletividade. E talvez isso que nos machuque. Por que ele não cita os culpados? O que temos nós a ver com isso? Vale a pena trazer as suas palavras:
Vocês tiveram 100 bilhões de chances e meios para evitar o que aconteceu. Mas vocês me colocaram na parede e me deram só uma opção. A decisão foi de vocês. Agora vocês têm sangue nas mãos que nunca conseguirão limpar. (...) Você sabe o que é ser chutado no rosto? Você sabe o que é ter lixo enfiado pela garganta, o que é ser queimado vivo? Vocês sabem qual a sensação de cavar a própria sepultura? Vocês vandalizaram o meu coração, violentaram a minha alma e torturaram minha consciência. (...) Vocês achavam que estavam acabando com a vida de um patético. Agradeço a vocês por morrer como Jesus Cristo, para inspirar gerações de fracos e indefesos. (...) Vocês tiveram tudo.
Cho tenta evidenciar que os sentimentos se deram num processo. Foram muitas as tentativas de escapar ao sofrimento. Ele afirma que houveram bilhões de chances... Ele assume como só restou uma opção. Coloca-se como alguém sem escolha, colocado contra a parede. Fala de um lugar existencial de extremo sofrimento – que remete mesmo à morte de Jesus -, um lugar que parece ser mais doloroso do que o suicídio, porque já é um homicídio quando se vandaliza um coração, violenta uma alma e tortura uma consciência. E, ao se comparar a Jesus, ainda que isso possa sugerir um sentimento de mania e grandeza, ele mostra a sua identificação com as gerações de fracos e indefesos. Talvez se sinta muito fraco e indefeso. Há já um ditado que diz que a melhor forma de defesa é o ataque.
Muitos dirão que suas palavras não devem ser lidas, pois Cho, como criminoso que foi, não merece tamanho prestígio. Mas talvez Cho nos forneça chaves-de-leitura para tentarmos entender muito mais do humano sombrio e desconhecido que somos. Porque ele pode ser pavoroso. Podermos ter aversão a Cho. Mas ele parece ser alguém que se rebela diante de um sistema que não consegue integrar e nem ser integrado. Ele parece ser o retorno do recalcado. É o resíduo, restolho, resultado do próprio sistema que tem como prática excluir algo que ele mesmo produz. E, sendo assim, precisamos conhecer os mecanismos que criamos que geram um Cho e que está gerando muitos outros. Nós mesmos, em menores proporções, temos muitas características de Cho: vivemos numa sociedade de deprimidos, perturbados, solitários. Somos consumidores de medicamentos em busca do alívio de dores de corações vandalizados, de almas violentadas e de consciências torturadas. E se outros Chos aparecerem, na proporção deste, certamente não será apenas por um incentivo de mídia, como se receia, mas porque, nesse momento, há milhares de subjetividades vulcânicas em erupção sob comportamentos dóceis e silenciosos.
Precisaremos de muito tempo para compreendermos tragédias como essa. Há pessoas que nunca compreenderão. São as famílias e os amigos, colegas e conhecidos que perderam os seus entes queridos.
Mais do que o suicídio de Cho, as suas palavras recém divulgadas ficarão a nos incomodar. Muitos preferirão continuar não lhe dando ouvidos, como todos os que passaram por sua vida. E embora gostemos de proferir sempre as últimas palavras, nesse caso, não será possível. Cho não apenas proferiu as últimas, como proferiu as únicas palavras: em monólogo – como ele conheceria o diálogo?; em tom raivoso e vociferante – quem pode perder o coração, a alma e a consciência com docilidade? E se dirige, queiramos ou não admitir, a todos nós.
Quem sabe podemos ouvi-lo, pela primeira vez, e aprendermos a construir mundos mais inclusivos, onde as pessoas sintam-se parte, e em que tragédias como esta não tenham lugar e nem cabimento? Isso dependerá de todos nós!
Diante de tanta complexidade, de tantas questões e interrogações, quem ainda persevera na ilusão de que só existem duas janelas interpretativas?

*Coordenadora Pedagógica do CDDH Petrópolis e Doutoranda em Meio Ambiente (UERJ)

abril 23, 2007

redes sociales





Internet baila al ritmo de las radios personalizadas

Internet no tiene límites. Su explosión no sólo acercó a los tradicionales canales de televisión, diarios o radios al formato Web, sino que también creó variantes para que los internautas puedan darse todos los gustos.
Entre las novedades que presenta la Web aparecen las radios "a la carta" y las emisoras "semánticas", difusoras que, a diferencia de las que viajan a través del éter permiten al oyente crear su propia programación musical, con algunos puntos relevantes: no tienen cortes publicitarios y no hay música que no sea del gusto del oyente-programador.
Mientras que las emisoras "a la carta" permiten al usuario seleccionar su propia música, las radios "semánticas" se basan en un software que analiza el perfil de oyente, de esta manera, sin salirse de sus preferencias musicales, este tipo de servicios ofrecen al internauta nuevas propuestas.
Al ritmo de la Web 2.0, este tipo de emisoras van en aumento, entre las más populares se encuentra Pandora. Esta plataforma le permite al oyente ingresar en un cuadro de búsqueda el nombre de su artista favorito, a partir de ese momento, la música que comenzará a sonar va a estar relacionada íntimamente con ese perfil musical.
Last FM es otra de las radios que están ubicadas en el tope de las preferencias del público, ya que a través de su red social y un software que "lee" la música que se escucha desde nuestra PC permite conocer el gusto de cada usuario, y de acuerdo a su target le ofrece escuchar la música seleccionada por otro radioescucha, la cual puede ser de su interés.
Otra de las emisoras es Slaker, que más allá de su parecido con Pandora, ofrece nuevas y sorprendentes posibilidades, como por ejemplo, a través del servicio de radio satelital, el oyente podrá seguir escuchando "su" música mientras conduce en cualquier rincón del planeta.
Sin dudas Internet no tiene límites y los internautas, tampoco, lo que hace que la red de redes sea cada vez más grande y ofrezca una variedad de servicios que se ajuste a nuestras necesidades. Ahora, es tiempo de elegir.




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abril 10, 2007

teatro y salud mental





Gmail - Fw: Espaço Artaud

 O grupo de teatro da ONG colocou no you tube o filme que produziram  O nome da ONG é Espaço Terapêutico Antonin Artaud.

O grupo é composto de usuários dos serviços de saúde mental e profissionais (o difícil é saber quem é quem, já que a proposta é totalmente inclusiva)



http://youtube.com/watch?v=B8KPqwuYZeA




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abril 06, 2007

El tema climatico es responsabilidad de todos


Temen conflictos mundiales por el clima
Para la ONU, el calentamiento global puede provocar guerras, modificar fronteras y desencadenar migraciones masivas

NUEVA YORK.- El calentamiento global se ha convertido en un problema tan grave que por primera vez en su historia el Consejo de Seguridad de la ONU se dispone a enfrentarlo como una amenaza urgente a la paz y la seguridad internacionales, ante el riesgo de que provoque nuevas guerras, altere fronteras, interrumpa suministros de energía y dispare migraciones masivas.
"Las causas tradicionales de conflicto que existen hoy son proclives a ser exacerbadas por los efectos del cambio climático", afirmó el embajador de Gran Bretaña en la ONU, Emyr Jones Parry, quien en su calidad de presidente por este mes del Consejo de Seguridad anunció una reunión especial sobre el tema para el próximo
17. "Literalmente, es uno de los grandes desafíos del mundo para este
siglo", agregó.
Según explicó el diplomático, el
calentamiento de la atmósfera afecta ya los suministros de agua del planeta y en poco tiempo más comenzará a modificar los patrones de hambruna y disponibilidad de alimentos, lo que creará potenciales fuentes de inestabilidad. Además, el aumento del nivel de los océanos llevará a que las numerosas poblaciones tengan que ser redistribuidas en varios países, e incluso amenazará la existencia de países enteros.
"Para gente en las islas Maldivas, que se enfrenta a la posibilidad de un incremento de tres metros en el nivel del mar que dejaría extinto su Estado, éste es un tema de seguridad nacional", ilustró Jones Parry, quien apuntó que en la reunión se analizará la incidencia del cambio climático en el agua, la producción agrícola y la escasez de recursos.
Se espera además que se llegue a un consenso para convocar a una cumbre mundial sobre el tema para septiembre de 2008. Para resaltar la gravedad de la problemática, el encuentro por realizarse en dos semanas en la sede de la ONU contará con la asistencia de la ministra de Relaciones Exteriores británica, Margaret Beckett, quien ya invitó a sus pares de los otros 14 países que conforman el Consejo a sumarse a
la reunión. No obstante, Jones Parry señaló que no se espera que el cónclave produzca una resolución vinculante.
revolcados en el mismo fango!
Tres de los cinco miembros permanentes del Consejo -Estados Unidos, Rusia y China-
están a la cabeza de los países que más contaminan el planeta con sus emisiones de dióxido de carbono y otros gases que acentúan el efecto invernadero. Mientras Moscú y Pekín aceptaron a regañadientes realizar el debate sobre calentamiento global en el Consejo de Seguridad, Estados Unidos no ofreció resistencia. En el último año, el
gobierno del presidente George W. Bush, que retiró su firma del Protocolo de Kyoto destinado a limitar la emisión de gases contaminantes en los países más industrializados, ha estado virando su posición ante el tema y se ha mostrado más abierto a coordinar acciones con otros países para buscar soluciones. En su discurso sobre el Estado de la Unión de este año, el propio Bush propuso aumentar los esfuerzos para desarrollar biocombustibles no contaminantes y otras fuentes de
energía que reduzcan la dependencia del petróleo. Como anticipo de la reunión especial del Consejo, Gran Bretaña comenzó a hacer circular un estudio en el que se especifican seis áreas en las que los cambios climáticos afectarán la seguridad global: disputas fronterizas, migración, suministros de energía, escasez de otros
recursos [agua, alimentos], tensión social, y crisis humanitarias.
Asimismo, el informe advierte que de continuar el ritmo actual de crecimiento de los océanos, para mediados de este siglo hasta 200 millones de personas que viven en zonas costeras deberán reestablecerse en otros lugares.
Debate en Bruselas
La decisión del Consejo de Seguridad coincide esta semana con el intenso debate que tiene lugar en Bruselas entre más de 2000 científicos y diplomáticos de 120 países que integran el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU, que hoy tiene programado presentar un plan de políticas ambientales que sirva de guía a los gobernantes mundiales para las próximas décadas. El mes pasado, el Panel emitió un
duro y controvertido informe en el que aseguraba que el calentamiento global se debe en gran parte a la acumulación de dióxido de carbono y otros gases en la atmósfera, producto principalmente de la quema de petróleo, carbón y otros combustibles fósiles. El nuevo documento, según el borrador que se discutía hasta esta madrugada, describe los efectos específicos del cambio climático en la población mundial y en la ecología del planeta; identifica las especies y regiones que corren mayores riesgos, y describe las opciones para limitar el impacto del calentamiento global.
Según el documento, el calentamiento global causado por los humanos desde 1950
ha definitivamente contribuido a los recientes cambios en los ecosistemas, los patrones climáticos, el derretimiento de hielos y el aumento del nivel de los océanos (ver aparte). Estas transformaciones, asegura el informe, tendrán consecuencias duraderas en los asuntos humanos y en la red vital del planeta. "Cabe esperar mayor
cantidad de muertes, enfermedades y daños como consecuencia de olas de calor, inundaciones, tormentas, incendios forestales y sequías", es el negro presagio del borrador.



Sin embargo, no todos sus pronósticos son negativos: el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera ha llevado a que el planeta sea hoy más verde, cubierto por más vegetación que en tiempos pasados. Además, el informe confía en que en el futuro haya menos muertes provocadas por el frío.
-------------------
donde quedo la ideologia?
un pais que se dice comunista, otro que fue el "modelo" de comunismo y el otro el modelo de capitalismo... todos juntos rejuntados en el mismo fango!
los tres grandes solo responden al organo mas sensible! el bolsillo (como decía el General)
Los que van a pagar el pato? como siempre... adivinen!!!
ahora tendremos biocombustibles... que barbaro!
y quien va a pagar los precios de la comida cuando se use el alimento para que sigan la farra del consumo?

marzo 20, 2007

La tecnología que iluminó a la humanidad | LANACION.com

La tecnología que iluminó a la humanidad | LANACION.com
La tecnología que iluminó a la humanidad






Se suele ver la cultura basada en la imagen y el sonido como lo moderno. El texto, la lectura, la página impresa, se recortan contra este fondo de bulliciosas imágenes danzantes como el pasado, lo antiguo. Qué raro, porque en realidad es exactamente al revés.

Muchos miles de años antes de que los industriosos sumerios desarrollaran los caracteres cuneiformes, los seres humanos hacíamos dibujitos en las paredes de piedra y percutíamos rudimentarios instrumentos musicales. Iconos y sonidos. Multimedia prehistórica. Funcionaba para el rito animista y para darse coraje en las que debieron ser las noches más oscuras de la humanidad.

Pero las imágenes y la música no servían, y siguen sin servir, para transmitir conocimientos, ni para crear otros nuevos. Bendita con un método para codificar el pensamiento abstracto mediante un conjunto diminuto de sonidos (menos de treinta usualmente), la humanidad no desarrolló la escritura sino hasta hace unos 6000 años. Aunque capaz de hablar, el hombre permaneció durante eras mudo ante la posteridad, condenado a repetir errores, inmovilizado en ese silencio llamado prehistoria. De la escritura para acá, en 6000 años, período equivalente a sólo 75 vidas humanas, avanzamos más que en los 70.000 años previos.

Durante todo ese tiempo inmenso, el Homo sapiens vivió enclaustrado y sin perspectiva, tanto como lo estaría hoy una persona que no leyera libros ni diarios y que dificultosamente lograra redactar una esquela de tres líneas. Capaz de abstracción, el hombre prehistórico carecía de la tecnología adecuada para aprovechar sus talentos. Hasta hace sesenta siglos, la única forma de transmitir conocimientos y cultura era la tradición oral; texto al fin, claro, pero frágilmente tejido a la memoria y al destino de unos pocos. En Fahrenheit 451 Bradbury retrata la catastrófica regresión cultural que nos obligaría a retomar la tradición oral.

Ahora, para completar el malentendido, acusamos a la PC y a Internet de haber contribuido a imponer en los más jóvenes esta peligrosa atextualidad . Una salida cómoda para esquivar una responsabilidad propia. Somos nosotros quienes debemos inculcar la lectura a nuestros hijos; la tecnología no les ha robado nada; como mucho, expone un síntoma.

Y sí, es verdad, iniciarse en la lectura es difícil, precisamente porque se trata de una tecnología nueva, más rica, eficiente, compleja, avanzada y poderosa que la pintura rupestre y el ritmo de los troncos huecos. Lleva tiempo, es cierto. Exige atención y compromiso. No alcanza con aprender a leer y escribir. Hay que experimentar en uno el abandono de la prehistoria, el nacimiento de la propia historia. No imagino regalo mayor para un niño.

febrero 16, 2007

PIRATERIA O LIBERTAD?



Creative Commons España: "

"
de que se trata?
si los artistas, intelectuales y creadores no ganan dinero con sus creaciones y casi pagan por difundirlas... para que los derechos de autor?
estos derechos ( como los que protegen a la musica y otras creaciones) solo enriquecen a las empresas que invierten su dinero para ese negocio.
hay quienes piensan que "piratear" musicas, libros digitales, fotos, videos, etc... no es mas que una prueba evidente que la creacion artistica e intelectual no puede ser tratada como "mercancia"
utopia?
puede ser... pero mas y mas en la web hay grupos que promueven el open surce (codigo abierto) de los softs, y los derechos de autor abiertos tambien...
creative commons trata de eso...

enero 14, 2007

Creative Commons España


Creative Commons España: "

"
de que se trata?
si los artistas, intelectuales y creadores no ganan dinero con sus creaciones y casi pagan por difundirlas... para que los derechos de autor?
estos derechos ( como los que protegen a la musica y otras creaciones) solo enriquecen a las empresas que invierten su dinero para ese negocio.
hay quienes piensan que "piratear" musicas, libros digitales, fotos, videos, etc... no es mas que una prueba evidente que la creacion artistica e intelectual no puede ser tratada como "mercancia"
utopia?
puede ser... pero mas y mas en la web hay grupos que promueven el open surce (codigo abierto) de los softs, y los derechos de autor abiertos tambien...
creative commons trata de eso...

diciembre 18, 2006

Wikiversidad: la universidad virtual

Portada - Wikiversidad
La blogesfera cada vez mas poderosa!!!

¿Quién le enseña a quién?

¿Quién le enseña a quién?: "Un blogfesor por un blogfesor


Poco tiene de parecido un profesor blogger al de las aulas. Aunque sean el mismo en uno u otro ámbito, en Internet, el maestro posee otras características. Mario Núñez Molina es autor del Manifiesto del Blogfesor y apunta aquí trazos acerca de su perfil:

- El Blogfesor está orientado hacia la interacción, la participación y las redes sociales en el ciberespacio.
- Se beneficia de la inteligencia colectiva mediante servicios como Delicious, Furl, Flickr, Blinklist, entre otros.
- Considera que sus canales de RSS son herramientas de educación continua.
- Cree que toda persona es un experto sobre algún tema.
- Prefiere utilizar aplicaciones y programas libres.
- Es un 'prosumidor'. No sólo es un 'consumidor'de la información sino que también la genera.
- Considera que lo más importante no es memorizar cómo se hacen las cosas, sino saber dónde puede conseguir la información que necesita en determinado momento.
- Sus aportaciones están bajo licencia de creative commons o copyleft.
- Pasa gran parte del tiempo clasificando lo que aprende o necesita aprender mediante etiquetas o tags.
- En vez de regirse por la ética de la competencia, se rige por la ética de la colaboración y la sinergia."

El manifiesto de un "blogprofesor"
Un blogfesor por un blogfesor


Poco tiene de parecido un profesor blogger al de las aulas. Aunque sean el mismo en uno u otro ámbito, en Internet, el maestro posee otras características. Mario Núñez Molina es autor del Manifiesto del Blogfesor y apunta aquí trazos acerca de su perfil:

- El Blogfesor está orientado hacia la interacción, la participación y las redes sociales en el ciberespacio.
- Se beneficia de la inteligencia colectiva mediante servicios como Delicious, Furl, Flickr, Blinklist, entre otros.
- Considera que sus canales de RSS son herramientas de educación continua.
- Cree que toda persona es un experto sobre algún tema.
- Prefiere utilizar aplicaciones y programas libres.
- Es un "prosumidor". No sólo es un "consumidor"de la información sino que también la genera.
- Considera que lo más importante no es memorizar cómo se hacen las cosas, sino saber dónde puede conseguir la información que necesita en determinado momento.
- Sus aportaciones están bajo licencia de creative commons o copyleft.
- Pasa gran parte del tiempo clasificando lo que aprende o necesita aprender mediante etiquetas o tags.
- En vez de regirse por la ética de la competencia, se rige por la ética de la colaboración y la sinergia.

junio 11, 2006

EpiCom: La ciencia es un collage no es un s


La ciencia es un collage no es un sistema. La autobiografia de un anarquista epistemologico De las teorías a las biografías

Rosario, Pcia. de Santa Fe (Argentina), 18 Marzo de 2005
La ciencia es un collage no es un sistema. La autobiografia de un anarquista epistemologico De las teorías a las biografías

feyerabend.jpg
Llegados los 60 o los 70 años de edad, son muchos los que consideran que hay que dejar atrás a la teoría y echar un poco de luz sobre la vida. Es por eso que el género que predomina a esas alturas es la autobiografía.

Que las hay de todo tipo y color, pero que en el caso de los científicos, los filósofos y eventualmente los literatos (para desprendernos de las de los famosos o de los políticos) pueden llegar a ser jugosas y entretenidas y arrojar bastante luz sobre la producción teórica, siempre y cuando sean sinceras, es decir que estén mas preocupadas por la coherencia existencial que por el afán de cimentar mitos o de reinventar historias personales.

No conozco muchas autobiografías clásicas aunque se que las hay, si tengo en cambio unas cuantas escritas a mediados o fines del siglo XX y todas están teñidas por Hollywood, y los medios masivos con lo que la garantía de autenticidad se ve lamentablemente amenazada permanentemente por la vocación de inmortalidad.

Que en el caso de los filósofos suma a la intención de que sus ideas permanezcan, la de que su ficción de vida vivida sea lo mas correcta -y si es posible- edulcorada posible.

En el caso de Paul Feyerabend (1924-1994) ninguna de estas presunciones se cumple, y lo que tenemos en Matando el tiempo. Autobiografía (Madrid, Debate, 1995) esos 170 folios que el filosofo pergeño al borde de su muerte (fulminado por un tumor cerebral inoperable a los 70 años) es un testimonio vital, sin trampas, profundamente sincero, validado por su dedicatoria ininterrumpida a Grazia Borrini, una hermosa y joven romana que lo acompaño los últimos 10 años de su vida, casándose con el en 1989 aunque nunca vivieron juntos por largo tiempo.

El Bildung de un adolescente como los demás

Feyerabend es puntilloso en su autorecorrido y dedica varios capítulos a su infancia y adolescencia. Tanto la reconstrucción que hace de su bildung (autoformacion), asi como de sus devaneos durante la segunda guerra mundial dan seguramente para una novela, muy bien contada por otra parte.

Despues de una frustrada carrera como cantante de opera, y habiéndose convertido en un comandante de patrulla sin quererlo, en un cuasi miembro de las SS mas por estética que por ideología, fue mal herido en el frente ruso del que volvió hecho un experto en demoliciones y con una herida en la columna que lo dejo invalido e impotente de por vida a los 20 años. Lo que podría haber sido un lamento y una lluvia de lagrimas se convirtió en la historia razonada y vivida cada vez mejor y mas libremente, de una persona que se apasiono toda su vida por las ideas científicas y filosóficas, pero que acertadamente se dio cuenta -antes de que la mayoría de sus
contemporáneos- de que mucho mas importante que las ideas es la vida y por ello su fotografía favorita era una que lo mostraba poco antes de morir en pleno trabajo filosófico...cocinando.

Feyerabend no es muy recordado en estos días, pero a fines de los 70 y mediados de los 80 se había convertido en un héroe intelectual, al haber radicalizado las posiciones de Thomas S.
Kuhn(1922-1996) y Norwood
Hanson (1924-1967) y habiendo dejado alla lejos y hace tiempo al mejor de los popperianos -prematuramente muerto en 1974- Imre Lakatos (1922-1974), así como al mismo sir Karl Popper (1902-1994), a quien conoció en agosto de 1948 en uno de los primeros simposios Alpbach (de los que fue escribiente como contemporaneamente lo seria Heinz von Foerster de las conferencias Macy en USA).

Si a Feyerabend, Popper le cayo especialmente bien en esa ocasión fue por la autopresentacion del futuro caballero ingles que se desmarco elegante y tajantemente de los filósofos tradicionales, y por su bonhomia al rescatar una osada intervención de Feyerabend y presentarle después en una reunión privada a Friedrich Von Hayek y a Ludwig Von Bertalaffy tuteándolo.

Seguro que ninguno de los dos se imagino en ese momento que dos décadas mas tarde Feyerabend atacaría implacablemente la lectura que había hecho Popper de Bohr tratándola prácticamente de ingenua e infantil.

Pocos grados de separación

Lo que llama la atención en su autobiografía desde el punto de vista de las conexiones y contactos, es el bajisimo grado de separación que hubo entre Feyerabend y la mayoría de sus contemporáneos en el área de la filosofía de la ciencia. Y eso a pesar de que siempre fue un outsider, nunca quiso ser parte del establishment, y rompió con cuanta regla académica de buena convivencia y de promoción mutua podamos imaginar.

Ademas su critica definitiva a Popper -que compartimos plenamente cuando los descubrimos y leímos a ambos y a sus amigos en el apogeo de su fama y difusión a mediados de los 70- fue incluso refrendada por el perro faldero de Popper, Imre Lakatos quien al final de su vida exclamo ¿Que ha hecho Popper mas que Duhem? Nada.

Desde sus años de estudiante provocador en Alpbach, hasta sus sucesivos regresos y en los distintos momentos en que dio clases en Bristol, Berkeley, un aburrido semestre en Yale, sus dos viajes a Nueva Zelanda y sus estancias en Londres y Berlin, así como sus 10 años finales en Zurich, Feyerabend tuvo contactos y amistades de diverso cuño con personajes sumamente conocidos de la filosofía de la ciencia de mediados o tres cuartos del siglo XX.

Sin hacer la enumeración completa podemos incluir en tal listado, casi cronologicamente, a Bruno Kreisky y a Paul Dirac, a Arthur Kostler, Annelises Maier y Ernst Krenek. Al propio Bertold Brecht deplorando como uno de los grandes errores de su vida no haber aceptado la invitación del gran maestro -del cual sin embargo tenia enormes diferencias en cuanto a la función del teatro- de ser su ayudante en Berlín en 1948.

Cuando creo junto a estudiantes avispados como el mismo al Circulo de Kraft -una versión aniñada del Circulo de Viena del cual el propio Kraft había participado- tuvo como conferencistas desde Elizabeth Anscombe, una de las albaceas de Wittgenstein, al propio Ludwig en persona.

Cuando empezó a viajar al extranjero, entre los años 1949/52 los primeros países que visito fueron Dinamarca, Suecia y Noruega. En esa primera tenida se dio el lujo de intercambiar argumentos con el propio Niels Bohr, con Louis Hjelmslev, con Jorgen Jorgenson y con Oskar Klein, cada uno una eminencia en su territorio que iba de la lingüística a la economía pasando por la física.

Lamentablemente su primer viaje de formación en serio previsto para 1952 y que esperaba hacer de la mano de Wittgenstein, se frusto por su muerte y fue así que cayo en las garras de Popper. Por suerte su espíritu indomable, su anarquismo epistemologico y sobretodo su gusto por la vida (el canto, el teatro, la opera, las mujeres, la historias y los cuentos, las diferencias culturales, el ingles donde se sentía mas cómodo para escribir que en su nativo alemán, etc.) lo salvaron de lo que seria el destino de docentes brillantes como Joske Agassi, J.O.Wisdom o John Watkins que nunca dejarían de ser actores de reparto en la obra de patas cortas, aunque millones quedaron subyugados en su tramoya, de Sir Karl Popper.

Mientras conoció a G. Von Wright y a L. Geach, llego a cenar con Gilbert Ryle. Fue traductor de Martin Buber y se amigo profundamente con Arthur Pap.

¿Escribir libros o componer pastichos?

Sumándose al progresivo desprecio que Popper le profesaría, tradujo La sociedad abierta y sus enemigos -una de las obras emblematicas y mas antimarxistas del austríaco- a la Feyerabend, es decir armando un pasticho al estilo de sus traducciones/interpretaciones, prefigurando lo que después seria el armado de sus propios libros, que el siempre califico de pastichos y bricolages, nunca argumentos trascendentes a la búsqueda de la carcaza definitiva que es el tratado o el manual.

Casi sin quererlo se cruzo y alterno con personajes que mas de uno querría haber tenido como mentores únicos en la vida. Fue el caso por ejemplo de su simpático encuentro con Victor E. Frankl. También alterno con H.D.F Kitto el gran critico de los griegos y de Shakespeare, con el metamatematico Stephen Koerner, con el etologo Alexander Mitscherlich, y con el Philip Frank -que lo ayudaría a encontrar los argumentos antigalileanos en Tratado contra el método -originalmente publicado en los Minessota Studies in the Philosophy of Science Vol., 4 en 1970 y que fue lo primero feyerabendiano que cayo en mis ávidas manos en la traducción de Ariel en 1974 como Contra el Método.

Perdido al final del libro en la sección 14 La elección entre ideologías comprehensivas hay un par de notas a pie de pagina en las que Feyerabend insiste en que hallar una nueva teoría para unos hechos dados es exactamente lo mismo que encontrar una manera nueva de representar una obra de teatro bien conocida. Y en cuanto a la pintura remite a la obra insuperable de E. Gombrich Arte e ilusión.

También la ultima nota cita textualmente a Bertold Brecht en sus escritos sobre el teatro cuando el genial director insistía en que la imagen que el construía de la sociedad la hacia para los ingenieros hidraulicos, los jardineros y los revolucionarios, y que todos los invitados al teatro brechtiano no debían olvidar su interés en la representación, ya que el quería volcar el mundo sobre sus cerebros y sus corazones para que pudieran cambiarlo de acuerdo con sus deseos.

Curiosamente en esa época el teatro me interesaba poco y nada, lo que opinara Brecht menos, y las conexiones entre ciencia y estética me llamaban mas la atención como coincidencias formales (epistemicas) que como experiencias vividas. Que pobre forma de no entender a Feyerabend creyendo ser un buen discípulo suyo, como esta autobiografía, que es su mejor guía de lectura, indica.

Mientras a fines de los 50 conoció a todo el grupejo que se congregaria alrededor de los Minessota Studies in Philosophy of Science. Estaban en ese entramado personajes fundamentales de la filosofía de la ciencia como Herman Feigl, Charles Hempel, Ernest Nagel, W.Sellars, Hillary Putnam, Alfred Grumbaum, J.C. Maxwell.

Vedere Berkeley e poi vivire

De su vida transhumante lo que mas le cambio a Feyerabend cierto sentido semisuperficial de pensar y sentir fue su estancia en Berkeley, donde entre idas y vueltas permaneció casi 30 años hasta que se escapo curiosamente asustado por el terremoto de 1989 en Santa Cruz -quizás imaginando que la ruptura de la falla de San Andrés llegaría mucho mas rápido de lo que finalmente ocurrió. Aunque en realidad mas que el miedo físico lo que lo irritaba era la perspectiva de la escasez y la falta de acceso a las comodidades y libros ante una eventual catástrofe.

Como un antecesor de Zizek, aunque nunca convirtió sus extensas notas, que permanentemente perdía y abandonaba en textos canónicos y vendedores aunque escasamente comprendidos, Feyerabend amaba a Hollywood, al cabaret, a la vida licenciosa y a lo popular.

Tenia una extraña habilidad para poder codearse en un pie de igualdad con Victor Tarski y con el mismísimo Rudolf Carnap y al mismo tiempo pasarse 8 horas por día durante 3 consecutivos viendo películas de los años 30. Quizás el único filosofo tan licencioso como el haya sido Bertrand Russell que una vez beso durante innumerables horas a una de sus primigenias novias tal como lo cuenta en The Autobiography of Bertrand Russell.

Ademas contrariando esa visión de los filósofos misóginos Feyerabend se caso cuatros veces -el único que lo iguala en el récord es precisamente el mismo Bertrand-, ademas de haber tenido innumerables amantes y habiéndose especializado en visitar dormitorios ajenos durante el día mientras los maridos de matronas o sílfides las descuidaban durante el día.

Pero quizás lo mas singular de Feyerabend fue cierta desazón y cierta incredulidad ante su buena fortuna y estrella. Estando en Berkeley a los 43 años, lleno de reconocimiento y de fortuna seguia preguntándose acerca del porque del vivir. Con una madre suicidada joven y con un padre -con el que nunca empatizo- que se le aparecía cada tanto como un fantasma post-mortem- seria demasiado psicoanaliticamente silvestre imaginar una causalidad lineal en estos menesteres. Aunque la redención le vendría por el amor... de Grazia.

Había en Feyerabend una desconfianza profunda hacia lo sencillo y cierta inseguridad permanente en sus propias capacidades tanto intelectuales como pedagógicas.

Por ello no preparaba jamas las clases y hacia experimentos pedagógicos de todo tipo que nunca se sabia si resultarían bien o mal.

La politica del anarquista

En términos de ligazón de lo vital con lo intelectual su permanencia en la Universidad de Berkeley en el apogeo de la revolución estudiantil a mediados de los años 1960 fue uno de los puntos culminantes de su vida.

Lector omnívoro incluyo en esos años de revolución radical textos insólitos para su formación como La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo de Lenin, ensayos de Mao Tse Tung y las propuestas mas extremistas del colorado Daniel Cohn-Bendit.

En sus clases permitió las experiencias didácticas mas enrevesadas y en una ocasión el propio Malcolm X pronunció un discurso muy razonado. Feyerabend se sorprendió de que vistiera como un hombre de negocios, ordenado, con cartera. Leyó su autobiografía (escrita por Alex Hailey que después haría Raíces) y sintió amor y sus mejores ganas de ayudar a la vida de ese ser que le antojaba extraordinario.

Este ejemplo -como varios otros- muestra a las clara la doble cara de Feyerabend. Injustisimo con los poderosos y justisimo con los marginales, advenedizos, buscadores de nuevos horizontes, tanto teóricos, como prácticos.

Con una mirada aguda que supera a la mayoría de los cientistas sociales Feyerabend se dio cuenta en tiempo real de que el mayor éxito estudiantil fue que la facultad respaldara la posición de los dirigentes estudiantiles y obligara a la administración a retirarse.

Pero cuando la reivindicación giro hacia la lucha contra la guerra de Vietnam -como quería Mario Savio uno de los líderes estudiantiles mas
despiertos- la administración Reagan liquido las reformas y lo que fue bueno como comienzo de la lucha para parar la guerra casi 10 años mas tarde, convirtió a California en un nuevo tipo de sociedad académica tan desalmada y desangelada como existen en casi todos los otros lugares del mundo.

Hay apuntes margínales simpáticos en su trayectoria como el movimiento que inicio John Searle para que despidieran a Feyerabend de Berkeley, que fracaso por la complejidad burocrática que esa movida suponía. También enternece la relación de profundo cariño q e lo unió a Imre Lakatos a pesar del popperianismo triste de este ultimo.

A pesar de la extensión previa de nuestro racconto hasta ahora hemos dicho poco y nada de las ideas propias de Feyerabend. Ello no obedece solamente a nuestra inveterada vocación de paparazzi epistemologicos que ya ha quedado ampliamente testimoniada en este weblog desde sus inicios.

Tratado contra el método

Es que el propio Paul en su acotado ensayo de 170 paginas apenas le dedica un capitulo, el 12 a hablar de sus ideas especialmente en su Tratado contra el método, mientras que dedica el resto a hablar de su vida, y no de sus propias tribulaciones intelectuales. En el resto de los capítulos mechados van sus impresiones de tal o cual presentación de alguna opera de Mozart, encontramos apenas unos pespuntes de sus discusiones de la interpretación que hizo Popper de Bohr o cosas por el estilo, que seguramente ocuparían el 99% de una biografía ordinaria (por caso la propia que se regalo a si mismo Karl Popper titulada Búsqueda sin término).

Pero dado que el propio Paul no explicó allí como devino mundialmente famoso (¿quien hubiese creído que una editorial marginal como New Left o Verso iba a ponerlo en el registro mundial con mucha mas fuerza que Cambridge University Press? Veamos que dice al respecto.

Ya lo insinuamos. Tratado contra el método, esa obra que convirtió a Feyerabend en un post-popperiano radical no es un libro, es un collage. Sus distintas esquirlas y fragmentos provienen de fuentes variadas, aunque conservando muchas veces las palabras originales, que datan de 10, 15 e incluso 20 años antes de la primera edición.

Los Delaware Studies, Los Pittsburg Studies, los Minnesota Studies fueron sus fuentes editas. Teniendo por encima la presencia intolerable del ogro popperiano, Feyarebend insistía en ese entonces que la teoría y la observación no eran entidades independientes vinculadas por reglas de correspondencia, sino que formaban un todo indivisible.

Lo que siempre llamo la atención en Feyerabend fue la fuente de sus intuiciones y desarrollos. Porque el impulso inicial y radical para su obra no provino como vemos en tanta literatura académica burocrática, de compañeros de ruta académica sino de una jeringoza de lecturas que es casi imposible ordenar para cualquiera de nosotros y que sin embargo en el funcionaban de catalizador ejemplar.

Así gran parte de sus estudios en inconmensurabilidad, la mas estratégica de las nociones post-popperianas y de la que Kuhn se arrepintió avergonzado en la segunda edición de su La Estructura de las Revoluciones Científicas de 1969 -a diferencia de la original de 1962- le surgieron a partir de una lectura de un triunvirato insólito y variado.

Se trato de la puesta en conjunción de Discovery of the Mind de Bruno Snell, Del arte egipcio de Heinrich Schafer y de Otica, scienza de la visione de Vasco Ronchi. Snell lo introdujo a Feyerabend en la noción de mundo de vida o forma integral de ser (algo a lo que apuntamos este cuatrimestre en la cátedra con nuestra idea de formas tecnoculturales).

El concepto homérico de ser humano no era una teoría formulada para poner orden en un material que pudiera sostenerse sobre sus pies, sino que era un conjunto de hábitos que lo impregnaban todo: lenguaje, percepción, arte, poesía y anticipaciones del pensamiento filosófico. Era esa suma integrada e inconsutil la que habia fabricado la atmosfera irrepetible que llamamos "los griegos".

La perspectiva de Feyerabend se dibujo tanto leyendo Philosophy and the Physicists de Susan Stebbing como al calor de su primera reseña critica de Kuhn. ¿Veían los antiguos y los modernos lo mismo con distintos ojos? ¿O veían cosas distintas con los mismos ojos? La diferencia nada menor recorre de pe a pa la filosofía de la ciencia del siglo XX, y no parece haberse disuelto por mas parafernalia y equipamiento computacional usado aquí o alla para cerrar el debate.

Porque en definitiva lo único que le importaba a Feyerabend, -que fue un metteur en scene casi único en el siglo XX- era escandalizar a la gente. Paul odiaba los tonos grises y por ello acuño la palabra-valija anarquismo-epistemologico, que según el es bastante mas que pura retórica.

Para Feyerabend el mundo, y especialmente el de la ciencia era una entidad compleja y dispersa que no podía ser captada por teorías y por reglas sencillas. A su entender la mayoría de las teorías filosóficas no eran mas que tumores intelectuales.

Por eso le fascino tanto los Dos dogmas del empirismo lógico de Quine, asi como también la obra de Austin -que seria publicada mas tarde como Sentido y sensibilidad- en la cual Austin invitaba a leer los textos literalmente para prestar verdadera atención a las palabras impresas. Enunciados que habían parecido obvios e incluso profundos dejaban de repente de tener sentido.

Con esos juegos Feyerabend y sus amigos también se dieron cuenta de que las formas corrientes de hablar eran mejores, mas flexibles y mas sutiles que sus sucedáneos filosóficos.

La novedad aportada por Feyerabend -que hay que revitalizar y profundizar en este nuevo milenio de confusion y estupefacción sin fin- es que no hay un sentido común, sino muchos, así como no hay una ciencia, sino varias. La propia ciencia tiene partes enfrentadas con distintas estrategias, resultados, adornos metafísicos. La ciencia es un collage no es un sistema.

Multiplicidad de sentidos comun y de ciencia

Por otra parte, tanto la experiencia histórica como los principios democráticos indican que lo mejor que nos puede pasar (y con la genomica y las terapias clonicas ya instaladas como nuevas armas políticas, la urgencia se muestra sola) es que la ciencia permanezca bajo el control publico, porque al no ser objetiva ancla fácilmente en otras tradiciones y es atravesada por todo tipo de intereses.

Karl Krauss que en su imborrable Die Fackel mostró la brutalidad que subyacia a los razonamientos profundos,

Siguiendo al satirista Johann Nestroy y a los dadaistas, Feyerabend evitaba los modos académicos de exposición y siempre utilizo expresiones corrientes y el lenguaje del mundo del espectáculo y de la prensa sensacionalista para hacer punch con sus ideas.

En algún lectura posible -la que ci piace a noi- la obra de Feyerabend se divide en dos, las casi 3 décadas que le insumio juntar materia prima para su collage, y las dos décadas posteriores en donde casi no hizo otra cosa que defenderse y atacar por lo que había puesto allí -hasta olvidarse del asunto y ser feliz muy feliz en los últimos 10 años de su vida, destino que se le había antojado impensable antes. Todos se tiraron contra el, los filósofos, los científicos y los intelectuales. Y el resultado le hizo bastante mella porque estuvo profundamente deprimido (cuando empezaron estas
escaramuzas) durante mas de un año.

Lo bueno del caso es que respondiendo y reescribiendo tediosos capítulos sobre cosas tediosas, se dio cuenta del tiempo precioso que había perdido, y que podía haber dedicado a tomar sol, ver televisión, ir al cine o producir alguna comedia. Y allí se libero mucho mas contundentemente y con consecuencias personales que en sus muchas décadas de libertinaje previas.

Al final de su vida cuando el mismo evalúo sus propuestas se congratulo de que mucha investigación empírica en historia y sociología de la ciencia como a realizada por H.M.Collins, Andrew Pickering, Ian Hacking, Michael Lynch, David Bloor, Michel Callon, Steve Woolgar ,Steve Fuller, Sharon Traweek, Bruno Latour (Ver la excelente antología Science as practice and culture de Andrew Pickering) aunque no necesariamente lo hubiesen leído para llegar a ser quienes eran, fueron exactamente en la dirección que a el le fascinaba y pisando las sendas que el mismo había abierto.

Con una sinceridad enternecedora así como percibió lo bien orientado que estaba en una historia cultural de las practicas científicas, al mismo tiempo reconoció que su relativismo que había profesado con tanto ahínco (y que lo convirtió en compañero de ruta involuntario de los postmodernos), no había ido demasiado lejos y que el contacto intercultural probablemente sea mucho mas fuerte que cualquier aislacionismo o inconmensurabilidad que pudo haber imaginado en alguna época.

Curiosamente desde García Canclini a Serge Gruzinski desde Michel Serres a Tzvetan Todorov las objeciones fuertes en contra de la inconmensurabilidad y la unicidad culturales se repiten una y otra vez.

Por ella Feyerabend firmo convencido y le creemos y compartimos que cada cultura es en potencia todas las culturas y que las características culturales especiales son manifestaciones intercambiables de una sola naturaleza humana.

Las peculiaridades culturales no son por lo tanto sacrosantos. No existe una represión culturalmente autentica, ni un asesinato culturalmente autentico. Solo hay represión y asesinato y ambos deben se tratados como tales.

Resumiendo y legandonos un interesante testamento Feyerabend sostuvo al final de sus días que el objetivismo y el relativismo no son solo insostenibles como filosofías, sino que son ambos son malas guías para una colaboración cultural fructífera.

Feyerabend tuvo otros contactos interesantes con Frederich Durrenmatt, Gunther Stent, Rene Thom, o Krzysztof Zanussi. Al final de su vida se consiguio un socio como Christian Thomas en Suiza que durante 7 años desarrolló seminarios maravillosos (que comenzaban con el Teeteto o el Fedon de Platon o la Fisica de Aristoteles y otros monumentos para la discusion y el esclarecimiento) que nos perdimos como tontos, del estilo que apreciamos en el Naropa Institute (Biologia, Cognicion y Lenguaje) en Boulder en 1981 cuando ya Bateson se habia ido, pero Varela, Maturana y varios mas habian tomado la posta.

Por suerte releido a casi una decada de su muerte Feyerabend esta mas vivo que nunca y su autobiografia resulta una invitacion exquisita para entender de que va la filosofia de la ciencia mas alla de los mamotretos y la sanata academica. Gracias Paul.

Excelente síntesis de su vida y obra

Los textos mas importantes de Feyerabend son

Against Method (London: Verso, 1975).
Science in a Free Society (London: New Left Books, 1978).

Sus compilaciones de papers fueron

* Realism, Rationalism, and Scientific Method: Philosophical Papers, Volume 1 (Cambridge: Cambridge University Press,1981).
* Problems of Empiricism: Philosophical Papers, Volume 2 (Cambridge: Cambridge University Press, 1981).
* Knowledge, Science and Relativism: Philosophical Papers, Volume 3, ed. J.Preston, (Cambridge: Cambridge University Press, 1999).

Su autobiografia -que sirvio de hilo conductor en estas editoriales-

Killing Time: The Autobiography of Paul Feyerabend, (Chicago: University of Chicago Press, 1995). Traducida al castellano en por

Su obra postuma fue Conquest of
Abundance: A Tale of Abstraction Versus the Richness of Being, ed. B.Terpstra (Chicago: University of Chicago Press, 1999), el Libro que le queria regalar a Grazia Borrini pero que su muerte le impidio

Critica
de Matando el tiempo

Un CD con la voz de Paul editado por su viuda Grazia


Editado por Alejandro Piscitelli el 18 de Marzo de 2005, a las 10:17 AM
Comentarios

el titulo promete... estaré buscando más acerca de este impio autor... fraudulento tal vez?
Publicado por: dario en Septiembre 30, 2005 07:35 PM
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© Marcelo de la Torre & Fernando Irigaray (2003)

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Rosario, Pcia. de Santa Fe (Argentina), 18 Marzo de 2005
La ciencia es un collage no es un sistema. La autobiografia de un anarquista epistemologico De las teorías a las biografías

feyerabend.jpg
Llegados los 60 o los 70 años de edad, son muchos los que consideran que hay que dejar atrás a la teoría y echar un poco de luz sobre la vida. Es por eso que el género que predomina a esas alturas es la autobiografía.

Que las hay de todo tipo y color, pero que en el caso de los científicos, los filósofos y eventualmente los literatos (para desprendernos de las de los famosos o de los políticos) pueden llegar a ser jugosas y entretenidas y arrojar bastante luz sobre la producción teórica, siempre y cuando sean sinceras, es decir que estén mas preocupadas por la coherencia existencial que por el afán de cimentar mitos o de reinventar historias personales.

No conozco muchas autobiografías clásicas aunque se que las hay, si tengo en cambio unas cuantas escritas a mediados o fines del siglo XX y todas están teñidas por Hollywood, y los medios masivos con lo que la garantía de autenticidad se ve lamentablemente amenazada permanentemente por la vocación de inmortalidad.

Que en el caso de los filósofos suma a la intención de que sus ideas permanezcan, la de que su ficción de vida vivida sea lo mas correcta -y si es posible- edulcorada posible.

En el caso de Paul Feyerabend (1924-1994) ninguna de estas presunciones se cumple, y lo que tenemos en Matando el tiempo. Autobiografía (Madrid, Debate, 1995) esos 170 folios que el filosofo pergeño al borde de su muerte (fulminado por un tumor cerebral inoperable a los 70 años) es un testimonio vital, sin trampas, profundamente sincero, validado por su dedicatoria ininterrumpida a Grazia Borrini, una hermosa y joven romana que lo acompaño los últimos 10 años de su vida, casándose con el en 1989 aunque nunca vivieron juntos por largo tiempo.

El Bildung de un adolescente como los demás

Feyerabend es puntilloso en su autorecorrido y dedica varios capítulos a su infancia y adolescencia. Tanto la reconstrucción que hace de su bildung (autoformacion), asi como de sus devaneos durante la segunda guerra mundial dan seguramente para una novela, muy bien contada por otra parte.

Despues de una frustrada carrera como cantante de opera, y habiéndose convertido en un comandante de patrulla sin quererlo, en un cuasi miembro de las SS mas por estética que por ideología, fue mal herido en el frente ruso del que volvió hecho un experto en demoliciones y con una herida en la columna que lo dejo invalido e impotente de por vida a los 20 años. Lo que podría haber sido un lamento y una lluvia de lagrimas se convirtió en la historia razonada y vivida cada vez mejor y mas libremente, de una persona que se apasiono toda su vida por las ideas científicas y filosóficas, pero que acertadamente se dio cuenta -antes de que la mayoría de sus
contemporáneos- de que mucho mas importante que las ideas es la vida y por ello su fotografía favorita era una que lo mostraba poco antes de morir en pleno trabajo filosófico...cocinando.

Feyerabend no es muy recordado en estos días, pero a fines de los 70 y mediados de los 80 se había convertido en un héroe intelectual, al haber radicalizado las posiciones de Thomas S.
Kuhn(1922-1996) y Norwood
Hanson (1924-1967) y habiendo dejado alla lejos y hace tiempo al mejor de los popperianos -prematuramente muerto en 1974- Imre Lakatos (1922-1974), así como al mismo sir Karl Popper (1902-1994), a quien conoció en agosto de 1948 en uno de los primeros simposios Alpbach (de los que fue escribiente como contemporaneamente lo seria Heinz von Foerster de las conferencias Macy en USA).

Si a Feyerabend, Popper le cayo especialmente bien en esa ocasión fue por la autopresentacion del futuro caballero ingles que se desmarco elegante y tajantemente de los filósofos tradicionales, y por su bonhomia al rescatar una osada intervención de Feyerabend y presentarle después en una reunión privada a Friedrich Von Hayek y a Ludwig Von Bertalaffy tuteándolo.

Seguro que ninguno de los dos se imagino en ese momento que dos décadas mas tarde Feyerabend atacaría implacablemente la lectura que había hecho Popper de Bohr tratándola prácticamente de ingenua e infantil.

Pocos grados de separación

Lo que llama la atención en su autobiografía desde el punto de vista de las conexiones y contactos, es el bajisimo grado de separación que hubo entre Feyerabend y la mayoría de sus contemporáneos en el área de la filosofía de la ciencia. Y eso a pesar de que siempre fue un outsider, nunca quiso ser parte del establishment, y rompió con cuanta regla académica de buena convivencia y de promoción mutua podamos imaginar.

Ademas su critica definitiva a Popper -que compartimos plenamente cuando los descubrimos y leímos a ambos y a sus amigos en el apogeo de su fama y difusión a mediados de los 70- fue incluso refrendada por el perro faldero de Popper, Imre Lakatos quien al final de su vida exclamo ¿Que ha hecho Popper mas que Duhem? Nada.

Desde sus años de estudiante provocador en Alpbach, hasta sus sucesivos regresos y en los distintos momentos en que dio clases en Bristol, Berkeley, un aburrido semestre en Yale, sus dos viajes a Nueva Zelanda y sus estancias en Londres y Berlin, así como sus 10 años finales en Zurich, Feyerabend tuvo contactos y amistades de diverso cuño con personajes sumamente conocidos de la filosofía de la ciencia de mediados o tres cuartos del siglo XX.

Sin hacer la enumeración completa podemos incluir en tal listado, casi cronologicamente, a Bruno Kreisky y a Paul Dirac, a Arthur Kostler, Annelises Maier y Ernst Krenek. Al propio Bertold Brecht deplorando como uno de los grandes errores de su vida no haber aceptado la invitación del gran maestro -del cual sin embargo tenia enormes diferencias en cuanto a la función del teatro- de ser su ayudante en Berlín en 1948.

Cuando creo junto a estudiantes avispados como el mismo al Circulo de Kraft -una versión aniñada del Circulo de Viena del cual el propio Kraft había participado- tuvo como conferencistas desde Elizabeth Anscombe, una de las albaceas de Wittgenstein, al propio Ludwig en persona.

Cuando empezó a viajar al extranjero, entre los años 1949/52 los primeros países que visito fueron Dinamarca, Suecia y Noruega. En esa primera tenida se dio el lujo de intercambiar argumentos con el propio Niels Bohr, con Louis Hjelmslev, con Jorgen Jorgenson y con Oskar Klein, cada uno una eminencia en su territorio que iba de la lingüística a la economía pasando por la física.

Lamentablemente su primer viaje de formación en serio previsto para 1952 y que esperaba hacer de la mano de Wittgenstein, se frusto por su muerte y fue así que cayo en las garras de Popper. Por suerte su espíritu indomable, su anarquismo epistemologico y sobretodo su gusto por la vida (el canto, el teatro, la opera, las mujeres, la historias y los cuentos, las diferencias culturales, el ingles donde se sentía mas cómodo para escribir que en su nativo alemán, etc.) lo salvaron de lo que seria el destino de docentes brillantes como Joske Agassi, J.O.Wisdom o John Watkins que nunca dejarían de ser actores de reparto en la obra de patas cortas, aunque millones quedaron subyugados en su tramoya, de Sir Karl Popper.

Mientras conoció a G. Von Wright y a L. Geach, llego a cenar con Gilbert Ryle. Fue traductor de Martin Buber y se amigo profundamente con Arthur Pap.

¿Escribir libros o componer pastichos?

Sumándose al progresivo desprecio que Popper le profesaría, tradujo La sociedad abierta y sus enemigos -una de las obras emblematicas y mas antimarxistas del austríaco- a la Feyerabend, es decir armando un pasticho al estilo de sus traducciones/interpretaciones, prefigurando lo que después seria el armado de sus propios libros, que el siempre califico de pastichos y bricolages, nunca argumentos trascendentes a la búsqueda de la carcaza definitiva que es el tratado o el manual.

Casi sin quererlo se cruzo y alterno con personajes que mas de uno querría haber tenido como mentores únicos en la vida. Fue el caso por ejemplo de su simpático encuentro con Victor E. Frankl. También alterno con H.D.F Kitto el gran critico de los griegos y de Shakespeare, con el metamatematico Stephen Koerner, con el etologo Alexander Mitscherlich, y con el Philip Frank -que lo ayudaría a encontrar los argumentos antigalileanos en Tratado contra el método -originalmente publicado en los Minessota Studies in the Philosophy of Science Vol., 4 en 1970 y que fue lo primero feyerabendiano que cayo en mis ávidas manos en la traducción de Ariel en 1974 como Contra el Método.

Perdido al final del libro en la sección 14 La elección entre ideologías comprehensivas hay un par de notas a pie de pagina en las que Feyerabend insiste en que hallar una nueva teoría para unos hechos dados es exactamente lo mismo que encontrar una manera nueva de representar una obra de teatro bien conocida. Y en cuanto a la pintura remite a la obra insuperable de E. Gombrich Arte e ilusión.

También la ultima nota cita textualmente a Bertold Brecht en sus escritos sobre el teatro cuando el genial director insistía en que la imagen que el construía de la sociedad la hacia para los ingenieros hidraulicos, los jardineros y los revolucionarios, y que todos los invitados al teatro brechtiano no debían olvidar su interés en la representación, ya que el quería volcar el mundo sobre sus cerebros y sus corazones para que pudieran cambiarlo de acuerdo con sus deseos.

Curiosamente en esa época el teatro me interesaba poco y nada, lo que opinara Brecht menos, y las conexiones entre ciencia y estética me llamaban mas la atención como coincidencias formales (epistemicas) que como experiencias vividas. Que pobre forma de no entender a Feyerabend creyendo ser un buen discípulo suyo, como esta autobiografía, que es su mejor guía de lectura, indica.

Mientras a fines de los 50 conoció a todo el grupejo que se congregaria alrededor de los Minessota Studies in Philosophy of Science. Estaban en ese entramado personajes fundamentales de la filosofía de la ciencia como Herman Feigl, Charles Hempel, Ernest Nagel, W.Sellars, Hillary Putnam, Alfred Grumbaum, J.C. Maxwell.

Vedere Berkeley e poi vivire

De su vida transhumante lo que mas le cambio a Feyerabend cierto sentido semisuperficial de pensar y sentir fue su estancia en Berkeley, donde entre idas y vueltas permaneció casi 30 años hasta que se escapo curiosamente asustado por el terremoto de 1989 en Santa Cruz -quizás imaginando que la ruptura de la falla de San Andrés llegaría mucho mas rápido de lo que finalmente ocurrió. Aunque en realidad mas que el miedo físico lo que lo irritaba era la perspectiva de la escasez y la falta de acceso a las comodidades y libros ante una eventual catástrofe.

Como un antecesor de Zizek, aunque nunca convirtió sus extensas notas, que permanentemente perdía y abandonaba en textos canónicos y vendedores aunque escasamente comprendidos, Feyerabend amaba a Hollywood, al cabaret, a la vida licenciosa y a lo popular.

Tenia una extraña habilidad para poder codearse en un pie de igualdad con Victor Tarski y con el mismísimo Rudolf Carnap y al mismo tiempo pasarse 8 horas por día durante 3 consecutivos viendo películas de los años 30. Quizás el único filosofo tan licencioso como el haya sido Bertrand Russell que una vez beso durante innumerables horas a una de sus primigenias novias tal como lo cuenta en The Autobiography of Bertrand Russell.

Ademas contrariando esa visión de los filósofos misóginos Feyerabend se caso cuatros veces -el único que lo iguala en el récord es precisamente el mismo Bertrand-, ademas de haber tenido innumerables amantes y habiéndose especializado en visitar dormitorios ajenos durante el día mientras los maridos de matronas o sílfides las descuidaban durante el día.

Pero quizás lo mas singular de Feyerabend fue cierta desazón y cierta incredulidad ante su buena fortuna y estrella. Estando en Berkeley a los 43 años, lleno de reconocimiento y de fortuna seguia preguntándose acerca del porque del vivir. Con una madre suicidada joven y con un padre -con el que nunca empatizo- que se le aparecía cada tanto como un fantasma post-mortem- seria demasiado psicoanaliticamente silvestre imaginar una causalidad lineal en estos menesteres. Aunque la redención le vendría por el amor... de Grazia.

Había en Feyerabend una desconfianza profunda hacia lo sencillo y cierta inseguridad permanente en sus propias capacidades tanto intelectuales como pedagógicas.

Por ello no preparaba jamas las clases y hacia experimentos pedagógicos de todo tipo que nunca se sabia si resultarían bien o mal.

La politica del anarquista

En términos de ligazón de lo vital con lo intelectual su permanencia en la Universidad de Berkeley en el apogeo de la revolución estudiantil a mediados de los años 1960 fue uno de los puntos culminantes de su vida.

Lector omnívoro incluyo en esos años de revolución radical textos insólitos para su formación como La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo de Lenin, ensayos de Mao Tse Tung y las propuestas mas extremistas del colorado Daniel Cohn-Bendit.

En sus clases permitió las experiencias didácticas mas enrevesadas y en una ocasión el propio Malcolm X pronunció un discurso muy razonado. Feyerabend se sorprendió de que vistiera como un hombre de negocios, ordenado, con cartera. Leyó su autobiografía (escrita por Alex Hailey que después haría Raíces) y sintió amor y sus mejores ganas de ayudar a la vida de ese ser que le antojaba extraordinario.

Este ejemplo -como varios otros- muestra a las clara la doble cara de Feyerabend. Injustisimo con los poderosos y justisimo con los marginales, advenedizos, buscadores de nuevos horizontes, tanto teóricos, como prácticos.

Con una mirada aguda que supera a la mayoría de los cientistas sociales Feyerabend se dio cuenta en tiempo real de que el mayor éxito estudiantil fue que la facultad respaldara la posición de los dirigentes estudiantiles y obligara a la administración a retirarse.

Pero cuando la reivindicación giro hacia la lucha contra la guerra de Vietnam -como quería Mario Savio uno de los líderes estudiantiles mas
despiertos- la administración Reagan liquido las reformas y lo que fue bueno como comienzo de la lucha para parar la guerra casi 10 años mas tarde, convirtió a California en un nuevo tipo de sociedad académica tan desalmada y desangelada como existen en casi todos los otros lugares del mundo.

Hay apuntes margínales simpáticos en su trayectoria como el movimiento que inicio John Searle para que despidieran a Feyerabend de Berkeley, que fracaso por la complejidad burocrática que esa movida suponía. También enternece la relación de profundo cariño q e lo unió a Imre Lakatos a pesar del popperianismo triste de este ultimo.

A pesar de la extensión previa de nuestro racconto hasta ahora hemos dicho poco y nada de las ideas propias de Feyerabend. Ello no obedece solamente a nuestra inveterada vocación de paparazzi epistemologicos que ya ha quedado ampliamente testimoniada en este weblog desde sus inicios.

Tratado contra el método

Es que el propio Paul en su acotado ensayo de 170 paginas apenas le dedica un capitulo, el 12 a hablar de sus ideas especialmente en su Tratado contra el método, mientras que dedica el resto a hablar de su vida, y no de sus propias tribulaciones intelectuales. En el resto de los capítulos mechados van sus impresiones de tal o cual presentación de alguna opera de Mozart, encontramos apenas unos pespuntes de sus discusiones de la interpretación que hizo Popper de Bohr o cosas por el estilo, que seguramente ocuparían el 99% de una biografía ordinaria (por caso la propia que se regalo a si mismo Karl Popper titulada Búsqueda sin término).

Pero dado que el propio Paul no explicó allí como devino mundialmente famoso (¿quien hubiese creído que una editorial marginal como New Left o Verso iba a ponerlo en el registro mundial con mucha mas fuerza que Cambridge University Press? Veamos que dice al respecto.

Ya lo insinuamos. Tratado contra el método, esa obra que convirtió a Feyerabend en un post-popperiano radical no es un libro, es un collage. Sus distintas esquirlas y fragmentos provienen de fuentes variadas, aunque conservando muchas veces las palabras originales, que datan de 10, 15 e incluso 20 años antes de la primera edición.

Los Delaware Studies, Los Pittsburg Studies, los Minnesota Studies fueron sus fuentes editas. Teniendo por encima la presencia intolerable del ogro popperiano, Feyarebend insistía en ese entonces que la teoría y la observación no eran entidades independientes vinculadas por reglas de correspondencia, sino que formaban un todo indivisible.

Lo que siempre llamo la atención en Feyerabend fue la fuente de sus intuiciones y desarrollos. Porque el impulso inicial y radical para su obra no provino como vemos en tanta literatura académica burocrática, de compañeros de ruta académica sino de una jeringoza de lecturas que es casi imposible ordenar para cualquiera de nosotros y que sin embargo en el funcionaban de catalizador ejemplar.

Así gran parte de sus estudios en inconmensurabilidad, la mas estratégica de las nociones post-popperianas y de la que Kuhn se arrepintió avergonzado en la segunda edición de su La Estructura de las Revoluciones Científicas de 1969 -a diferencia de la original de 1962- le surgieron a partir de una lectura de un triunvirato insólito y variado.

Se trato de la puesta en conjunción de Discovery of the Mind de Bruno Snell, Del arte egipcio de Heinrich Schafer y de Otica, scienza de la visione de Vasco Ronchi. Snell lo introdujo a Feyerabend en la noción de mundo de vida o forma integral de ser (algo a lo que apuntamos este cuatrimestre en la cátedra con nuestra idea de formas tecnoculturales).

El concepto homérico de ser humano no era una teoría formulada para poner orden en un material que pudiera sostenerse sobre sus pies, sino que era un conjunto de hábitos que lo impregnaban todo: lenguaje, percepción, arte, poesía y anticipaciones del pensamiento filosófico. Era esa suma integrada e inconsutil la que habia fabricado la atmosfera irrepetible que llamamos "los griegos".

La perspectiva de Feyerabend se dibujo tanto leyendo Philosophy and the Physicists de Susan Stebbing como al calor de su primera reseña critica de Kuhn. ¿Veían los antiguos y los modernos lo mismo con distintos ojos? ¿O veían cosas distintas con los mismos ojos? La diferencia nada menor recorre de pe a pa la filosofía de la ciencia del siglo XX, y no parece haberse disuelto por mas parafernalia y equipamiento computacional usado aquí o alla para cerrar el debate.

Porque en definitiva lo único que le importaba a Feyerabend, -que fue un metteur en scene casi único en el siglo XX- era escandalizar a la gente. Paul odiaba los tonos grises y por ello acuño la palabra-valija anarquismo-epistemologico, que según el es bastante mas que pura retórica.

Para Feyerabend el mundo, y especialmente el de la ciencia era una entidad compleja y dispersa que no podía ser captada por teorías y por reglas sencillas. A su entender la mayoría de las teorías filosóficas no eran mas que tumores intelectuales.

Por eso le fascino tanto los Dos dogmas del empirismo lógico de Quine, asi como también la obra de Austin -que seria publicada mas tarde como Sentido y sensibilidad- en la cual Austin invitaba a leer los textos literalmente para prestar verdadera atención a las palabras impresas. Enunciados que habían parecido obvios e incluso profundos dejaban de repente de tener sentido.

Con esos juegos Feyerabend y sus amigos también se dieron cuenta de que las formas corrientes de hablar eran mejores, mas flexibles y mas sutiles que sus sucedáneos filosóficos.

La novedad aportada por Feyerabend -que hay que revitalizar y profundizar en este nuevo milenio de confusion y estupefacción sin fin- es que no hay un sentido común, sino muchos, así como no hay una ciencia, sino varias. La propia ciencia tiene partes enfrentadas con distintas estrategias, resultados, adornos metafísicos. La ciencia es un collage no es un sistema.

Multiplicidad de sentidos comun y de ciencia

Por otra parte, tanto la experiencia histórica como los principios democráticos indican que lo mejor que nos puede pasar (y con la genomica y las terapias clonicas ya instaladas como nuevas armas políticas, la urgencia se muestra sola) es que la ciencia permanezca bajo el control publico, porque al no ser objetiva ancla fácilmente en otras tradiciones y es atravesada por todo tipo de intereses.

Karl Krauss que en su imborrable Die Fackel mostró la brutalidad que subyacia a los razonamientos profundos,

Siguiendo al satirista Johann Nestroy y a los dadaistas, Feyerabend evitaba los modos académicos de exposición y siempre utilizo expresiones corrientes y el lenguaje del mundo del espectáculo y de la prensa sensacionalista para hacer punch con sus ideas.

En algún lectura posible -la que ci piace a noi- la obra de Feyerabend se divide en dos, las casi 3 décadas que le insumio juntar materia prima para su collage, y las dos décadas posteriores en donde casi no hizo otra cosa que defenderse y atacar por lo que había puesto allí -hasta olvidarse del asunto y ser feliz muy feliz en los últimos 10 años de su vida, destino que se le había antojado impensable antes. Todos se tiraron contra el, los filósofos, los científicos y los intelectuales. Y el resultado le hizo bastante mella porque estuvo profundamente deprimido (cuando empezaron estas
escaramuzas) durante mas de un año.

Lo bueno del caso es que respondiendo y reescribiendo tediosos capítulos sobre cosas tediosas, se dio cuenta del tiempo precioso que había perdido, y que podía haber dedicado a tomar sol, ver televisión, ir al cine o producir alguna comedia. Y allí se libero mucho mas contundentemente y con consecuencias personales que en sus muchas décadas de libertinaje previas.

Al final de su vida cuando el mismo evalúo sus propuestas se congratulo de que mucha investigación empírica en historia y sociología de la ciencia como a realizada por H.M.Collins, Andrew Pickering, Ian Hacking, Michael Lynch, David Bloor, Michel Callon, Steve Woolgar ,Steve Fuller, Sharon Traweek, Bruno Latour (Ver la excelente antología Science as practice and culture de Andrew Pickering) aunque no necesariamente lo hubiesen leído para llegar a ser quienes eran, fueron exactamente en la dirección que a el le fascinaba y pisando las sendas que el mismo había abierto.

Con una sinceridad enternecedora así como percibió lo bien orientado que estaba en una historia cultural de las practicas científicas, al mismo tiempo reconoció que su relativismo que había profesado con tanto ahínco (y que lo convirtió en compañero de ruta involuntario de los postmodernos), no había ido demasiado lejos y que el contacto intercultural probablemente sea mucho mas fuerte que cualquier aislacionismo o inconmensurabilidad que pudo haber imaginado en alguna época.

Curiosamente desde García Canclini a Serge Gruzinski desde Michel Serres a Tzvetan Todorov las objeciones fuertes en contra de la inconmensurabilidad y la unicidad culturales se repiten una y otra vez.

Por ella Feyerabend firmo convencido y le creemos y compartimos que cada cultura es en potencia todas las culturas y que las características culturales especiales son manifestaciones intercambiables de una sola naturaleza humana.

Las peculiaridades culturales no son por lo tanto sacrosantos. No existe una represión culturalmente autentica, ni un asesinato culturalmente autentico. Solo hay represión y asesinato y ambos deben se tratados como tales.

Resumiendo y legandonos un interesante testamento Feyerabend sostuvo al final de sus días que el objetivismo y el relativismo no son solo insostenibles como filosofías, sino que son ambos son malas guías para una colaboración cultural fructífera.

Feyerabend tuvo otros contactos interesantes con Frederich Durrenmatt, Gunther Stent, Rene Thom, o Krzysztof Zanussi. Al final de su vida se consiguio un socio como Christian Thomas en Suiza que durante 7 años desarrolló seminarios maravillosos (que comenzaban con el Teeteto o el Fedon de Platon o la Fisica de Aristoteles y otros monumentos para la discusion y el esclarecimiento) que nos perdimos como tontos, del estilo que apreciamos en el Naropa Institute (Biologia, Cognicion y Lenguaje) en Boulder en 1981 cuando ya Bateson se habia ido, pero Varela, Maturana y varios mas habian tomado la posta.

Por suerte releido a casi una decada de su muerte Feyerabend esta mas vivo que nunca y su autobiografia resulta una invitacion exquisita para entender de que va la filosofia de la ciencia mas alla de los mamotretos y la sanata academica. Gracias Paul.

Excelente síntesis de su vida y obra

Los textos mas importantes de Feyerabend son

Against Method (London: Verso, 1975).
Science in a Free Society (London: New Left Books, 1978).

Sus compilaciones de papers fueron

* Realism, Rationalism, and Scientific Method: Philosophical Papers, Volume 1 (Cambridge: Cambridge University Press,1981).
* Problems of Empiricism: Philosophical Papers, Volume 2 (Cambridge: Cambridge University Press, 1981).
* Knowledge, Science and Relativism: Philosophical Papers, Volume 3, ed. J.Preston, (Cambridge: Cambridge University Press, 1999).

Su autobiografia -que sirvio de hilo conductor en estas editoriales-

Killing Time: The Autobiography of Paul Feyerabend, (Chicago: University of Chicago Press, 1995). Traducida al castellano en por

Su obra postuma fue Conquest of
Abundance: A Tale of Abstraction Versus the Richness of Being, ed. B.Terpstra (Chicago: University of Chicago Press, 1999), el Libro que le queria regalar a Grazia Borrini pero que su muerte le impidio

Critica
de Matando el tiempo

Un CD con la voz de Paul editado por su viuda Grazia


Editado por Alejandro Piscitelli el 18 de Marzo de 2005, a las 10:17 AM
Comentarios

el titulo promete... estaré buscando más acerca de este impio autor... fraudulento tal vez?
Publicado por: dario en Septiembre 30, 2005 07:35 PM
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