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la fundación es una organización sin fines de lucro que se propone contribuir al mejoramiento de la la vida de las personas, organizaciones y comunidades

Como organización forma parte de una Red Internacional que reúne personas y grupos de Francia, Alemania, Suiza, España, Brasil, Colombia, que promueve la Economía Solidaria, el Desarrollo Social Local, la Salud Comunitaria, el abordaje colaborativo de los conflictos, los Diálogos Públicos y las formas creativas de abordar los desencuentros humanos

Podrán visualizar más en detalle algunas de estas dimensiones en nuestro site: www.moiru.com.ar

abril 01, 2009

La muerte de Alfonsin

Despues del alivio que nos produjo -a la generacion que vivio la Dictadura- el regreso a la Democracia se nos hizo evidente algo que siempre fue ocultado por los golpes militares, la irresponsabilidad y liviandad con la que la clase politica Argentina asumía las consecuencias de sus decisiones.

Los militares fueron la gran excusa que permitía que todo se olvidara y que los politicos renacieran como si nunca hubieran hecho nada incorrecto o errado. La continuidad democratica permitió la memoria, el recuerdo de los actos de personajes que hoy eran "revolucionarios" y mañana "conservadores" pero que seguian abultando sus cuentas bancarias y la lista de sus pertenencias.

Pocos hombres a los que llamar "honestos", algunos por sus evidentes robos, actos corruptos y complicidades... otros por la desfachatez de mentir sin ruborizarse..

Alfonsin -como algunos otros- fue de la clase que nos permite creer que se puede... a pesar de mesianicos, de "picaros", de "distraídos" y de corruptos... parece que se puede.

Alfonsin, nos dejo esa esperanza.

Este fue el Discurso que marco un antes y un despues en la vida ciudadana, cuantas de esas palabras aún son válidas!!!!.

27 de octubre 1982...

Argentinos: Se acaba... se acaba la dictadura militar. Se acaban la inmoralidad y la prepotencia. Se acaban el miedo y la represión. Se acaba el hambre obrera. Se acaban las fábricas muertas. Se acaba el imperio del dinero sobre el esfuerzo de la producción.
Se terminó, basta de ser extranjeros en nuestra tierra.
Argentinos, vamos todos a volver a ser los dueños del país. La Argentina será de su pueblo. Nace la democracia y renacen los argentinos.
Decidimos el país que queremos; estamos enfrentando el momento más decisivo del último siglo.
Y ya no va a haber ningún iluminado que venga a explicarnos cómo se construye la república. Ya no habrá más sectas de "nenes de papá", ni de adivinos, ni de uniformados, ni de matones para decirnos lo que tenemos que hacer con la patria.
Ahora somos nosotros, el conjunto del pueblo, quienes vamos a decir cómo se construye el país. Y que nadie se equivoque, que la lucha electoral no confunda a nadie; no hay dos pueblos. Hay dos dirigencias, dos posibilidades. Pero hay un solo pueblo.
Así, lo que vamos a decidir dentro de cuatro días es cuál de los dos proyectos populares de la Argentina va a tener la responsabilidad de conducir al país. Y aquí tampoco nadie debe confundirse. No son los objetivos nacionales los que nos diferencian sino los métodos y los hombres, para alcanzarlos.
No es suficiente levantar la bandera de justicia social, hay que construirla y hacer que permanezca. Las conquistas pasajeras, frágiles, las borran de un plumazo las dictaduras. Y entonces, es el pueblo el que paga los errores de los gobiernos populares.
No puede haber más equivocaciones. Hay que saber gobernar a la Argentina. Éste no es un tiempo para improvisar, para debilitarse en luchas internas. Hay demasiado trabajo que hacer para que se carezca de la unidad de mano necesaria para enfrentar todos los problemas que nos deja la dictadura.
No alcanza declamar la libertad. Hay que tener historia de libertad para poder asegurarla. Si no, vuelve el silencio, la represión y el miedo.
Lo que vamos a decidir es cuál de los dos proyectos populares está en mejores condiciones de lograr la libertad y la justicia social sin retrocesos, para éstas y las próximas generaciones de argentinos.
Los más altos dirigentes justicialistas han dicho que las elecciones no las ganará ningún candidato sino que las va a ganar Perón, así como el Cid Campeador venció muerto una batalla.
Me pregunto, como se preguntan millones de argentinos, entonces, ¿quién va a gobernar en la Argentina? Y me lo pregunto al igual que millones de argentinos, porque todos recordamos muy bien lo que ocurrió cuando murió Perón.
En ese momento, se produjo una crisis de autoridad que ocasionó grandes daños al país. En esos años, hubo quienes tomaron decisiones desacertadas, hubo quienes actuaron irresponsablemente, hubo quienes precedieron con buena voluntad y hubo quienes lo hicieron de manera criminal. Pero lo cierto es que sucedía algo más importante: nadie sabía realmente quién gobernaba en verdad a la Argentina. La crisis de autoridad creada por la muerte de Perón, al no poder ser resuelta por el partido gobernante, colocó a la Nación más allá de la voluntad, e incluso de la buena voluntad, de los que deseaban fervientemente consolidar un gobierno popular al servicio del pueblo.
Asistimos entonces a un caos económico, al desorden social y a la escalada de la violencia. El llamado Rodrigazo inauguró hiperinflación y la especulación más desenfrenada. Esta inflación galopante, desatada en junio de 1975, implicó un despojo cotidiano sobre todos los salarios. La reacción justa e inevitable de los trabajadores ahondó un creciente desorden social.
Entretanto, la acción de las Tres A, desplegada con toda intensidad e impunidad, había suscitado un clima de violencia generalizada. Sobre este telón de fondo, en medio del caos económico y el desorden social, nos vimos envueltos en un juego enloquecido de terrorismo y represión que se fue ampliando de manera incontenible.
Nadie podrá reprochar jamás al radicalismo haber echado leña al fuego en esos años de desorientación y crisis. El radicalismo no intentó aprovecharlos en su favor sino que puso todo su esfuerzo para que se mantuvieran las instituciones de la república.
Pero la crisis de autoridad suscitada por la muerte de Perón resultó inmanejable y tuvo consecuencias trágicas. La más evidente, que todos sufrimos, fue la de ofrecer el pretexto esperado por las minorías del privilegio para provocar el golpe de 1976 y sumir a la Nación argentina en el régimen más oprobioso de toda su historia.
Vinieron con el pretexto de terminar con la especulación y desencadenaron una especulación gigantesca que desmanteló el aparato productivo del país, empobreció a la inmensa mayoría de los argentinos y enriqueció desmesuradamente a un minúsculo grupo de parásitos.
Vinieron con el pretexto de evitar la cesación de pagos ante el extranjero y endeudaron al país en una forma que nadie hubiera podido imaginar y sin dejar nada a cambio de una deuda inmensa.
Vinieron con el pretexto de eliminar la corrupción y terminaron corrompiendo todo, hasta las palabras más sagradas y los juramentos más solemnes.
Vinieron con el pretexto de restaurar la tranquilidad y se ocuparon de imponer el temor a la inmensa mayoría de los argentinos.
Vinieron con el pretexto de instaurar el orden y acabar con la violencia y desataron una represión masiva, atroz e ilegal, acarreando un drama tremendo para el país, cavando un foso de sangre deliberadamente, impulsado por algunos grupos privilegiados con el designio de enfrentar definitivamente a las Fuerzas Armadas con el pueblo argentino a fin de entorpecer o impedir la vialidad de cualquier futuro gobierno popular.
Vinieron con el pretexto de imponer la paz e incitaron a la guerra, hasta que, usando las aspiraciones más legítimas y sentidas por todos los argentinos, se embarcaron irresponsablemente en el conflicto de las Malvinas.
Nadie puede imaginar que sea responsable de estas tragedias la masa de hombres y mujeres argentinos que creían en Perón. Por el contrario, ellos, como la inmensa mayoría de los argentinos, han sido las víctimas de tales males.
Pero sería irresponsable no reconocer que la crisis de autoridad que siguió a la muerte de Perón desembocó en una situación inmanejable para el partido entonces gobernante. Así cundieron el desconcierto y el descreimiento y se dejó el campo libre para la aventura del régimen militar y los intereses espurios, de adentro y de afuera, que se encaramaron en el poder.
Es una lección amarga que los argentinos no podemos ni debemos olvidar porque, si no, las desgracias volverán a repetirse. Detrás de esa lección hay otra más profunda que tampoco deberemos olvidar. La crisis de autoridad que se vivió al morir Perón abrió una disputa por el poder en la que predominaron la prepotencia y la violencia. Pero con la prepotencia y la violencia no hay gobierno posible para el pueblo argentino: con ellas sólo se benefician los pequeños grupos que las manejan mientras casi todos los argentinos se perjudican. Peor aún: por ese camino corremos el peligro de quedarnos sin país.
Porque la violencia y la prepotencia son las que nos impiden construir. Es la violencia alternativamente ejercida por unos y otros grupos minoritarios, ya sea la violencia física, económica, social o política, la que nos obliga a comenzar siempre de nuevo, la que viene a destruir lo que a duras penas levantamos un día y nos fuerza a empezarlo otra vez al día siguiente. ¿Qué industria vamos a tener si cada dos o tres o cuatro años las fábricas se cierran y pasan otros tantos años para abrirlas otra vez y recomenzar casi de cero? ¿Qué sindicatos vamos a tener si los trabajadores se ven entorpecidos desde afuera o desde adentro para construirlos y perfeccionarlos a través del tiempo por su libre decisión, ejerciendo con pasión pero con tranquilidad la crítica que permite corregir errores y mejorar las cosas? ¿Qué educación vamos a tener si la intolerancia y la prepotencia llevan periódicamente a echar maestros y profesores, a cerrar aulas y laboratorios, a destruir una y otra vez en pocos días lo que tanto trabajo y tantos años cuesta levantar en cada ocasión? Y así podríamos seguir con cada tema, con cada actividad. ¿Cómo nos vamos a quedar inermes ante los intereses extranjeros si destruyéndonos una y otra vez a nosotros mismos somos incapaces de fortalecernos?
Los argentinos, casi todos los argentinos, tenemos en nuestra boca el amargo regusto de trabajar en vano, de arar en el mar porque periódicamente asistimos a la destrucción de nuestros esfuerzos.
Y todo esto ocurre porque el poder que se puede obtener con la violencia y la prepotencia sólo sirve para lo que ellas sirvan, es decir para destruir. Es poco o nada lo que se puede construir con la violencia y la prepotencia. Y así es como está nuestra desgraciada Nación.
La crisis de autoridad sólo será resuelta restableciendo la autoridad, es decir la capacidad para conciliar, la aptitud para convencer y no para vencer.
Tendremos autoridad porque seremos capaces de convencer, porque estamos proponiendo lo que todos los argentinos sabemos que necesitamos: la paz y la tranquilidad de una convivencia en la que se respeten las discrepancias y en la que los esfuerzos para construir que hagamos cada día no sean destruidos mañana por la intolerancia y la violencia.
Proponerse convencer sólo tiene sentido si estamos dispuestos también a que otros nos puedan convencer a nosotros, si aseguramos la libertad y la tolerancia entre los argentinos. Proclamamos estas ideas no sólo porque nos parecen mejores, sino -y sobre todo- porque sabemos que constituyen el único método para que los argentinos nos pongamos a construir de una vez por todas nuestro futuro. Esto es, simplemente, la democracia.
Y cuando denunciemos a quienes proponen, de uno u otro modo, perpetuar la violencia, la prepotencia o la intolerancia como método de gobierno, no queremos ni nos importa denunciar a una o varias personas determinadas. Lo que nos preocupa, y lo que nunca dejará de preocuparnos, es impedir que ese método destructivo siga imperando en nuestra patria, que siga aniquilando los esfuerzos de todos los argentinos, que siga condenándonos, como nos condenó hasta ahora, a ser un país en guerra consigo mismo.
Hay quienes creen, por tener demasiado metida dentro de sí mismos la prepotencia, o por soñar con soluciones mágicas e inmediatas, que ser tolerantes es ser débiles. Se confunden por completo. Para ser tolerantes y para hacer imperar la tolerancia se requiere mucho más firmeza que para ser prepotentes.
En primer lugar, se necesita firmeza consigo mismo para no caer en la tentación de abusar del propio poder. ¡Cuánto mejor estaríamos hoy sí en las Fuerzas Armadas hubiera existido el buen criterio, el correcto criterio de usar las armas que el pueblo les entregó para defenderlo eficientemente contra las Fuerzas Armadas de otros países y no para ocupar el gobierno de la república!
¿Cuánto mejor estaríamos si casi todos los gobiernos no hubieran cedido a la tensión de declarar el estado de sitio -medida excepcional y extrema según la Constitución- para vencer sus dificultades en vez de procurar convencer a la población, aceptar sus críticas y garantizar el reemplazo pacífico de los gobernantes.
Pero también se requiere mucha firmeza para impedir, de una vez por todas, que vuelvan a triunfar los profetas de la prepotencia y de la violencia. Después de las desgracias que sufrimos, el pueblo argentino entero habrá de impedirlo. Nunca más permitiremos que un pequeño grupo de iluminados, con o sin uniforme, pretenda erigirse en salvadores de la patria, mandándonos y pretendiendo que obedezcamos sin chistar. Porque sabemos que sólo podremos levantarnos de estas ruinas que nos oprimen mediante el esfuerzo libre y voluntario de todos, mediante el trabajo oscuro y cotidiano de cada uno. Ningún obstáculo será insuperable frente a la voluntad inmensa de un pueblo que se pone a trabajar si cerramos definitivamente el camino a la prepotencia y la violencia y la destrucción con las que nos amenazan.
Estas ideas constituyen nuestra primera propuesta básica: que sea claro el método con el que vamos a construir nuestro propio futuro, el método de la libertad y de la democracia.
Nuestra segunda propuesta fundamental, además del método con el que actuaremos, señala el punto de partida del camino que nos propondremos recorrer: el de la justicia social.
Es innecesario reiterar la gravedad de la situación actual del país, la peor de toda su historia. Pero sí es un deber de todos entender que hay quienes sufren más que otros. Nuestro punto de partida, que sabemos compartido por la inmensa mayoría de los argentinos, apela a un formidable esfuerzo de solidaridad y fraternidad con los que están más desamparados, con los que más necesitan entre todos los que necesitan. Vamos a construir el futuro de la Argentina y comenzaremos por construirlo ya mismo para quienes menos tienen.
Es por eso que yo hice un solo juramento: no habrá más niños con hambre entre los niños de la Argentina. Esos niños que sufren hambre son los más desamparados entre los desamparados y su condición nos marca con un estigma que debe avergonzarnos como hombres y como argentinos.
Nuestra apelación a la fraternidad y la solidaridad entre los argentinos es mucho más que un impulso ético. Hay en ella un propósito político en el sentido más profundo de la palabra.
Porque la riqueza de un país no está en su territorio ni en sus bienes, ni en sus vacas ni en su petróleo: está en todos y cada uno de sus habitantes, en todos y cada uno de sus hombres y mujeres. Es el trabajo, la capacidad de creación de los seres humanos que lo habitan, lo que da sentido y riqueza a un país.
Por eso, cuando nos proponemos privilegiar el mejoramiento de las condiciones de vida de los sectores más postergados, estamos proponiendo rescatar, lo más rápidamente posible, la mayor fuente de nuestra riqueza, el mayor capital de nuestra patria: es la voluntad de terminar con la inacción a que fueron condenados millones de hombres y mujeres para que sumen su esfuerzo a los otros millones de hombres y mujeres que están trabajando. Es la voluntad de conseguir cuanto antes una mayor igualdad, para que todos los argentinos puedan tener iguales oportunidades de desplegar su esfuerzo creador y contribuir con él al bienestar de todos. Es voluntad de terminar con los que están injustamente relegados porque la sociedad no les ofrece ni les permite lo que debe ofrecerles y permitirles en la Argentina justa y generosa que vamos a construir. Es la voluntad de acabar con la falta de techo y comida, de educación y de salud, que castiga a tantos compatriotas y que nos priva a todos de la contribución que podrían dar a la nación. Es la voluntad de terminar con la discriminación ejercida contra nuestras mujeres argentinas por la subsistencia de costumbres retrógradas.
Ese pueblo unido en el trabajo, en la libertad y en la justicia social que vamos a tener constituirá la valla más formidable que los argentinos levantaremos para impedir nuevas frustraciones.
Sobre esa voluntad nuestro gobierno actuará con toda la energía y la firmeza que el pueblo está esperando para que nunca más los pequeños grupos de privilegiados de adentro ni los grandes intereses de afuera quiebren las instituciones y sometan a la Nación.
Y ahí no habrá ninguna antinomia, porque es falso que las haya, como son falsas las acusaciones que imprudentemente algunos lanzaron.
No habrá radicales ni antirradicales, ni peronistas ni antiperonistas cuando se trate de terminar con los manejos de la patria financiera, con la especulación de un grupo parasitario enriquecido a costa de la miseria de los que producen y trabajan.
No habrá radicales ni antirradicales, ni peronistas ni antiperonistas cuando haya que impedir cualquier loca aventura militar que pretenda dar un nuevo golpe.
Sabemos que, como argentinos, son innumerables quienes aprendieron que detrás de las palabras grandilocuentes con las que se incita a los golpes está, ahora más que nunca, la avidez de unos pocos privilegiados dispuestos a arruinar al país y grandes intereses extranjeros dispuestos a someterlo.
La inmensa mayoría de los argentinos, sin distinciones ni banderas, y el gobierno al frente, terminarán para siempre con cualquier tentativa de recrear la perversa e ilícita asociación de miembros de las cúpulas de las FF.AA., formando un partido militar, para aliarse una vez más con la elite parasitaria de la patria financiera a fin de conquistar y usufructuar el poder en su propio beneficio.
No habrá radicales ni antirradicales, ni peronistas ni antiperonistas sino argentinos unidos para enfrentar el imperialismo en nuestra patria o para apoyar solidariamente a los países hermanos que sufran sus ataques.
La construcción y la defensa de la Argentina la haremos marchando juntos, aceptando en libertad las discrepancias, respetando las diferencias de opinión, admitiendo sin reparos las controversias en el marco de nuestras instituciones, porque así y sólo así podremos lograr la unión que necesitamos para salir adelante.
Una nación es una voluntad viviente y, al igual que los hombres, se templa con las desgracias. Las desgracias que sufrimos nos han templado y ese temple es indispensable para sobrellevar las dificultades que deberemos superar.
¡Y las vamos a superar!
Tenemos el inmenso privilegio, entre los países del mundo, de disponer de un territorio extenso y lleno de posibilidades que esperan ser explotadas. Frente a un pueblo que despliegue con vigor su capacidad de trabajo y vaya construyendo piedra sobre piedra su futuro, impidiendo que nadie, nunca más, venga a destruir lo que vaya haciendo, no hay dificultad que no pueda superarse. Éste es nuestro propósito, ésa es la voluntad en que nos empeñaremos todos los argentinos, ése será nuestro gobierno.
Y el símbolo que coronará nuestros esfuerzos, que expresará mejor que ningún otro la autoridad, la paz, la tolerancia, la continuidad del trabajo fructífero de la Nación, lo veremos dentro de seis años, cuando entreguemos las instituciones intactas, la banda y el bastón de Presidente a quien el pueblo argentino haya elegido libre y voluntariamente.

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marzo 28, 2009

60 minutos por el planeta

hoy entre las 20,30hs y las 21,30hs... apagaremos las luces para mostrar que queremos que el planeta pueda seguir siendo verde, azul y en condiciones de que la vida pueda continuar... recuerdan a wall-E?

marzo 24, 2009

hambre mundial

Una oleada de disturbios sociales y crisis políticas podría desencadenarse en los países más pobres del mundo si los líderes del G20 no acuden en su ayuda, según la directora gerente del Banco Mundial, Ngozi Okonjo-Iweala.
En declaraciones a el dominical The Observer, la ex ministra nigeriana instó a los representantes de países que se reunirá en Londres el próximo 2 de abril, a contribuir a la protección del mundo en desarrollo frente a los peores efectos de la crisis financiera.
"Tenemos que analizar el impacto de todo esto en los países en desarrollo. De no ser así, sin querer parecer alarmista, la consecuencia podrían ser alborotos sociales y crisis políticas. Es en interés de todos el impedirlo", agregó.
Según Okonjo-Isweala, cientos de miles de trabajadores están perdiendo sus empleos en los países en desarrollo, donde las redes de protección social brillan por su ausencia, por lo que es preciso aportar más recursos financieros al "fondo de vulnerabilidad" del Banco Mundial para ayudar a los gobiernos a hacer pagos directos a ese capítulo social.
Su advertencia coincide con la publicación de un informe de un centro de estudios de desarrollo del Reino Unido que traza un panorama alarmista de la situación para los países pobres.
Según el Instituto de Desarrollo de Ultramar, el colapso de la economía global podría causar 90 millones de muertes, elevar a casi mil millones las personas que pasan hambre en el mundo y costarles 750 millones de dólares a los países en desarrollo.
"Decenas de millones de personas van a caer otra vez por debajo de la línea de la pobreza. (La crisis) tendrá efectos irreversibles en los más pobres", advierte el director de ese instituto, Simon Maxwell.
El instituto ha pedido a los países del G20 que aparten una "parte importante" del dinero en efectivo que están gastando en sus paquetes de medidas fiscales y lo dediquen en cambio a ayudar a construir la infraestructura necesaria en los países pobres y a mitigar el hambre de sus habitantes.
Según ese instituto, el G20 no debería despertar falsas expectativas sobre la posibilidad de resucitar las negociaciones multilaterales de comercio - ronda de Doha- y debería prometer en cambio firmemente que no se recurrirá en ningún caso a represalias proteccionistas.
La semana entrante, el primer ministro británico, Gordon Brown, volará a Brasil, donde intentará conseguir el apoyo de su presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, para su agenda de estímulos fiscales coordinados, libre comercio y aumento de los presupuestos de ayuda al desarrollo.
El Gobierno británico quiere que se doblen los recursos del Fondo Monetario Internacional para facilitar su rescate de los países más duramente afectados por la crisis.

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el juicio a las juntas

El ex fiscal a cargo del Juicio contra la Junta Militar, Julio Strassera, aseguró hoy que sin ese juicio, no hubiera sido posible la democracia en el país.
"Fue una decisión política única en el mundo y en la historia del país", sostuvo el ex fiscal en alusión a la decisión del ex presidente Raúl Alfonsín de juzgar a los militares por terrorismo de Estado.
El ex fiscal remarcó que "fue una decisión política única y moral, es lo que aseguró que la democracia haya quedado para siempre; porque desde los años `30 nos prestaban el gobierno por un tiempo, ahora, gracias a ese juicio, la democracia llegó para quedarse".
Strassera, en declaraciones a Radio Provincia, estimó que "los derechos humanos no son para las víctimas solamente, son para los victimarios, para los peores asesinos, y cuando un juez o tribunal aplica estrictamente una convención de derechos humanos a represores que merecen estar presos, pero que llevaban más de siete años con prisión preventiva y tenían que estar, como máximo 3, les piden juicio político".
"ARGENTINA TODAVIA VIVE UNA TRANSICION DEMOCRATICA". El ex presidente del tribunal que condenó a las Juntas Militares, León Arslanián, opinó hoy que "Argentina todavía vive una transición democrática" por no haberse terminado los procesos judiciales contra ex represores.
"Se avanza lentamente, pero se avanza. Se ha perdido bastante tiempo en esto, si uno tiene en consideración la necesidad de que, para juzgar este tipo de hechos, o cualquier otro, el tiempo es uno de los factores más importantes. Más porque se evaporan los testimonios", indicó.
En declaraciones a radio América, el ex ministro de Seguridad bonaerense se mostró esperanzado en que "en poco tiempo más podamos cerrar este capítulo del juzgamiento. Mientras no terminen estos procesos, esta etapa de justicia retroactiva, no va a terminarse la transición democrática".
"Argentina todavía vive una transición democrática. Este fin de la transición está sumamente asociada a la conclusión de estos procesos", indicó.
Asimismo, opinó que "no sería nada raro que hubiese quienes no miran con simpatía los juicios y les parezca mucho mejor una ley de amnistía, pero no creo que esto sea un fenómeno que envuelva a la totalidad de los jueces, ni mucho menos, que están encargados de estos temas".
"Creo que lo que se podría hacer es mejorar un poco la ingeniería jurídica en el sentido de tener algún diseño que permita acelerar los juicios y evitar algunas consecuencias no queridas", añadió.


marzo 17, 2009

el banco de los pobres

TOKIO.- El economista bangladesí Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz, afirmó hoy en Tokio que la crisis económica mundial abre la posibilidad de desarrollar un sistema financiero "para el pueblo" y no "para los ricos".

Yunus, creador del microcrédito, destacó ante la prensa que la actual hecatombe financiera "no es la única crisis de la actualidad" y que no debe ocultar otras surgidas con anterioridad, como las de la alimentación, la energía y el clima.

"Todas las crisis tienen el mismo origen, han surgido de fallas estructurales de nuestro sistema", dijo Yunus, para quien "la economía actual está orientada únicamente hacia la búsqueda de un máximo de ganancias".

Pero "la más profunda de las crisis" puede generar "la mejor de las oportunidades", sostuvo Yunus. "Mientras las cosas fucionan más o menos, nadie quiere cambiar nada, pero ahora que ya no funcionan, es el buen momento", declaró.

"El sistema financiero debe ser repensado íntegramente. íDe todos modos no funciona para el pueblo! Para los ricos, sí, pero no para el pueblo", subrayó. Yunus propone por ello fundar un nuevo sistema, "basado en lo concreto y no en los sueños" de algunos profesionales de la finanza.

Dio como ejemplo de lo que puede hacerse al Grameen Bank, el banco de microcrédito que el propio Yunus creó en 1976 para financiar proyectos de aldeanos de Bangladesh sin acceso a las líneas de crédito tradicionales. Tres décadas después, los créditos consentidos por el Grameen Bank son reembolsados en un 98% de los casos.



marzo 08, 2009

la Tierra a finales del siglo

Cómo cambiará la Tierra a fin de siglo - lanacion.com
LONDRES.- Caimanes en las costas inglesas, un gran desierto en Brasil; las míticas ciudades de Saigón, Nueva Orleáns, Venecia y Bombay, perdidas, y el 90% de la humanidad desaparecida. Bienvenido a un mundo 4°C más cálido.
Nadie quiere este futuro, pero puede llegar a suceder. Si nuestros esfuerzos por controlar las emisiones de gases responsables del efecto invernadero fallan o si los mecanismos climáticos planetarios hacen aumentar la temperatura, algunos científicos y economistas están considerando no sólo cómo podrá ser el mundo del futuro, sino también cómo podría subsistir la siempre creciente población humana.
Sobrevivir con la cantidad actual de seres humanos, o incluso aumentarla, será posible, pero sólo si empezamos a cooperar como especie para reorganizar radicalmente nuestro mundo.
La buena noticia es que la supervivencia de la humanidad en sí misma no es un problema por considerar: la especie continuaría incluso si sólo un par de cientos de individuos se mantienen con vida. Pero para mantener con vida la población mundial, de alrededor de 7000 millones de personas, se requerirá una gran planificación.
Irreconocible
Un calentamiento promedio del globo de 4°C tornaría al mundo irreconocible. De hecho, la actividad humana tuvo y tiene un impacto tan grande que hay quienes propusieron describir el período que comenzó en el siglo XVIII como una nueva era geológica marcada por la actividad humana. "Se puede considerar como el Antropoceno", opina el ganador del premio Nobel y químico de la atmósfera Paul Crutzen, del Instituto Max Planck, Alemania.
Que la temperatura aumente 4°C es muy posible. El informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, según sus siglas en inglés) de 2007, cuyas conclusiones se consideran conservadoras, predijo un aumento de entre 2° y 6°4C para este siglo. Y en agosto de 2008, Bob Waston, anterior presidente del IPCC, advirtió que el mundo debería trabajar en estrategias para "prepararnos para un calentamiento de 4°C". Según los modelos, podríamos encontrarnos con un aumento como ése para 2100. Algunos científicos creen que llegarían en 2050.
Si esto sucediera, las consecuencias para la vida en la Tierra serían tan terribles que muchos de los científicos contactados para hacer este artículo prefirieron no contemplarlas, y sólo opinaron que debemos concentrarnos en reducir las emisiones a un nivel en que tal aumento de temperatura sólo tenga lugar en nuestras pesadillas.
La última vez que el mundo experimentó un aumento de la temperatura de estas magnitudes fue hace 55 millones de años. En ese entonces, las culpables fueron las grandes áreas de metano congelado y químicamente aprisionado, que se liberaron del océano profundo en ráfagas explosivas que llenaron la atmósfera con alrededor de 5 gigatones de carbono.
Esto hizo que la temperatura aumentara unos 5 o 6°C: selvas tropicales aparecieron en las regiones polares libres de hielo, y los océanos se volvieron tan ácidos a causa del dióxido de carbono que hubo una gran reducción de la vida acuática. Los mares subieron hasta 100 metros por sobre el nivel actual y el desierto se extendía desde el sur de Africa hasta Europa.
Si bien los cambios exactos dependerán de cuán rápido se produzca el aumento de la temperatura y cuánto hielo polar se derrita, podemos esperar que se desarrolle un escenario similar. El primer problema sería que muchos de los lugares donde viven las personas y se produce la comida serán inutilizables.
El aumento de los niveles del mar (a causa de la expansión térmica de los océanos, el derretimiento de los glaciares y las grandes tormentas) inundaría las actuales regiones costeras con dos metros de agua, y, posiblemente, mucho más si el hielo de Groenlandia y parte de la Antártica se derritieran.
La mitad de las superficies del mundo están en el trópico, entre los 30° y los -30° de latitud, y estas áreas son particularmente vulnerables al cambio climático.
La India, Bangladesh y Paquistán, por ejemplo, tendrán monzones más cortos, pero más duros, con inundaciones todavía más desastrosas que las que sufren hoy en día. Pero como la Tierra estará más caliente, el agua se evaporará más rápido y causará sequías en toda Asia.
La falta de agua potable se sentirá en todo el planeta, con temperaturas elevadas que reducirán la humedad de la tierra en China, el sudoeste de los Estados Unidos, América Central, la mayor parte de América del Sur y Australia. Todos los grandes desiertos se expandirán, y el Sahara llegará justo hasta Europa central.
El retraimiento de los glaciares secará los ríos europeos desde el Danubio hasta el Rin, con efectos similares en otras regiones montañosas, como los Andes peruanos, las cadenas del Himalaya y Karakoram, que, como resultado, no abastecerán de agua a Afganistán, Paquistán, China, Bután, la India y Vietnam.
Todo esto llevará a la creación de dos cinturones latitudinales secos, donde será imposible vivir, según Syukuro Manabe, de la Universidad de Tokio, Japón, y sus colegas. Uno cubrirá América Central, el sur de Europa y norte de Africa, el sur de Asia y Japón. El otro, Madagascar, el sur de Africa, las islas del Pacífico, y la mayor parte de Australia y de Chile.
Los únicos lugares que tendrán suficiente agua serán las altas latitudes. "Todo en esa región crecerá a lo loco. Es allí donde se refugiará toda la vida -dice James Lovelock, antiguo científico de la NASA y creador de la teoría Gaia, que describe a la Tierra como una entidad autorregulante-. El resto del mundo será un gran desierto con algunos pocos oasis."
Población en retroceso
Si sólo una fracción del planeta será habitable, ¿cómo sobrevivirá nuestra gran población? Algunos, como Lovelock, son menos que optimistas.
"Los humanos estamos en una posición muy difícil, y no creo que seamos lo suficientemente inteligentes como para manejar lo que se viene. Creo que sobreviviremos como especie, pero la mortandad será enorme durante este siglo -opina el científico-. Al final de éste, la cantidad será de mil millones o menos."
Para sobrevivir, tendríamos que hacer algo radical: repensar nuestra sociedad no en términos geopolíticos, sino de distribución de recursos.
"Siempre pensamos que cada país tiene que tener comida, agua y energía para autosustentarse -explica Peter Cox, estudioso de la dinámica de los sistemas climáticos en la Universidad de Exeter, Reino Unido-. Tenemos que mirar el mundo y ver dónde están los recursos y entonces planificar la población, y la producción de comida y energía a partir de ellos."
Quitar la política de la ecuación puede parecer poco realista: los conflictos por los recursos seguramente aumentarán con el cambio climático, y los líderes políticos no dejarán su poder sólo porque sí. Sin embargo, sobreponernos a los problemas políticos puede ser nuestra única solución.
"Ya es muy tarde para nosotros", dice el presidente Anote Tong, de Kiribati, una isla que se está hundiendo en Micronesia, que programó migraciones graduales a Australia y a Nueva Zelanda. "Tenemos que hacer algo drástico para terminar con las barreras nacionales."
Incluso si se pudiera evacuar a toda la población mundial a Canadá, Alaska, Bretaña, Rusia y Escandinavia, ésta sería unas de las pocas regiones con acceso al agua, con lo cual serían valiosas áreas para la agricultura, así como los últimos oasis para muchas especies, con lo cual las personas tendrían que vivir en compactos edificios altos.
Vivir en tan poco espacio traerá problemas propios, dado que las enfermedades se contagian fácilmente en poblaciones hacinadas. Además, ya que el agua será escasa, la producción de alimentos tendrá que ser mucho más eficiente.
Este será seguramente un mundo mayormente vegetariano: los mares casi no tendrán peces, los moluscos se extinguirán; las aves de corral podrían tener cabida en los límites de las tierras cosechadas, pero no habrá lugar para que pasten los animales. El ganado se limitará a animales resistentes, como las cabras, que pueden sobrevivir con los arbustos desérticos. Una consecuencia de la falta de ganado será la necesidad de encontrar fertilizantes alternativos, una posibilidad sería utilizar los desechos humanos procesados.
En busca de energía
Proveer de energía a nuestras ciudades también requerirá algo de pensamiento aventurero. Se tendrían que utilizar paneles solares, principalmente, y complementarlo con energía eólica, hidráulica y nuclear.
Si utilizamos la tierra, la energía, la comida y el agua de manera eficiente, toda la población tiene una posibilidad de sobrevivir, siempre y cuando tengamos el tiempo y la voluntad de adaptarnos. Gran parte de la biodiversidad de la Tierra desaparecerá porque las especies no se podrán adaptar lo suficientemente rápido a las altas temperaturas, por la falta de agua, por la pérdida de ecosistemas o porque los humanos se la habrán comido.
"Puedes olvidarte de los leones y los tigres: si se mueve, nos lo habremos comido -opina Lovelock-. La gente estará desesperada."
El prospecto más terrorífico de un mundo 4°C más caluroso es que puede que sea imposible volver a algo parecido a la Tierra variada y abundante de hoy. Incluso más, la mayoría de los modelos están de acuerdo con que si se llega a este aumento de la temperatura, el alud del calentamiento no podrá detenerse y el destino de la humanidad es más incierto que nunca.
"Me gustaría ser optimista y creer que todos sobreviviremos, pero no tengo razones para hacerlo -opina Crutzen-. Para estar realmente a salvo, tendríamos que reducir nuestras emisiones de carbono un 70% para 2015. Actualmente estamos aumentándolas un 3% cada año."


marzo 07, 2009

narrativas

Reflexiones: Narrativa y credibilidad.

Raul Acosta en La Capital

Una de las cuestiones fundamentales, realmente de fondo en la relación de los votantes y sus representantes, es la credibilidad. Tengo dicho, ahora lo repito: todo buen representante debe narrar una historia creíble.

No necesita ser verdadera, real, o sí, si lo prefiere, pero no es el eje. Debe ser creíble. En la calidad del relato está la adhesión.

Un buen narrador sostiene sus votos, los aumenta.Un buen embustero también. Es lo mismo.  Cuando la superchería aparece los votos desaparecen.

No hay quien crea que en las democracias directas se encuentra la solución (¿quién puede pensar hoy en asambleas populares decidiendo la política argentina y sus ejecutores?) Apelan, apelamos a las democracias indirectas y aceptamos que nos cuenten un cuento. Una buena historia. Por ella delegamos un poder que nunca supimos que poseíamos.

No hay filmes sin buenas historias, no hay obras de teatro sin su basamento: el texto. No hay novela sin calidad de relato que, como corresponde, no es calidad ortográfica, simplemente calidad de relato. A mejor calidad de relato mejor novela. También en la política. Vamos, la Biblia es un fenomenal relato y su transmisión una formidable historia a la que adherimos muchos. Hay otras, con igual o superior nivel de adhesión. Con permanencia tras siglos y siglos.

En Argentina, en el siglo XX, un hombre hizo de sus actos su propio relato. Lo ayudó la coyuntura histórica. Su capacidad hizo el resto. Perón es su relato. También Fangio, Favaloro, Lisandro de la Torre. En sus vidas hay un punto de drama y de conexión con todos. El relato dramático aprisiona, apasiona. Al quedar conectados aceptamos. Amor y odio para vivir eternamente. No existe la pasión si se ignora o desconoce. Hay muchos personajes con historia y amor/odio. Algunos ni siquiera de existencia real. Mafalda genera una adhesión sin que sepamos que es una historieta, un dibujito. Es eso, pero es un buen relato. Evita sostiene este juego llevándolo al infinito. No es desacertado lo de Lloyd y Weber. En su visión El Che, Evita y Perón pertenecen al relato de Argentina. A qué separarlos si están en la misma gaveta de geografía y de credibilidad. Su ópera los une. Lo hace bien, se convirtió en otro relato creíble.

En estos momentos el país, mi país, se encuentra en una encrucijada difícil, muy difícil. No es creíble el relato. Ya no es creíble. No funciona el ayuden a mi mujer. No pasa el cedazo la conspiración que se viene, el oculto enemigo que acecha, la sinarquía internacional, el mundo que se derrumba, la bestia yanky, el FMI como enemigo mortal. Nada. Ya no miramos la escena, miramos detrás de la escena. Estamos en el -permítanme usar palabrejas- en el backstage de los Kirchner y su versión atrasada de una revolución setentista leída en los resúmenes lerú.

Para no salir de la democracia representativa, el mandato que delega el poder, el recambio, el 2011 es una lejanía cuando no tenemos abril en los idus de marzo. Nos comimos el futuro, la esperanza, nos comimos la capacidad de creer.  El que no cree es un ciego nuevo, no se anima a caminar a lado alguno. Así estamos.

Néstor Kirchner (no lo hizo sólo, todos ayudamos un poco) nos ha dejado en este sitio de nuestras vidas donde no hay ayer entrañable y el mañana no tiene asidero, es inasible. La única lamentación posible, para este muchacho de rostro raro y pensamientos inaudibles, es que nadie allá, en el lejano sur donde nada se sabe del humus feraz y el destino agropecuario del país, le leyó la fábula número 280 de las 335 fábulas atribuidas a Esopo.Toda lamentación es tardía. Ojalá la lean sus hijos a sus nietos, si es que los condena a vivir en éste, el país que está diezmando.

Para que no la busque en el Google. Es ésta. Deberíamos repasarla todos. Disculpen el lenguaje, es español: "Un pastor estaba guardando su rebaño no lejos del pueblo, y pensó que sería divertido asustar a los vecinos diciendo que los lobos atacaban al rebaño. En consecuencia, empezó a gritar: «¡Que viene el lobo! ¡El lobo!», y cuando llegaron a toda prisa los vecinos, él se rió de sus temores. Repitió la broma varias veces, y los campesinos una y otra vez vieron que habían acudido a la carrera inútilmente. No obstante, un día, vino el lobo realmente y el pastor gritó: «¡Que viene el lobo! ¡El lobo!», lo más fuerte que pudo. La gente del pueblo estaba ya tan acostumbrada a oírlo que nadie le hizo caso ni corrió en su ayuda. Y el lobo, sin encontrar resistencia, pudo comerse todas las ovejas". Moraleja: a un mentiroso no le cree nadie ni cuando dice la verdad.



marzo 01, 2009

esto no es "genocidio"?

La situación en Zimbabwe ha llegado al punto en que la comunidad internacional estaría totalmente justificada de emplear la fuerza para arrestar a Robert Mugabe y llevarlo a juicio. ¿Por qué ahora? Los crímenes de Mugabe fueron lo bastante horrorosos en el pasado. Pero eran crímenes de un gobierno electo. Y no quedaba totalmente claro que cruzaran el umbral capaz de justificar una intervención armada.
En los 80, Mugabe ordenó a sus fuerzas especiales, entrenadas por Corea del Norte, que asesinaran a un grupo étnico distinto del suyo, en la provincia de Matabeleland. Ha castigado a distritos que no votan por él por medio de recortes indiscriminados en la distribución de alimentos.
Pero esas órdenes no alcanzan el nivel de “genocidio”. Sus soldados pueden haber participado alguna vez en el saqueo de los recursos de Congo, pero esto tampoco califica como una invasión o una ocupación. Zimbabwe no es un refugio ni un paraíso de terroristas internacionales buscados por Europa o EE.UU., tampoco toma parte en el mercado negro internacional de armas de destrucción masiva. Pero la situación se ha alterado recientemente.
El punto de inflexión es la pobreza, que ha sido el caldo de una epidemia de cólera. Miles han comenzado a cruzar las fronteras, sobre todo hacia la vecina Sudáfrica, llevando su enfermedad con ellos.
Esto significa que Mugabe ha hecho de sí mismo un problema internacional, desestabilizando a sus vecinos. Si actualmente se oyen con algo de fuerza las voces de gente como Desmond Tutu, o Graça Machel (la esposa de Nelson Mandela), que empiezan a insistir en que se adopte una acción regional para sacar a Mugabe del poder, se debe a que el mandatario ha ido demasiado lejos al desplazar a los enfermos hacia el territorio de los países vecinos. Es una especie de guerra biológica.
Tampoco es un detalle el hecho de que Mugabe haya sido derrotado en la última elección a pesar de que usó la maquinaria del Estado como si fuera propiedad privada de su partido de gobierno. La Unión Europea, por ejemplo, no admitiría a ningún Estado que no tuviera una democracia parlamentaria en funciones, y expulsaría de su seno a cualquier miembro que revirtiera la democracia hacia un gobierno de facto (ésta es una de las irónicas razones por las cuales los islamistas turcos son tan gustosamente proeuropeos).
Alguna vez pude compartir algunos momentos con el fotógrafo Sebastián Salgado, enviado especial de la Unesco para la erradicación de la polio. En 2001 visitamos Calcuta y partes de Bengala. Basta con que algunos bolsones resistan a la inoculación para que esta enfermedad infecciosa regrese con virulencia sobre porciones de territorios vecinos. Y en ciertas áreas de militancia musulmana, en las que se cree que la inoculación es parte de un plan para esterilizar a la gente, los médicos y enfermeras de la campaña han sido asesinados por ser “intrusos imperialistas”.
Como resultado, la polio vuelve a extenderse. Esto hace que el área tribal de Pakistán sea una zona de responsabilidad internacional antes que una preocupación interna del país. Puede que no sea del todo una coincidencia el hecho de que los talibanes y Al Qaeda nazcan de la misma fuente.
Es por eso que propongo que los derechos humanos y la epidemiología puedan ser socios naturales. Zimbabwe puede ser un excelente laboratorio en el cual someter a prueba esta idea de que las dos clases de salud están relacionadas.
Un banquete millonario televisado para mendigos
“Si hay hambre, que no se note”, habrá pensado Robert Mugabe al organizar las celebraciones por su 85o cumpleaños. Mientras el nuevo primer ministro Morgan Tsvanirani, en el cargo gracias a un pacto que abrió el gobierno a la oposición, calculó en cinco mil los millones de dólares necesarios para sacar a Zimbabwe de la quiebra, el octogenario líder gastará en su honor una parte todavía no calculada, pero significativa, de esa cifra.
En Sudáfrica afinan el lápiz y ya tienen todo listo para satisfacer las demandas de Mugabe: ocho mil langostas, dos mil botellas de champagne francés, quinientas botellas de whisky, cuatro mil porciones de caviar, tres mil patos, dieciséis mil huevos, ocho mil cajas de bombones y tres mil tartas de chocolate.
Mientras tanto, el país sufre la peor hambruna de su historia y el cólera avanza entre una población empobrecida: en los últimos meses sumó 80 mil casos y casi 3.800 muertes.

febrero 25, 2009

q se vayan todos!!!!

MONTREAL.- Al ver a las multitudes islandesas que golpean cacerolas hasta provocar la caída de su gobierno, recordé un cantito de los grupos anticapitalistas, allá por 2002: "Ustedes son Enron. Nosotros Argentina". Su mensaje era muy simple. Ustedes -políticos y gerentes ejecutivos apiñados en alguna cumbre comercial- son los despilfarradores y corruptos dirigentes de Enron (por supuesto, no conocemos ni a la mitad del total). Nosotros -la chusma que está en la calle- somos como el pueblo de la Argentina, que en medio de una crisis económica pavorosamente similar a la nuestra salió a la calle haciendo sonar las cacerolas. Ellos gritaban: "¡Que se vayan todos!", y obligaron a dimitir a una procesión de cuatro presidentes en menos de tres semanas
 .
Lo que dio características únicas al levantamiento de la Argentina de 2001-2002 fue el hecho de que no estaba dirigido contra un partido político en particular, ni siquiera contra la corrupción en general, en un sentido abstracto. El objetivo era el modelo económico dominante? Aquélla fue la primera sublevación contra el capitalismo desregulado contemporáneo.
Ha llevado un tiempo, pero desde Islandia hasta Letonia, desde Corea del Sur hasta Grecia, el resto del mundo finalmente está teniendo su momento de ¡que se vayan todos!
Las estoicas matriarcas islandesas que golpeaban sus cacerolas hasta dejarlas chatas mientras sus hijos saqueaban la heladera en busca de proyectiles (huevos, con seguridad, pero? ¿yogurt?) son el eco de las tácticas que se hicieron famosas en Buenos Aires. También es similar la furia colectiva contra las elites que hundieron a un país floreciente y creyeron que saldrían impunes.
Tal como lo expresó Garden Jonsdottir, una oficinista islandesa de 36 años: "Ya he tenido bastante de todo esto. No confío en el gobierno, no confío en los bancos, no confío en los partidos políticos y no confío en el FMI. Teníamos un buen país, y ellos lo arruinaron".
Otro eco de Buenos Aires: en Reikiavik, los manifestantes, evidentemente, no quedarán satisfechos con un simple cambio de cara en el gobierno (aun cuando la nueva primera ministra sea lesbiana). Quieren ayuda para el pueblo, no sólo para los bancos; investigaciones penales de la debacle, y una profunda reforma electoral.
En estos días también se pueden escuchar demandas semejantes en Letonia, país cuya economía se ha contraído más que en cualquier otro de la Unión Europea, y donde el gobierno también ha tambaleado. Durante semanas, la capital ha sido sacudida por protestas y manifestaciones, incluyendo un disturbio de grandes proporciones el 13 de enero, en el que se usaron adoquines como proyectiles. Como ocurre en Islandia, los letones están indignados porque sus dirigentes rechazan toda responsabilidad por la crisis. Cuando un periodista de Bloomberg TV le preguntó cuál había sido la causa de la crisis, el ministro de Finanzas letón se encogió de hombros: "Nada en especial", respondió.
Pero los problemas de Letonia son indudablemente especiales: las mismas políticas que permitieron al "Tigre del Báltico" crecer a un ritmo del 12 por ciento en 2006 son las que hacen ahora que se contraiga violentamente, con un índice que se calcula en un 10 por ciento. El dinero, liberado de toda barrera, sale tan rápidamente como entra, y mucho se desvía hacia los bolsillos de los políticos. (No es una coincidencia que muchos de los casos perdidos de hoy sean los "milagros" de ayer: Irlanda, Estonia, Islandia, Letonia).
Otra cosa argentinesca flota en el aire. En 2001, la dirigencia argentina respondió a la crisis con un brutal paquete de austeridad prescripto por el Fondo Monetario Internacional: nueve mil millones de reducción de gastos, que en gran parte se quitaron de los sectores de salud y educación. Esto demostró haber sido un error fatal. Los sindicatos organizaron una huelga general, los maestros sacaron sus clases a las calles y las manifestaciones y protestas se hicieron incesantes.
La misma negativa de base a soportar el más duro castigo de la crisis cohesiona a muchas de las protestas actuales. En Letonia, la furia popular se ha concentrado en contra de las medidas de austeridad del Gobierno -despidos masivos, reducción de los servicios sociales y brutal disminución de los salarios del sector público-, todas ellas destinadas a lograr que el país califique para un préstamo de emergencia del FMI (no, nada ha cambiado).
En Grecia, los disturbios de diciembre se produjeron después de que la policía disparara contra un adolescente de 15 años. Pero lo que ha mantenido activos a los griegos, con los agricultores aceptando el liderazgo de los estudiantes, ha sido la respuesta que el Gobierno ha dado a la crisis: los bancos recibieron un rescate de 36.000 millones, mientras que se redujo la pensión de los trabajadores, y los agricultores no recibieron prácticamente nada.
A pesar de los inconvenientes que les causan los tractores que bloquean las rutas, el 78 por ciento de los griegos dice que las demandas de los agricultores son razonables.
De manera similar, la reciente huelga general en Francia -provocada, en parte, por los planes del presidente Sarkozy de reducir drásticamente el número de maestros- inspiró el apoyo del 70 por ciento de la población.
Tal vez el nexo más firme que conecta esta reacción global sea el rechazo de la lógica de las "políticas extraordinarias", la expresión acuñada por el político polaco Leszek Balcerowicz para describir la manera en que, en una crisis, los políticos pueden ignorar las regulaciones legislativas e introducir apresuradas reformas impopulares. Ese truco se está agotando, tal como lo descubrió recientemente el gobierno de Corea del Sur. En diciembre, el partido gobernante intentó usar la crisis para implantar por la fuerza un muy polémico acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos. Llevando a un nuevo extremo la decisión política a puertas cerradas, los legisladores se encerraron en el recinto para poder votar en privado, construyendo una barricada contra la puerta con escritorios, sillas y sofás.
Los políticos de la oposición no estaban dispuestos a aceptarlo: con mazas y una sierra eléctrica entraron en el recinto y protagonizaron una ocupación del Congreso durante 12 días. El voto se demoró, dando lugar a más debate? Una victoria de la nueva clase de "política extraordinaria".
Aquí, en Canadá, la política es mucho más amigable, pero, de todas maneras, ha estado sorprendentemente agitada. En octubre, el partido conservador ganó las elecciones con una plataforma muy poco ambiciosa. Seis semanas más tarde, nuestro primer ministro dejó al descubierto su ideología, al presentar una ley presupuestaria por la que se despojaba a los trabajadores del sector público del derecho a la huelga, se cancelaba la financiación pública de los partidos políticos. Ese proyecto carecía de previsiones de estímulo económico. Los partidos opositores reaccionaron formando una coalición histórica que no llegó a asumir el poder debido a una abrupta suspensión del Parlamento. Los conservadores acaban de volver al ruedo con un presupuesto corregido: las políticas preferidas de la derecha han desaparecido, y abundan los estímulos económicos. La pauta está clara: los gobiernos que responden a la crisis creada por la ideología del libre mercado con una aceleración de la misma agenda desacreditada no sobrevivirán para poder contar la historia. Tal como los estudiantes italianos han estado gritando últimamente por las calles: "¡Nosotros no pagaremos por la crisis de ustedes!"


febrero 22, 2009

felicidad

Qué nos da felicidad - lanacion.com
En Bután, un pequeño reino montañoso ubicado al sur de la cordillera del Himalaya, está prohibido fumar, estés donde estés. Se cree que el nombre Bután deriva del sánscrito y significa "tierras altas". Varios de sus picos superan los 7 mil metros de altura. El 90 por ciento de su población (poco más de 2 millones de habitantes) vive de la agricultura (arroz, trigo, maíz, frutas) y la ganadería (vacunos y yaks). Sus principales vecinos son China y Tíbet, al Norte, e India, al Sur. Bután se independizó de la India en agosto de 1949. En 1972, con 17 años de vida independiente, asumió Jigme Dorji Wangchuck, su cuarto rey, quien en 2006 abdicó en favor de su hijo Jigme Khesar Namgyal Wang Chuck, entonces de 26 años. El rey padre fue quien prohibió fumar en todo el territorio. Y quien, a poco de asumir, lanzó al mundo una propuesta novedosa y audaz: que la riqueza de los países dejara de medirse por sus índices económicos. Planteaba que se omitiera como referencia el producto nacional bruto y se tomara, en cambio, lo que él llamó producto nacional de felicidad.
Quizás el rey sabía de lo que hablaba. Bután tiene una renta anual per cápita de 1200 dólares y la esperanza de vida de sus habitantes alcanza a los 55 años. Aun así, figura octavo en el Ranking Internacional de Felicidad elaborado por el sociólogo británico Adrian G. White, de la Universidad de Leicester. Para llevar adelante su medición, White tomó como factores de referencia la satisfacción con la propia existencia, la expectativa de vida en cuanto a longevidad y el sustento ecológico (hábitat). El caso Bután nos remite, sin embargo, a una pregunta esencial: ¿es posible medir un hecho intangible como la felicidad? ¿Se la puede traducir en índices y porcentajes? Y, finalmente, ¿nos haría esa medición más felices?
La intención de "computar" la felicidad adquirió características de manía en la última década, al calor de la desmesurada algarabía económica que tiñó a Occidente y que acaba de desteñir de manera dramática y abrupta. En uno de sus rigurosos trabajos la New Economic Foundation (NEF), una organización británica integrada por prestigiosos especialistas en economía y sociedad que propone ampliar la mirada de los modelos prevalecientes en el mundo occidental, advierte sobre el riesgo de reducir todo a mediciones económicas. El triunfalismo de estas tendencias produjo, desde los años noventa en adelante, un peligroso reduccionismo. Se divulgó la creencia de que todo en la vida podía ser traducido a índices estadísticos y económicos. Si puede "economizarse", existe; si no, no vale la pena ocuparse de ello: ésta sería la síntesis de esa tendencia. La felicidad entró, así, en la calidad de medible. Incluso se creó una categoría para esto: la economía de la felicidad (ver nota relacionada).
La ilusión perfecta
La economía remedó de esta forma la euforia cientificista despertada por el positivismo hace cuatro siglos, cuando el inglés Francis Bacon sintetizó en una consigna el entonces naciente paradigma de la ciencia: "Le sacaremos a la naturaleza todos sus secretos, aunque para ello haya que torturarla". Nacía la ilusión de saberlo todo, de controlarlo, de preverlo, de reproducirlo. La propuesta final detrás de eso, aunque nunca enunciada así, era la inmortalidad. Ya no serían necesarios ni Dios ni dioses, los hombres nos bastaríamos y no necesitaríamos nada más. No habría misterios, ni un entorno que cuidar.
Reducir la felicidad a números reitera aquel esquema. Si sabemos qué es la felicidad, si descubrimos su fórmula para reproducirla serialmente, si demostramos que depende de la economía y si logramos que la economía crezca sin cesar, todos seremos felices todo el tiempo.
Un plan perfecto. Otro paso en la intención de controlar cada proceso de la vida, de eliminar la incertidumbre, el riesgo, el misterio, el imponderable, atributos todos inherentes a la existencia. Y, sobre todo, un intento de anestesiar o de eliminar la certeza que nos acompaña desde que nacemos y que el economista y epistemólogo belga Christian Arnsperger (autor de la lúcida e inspirada Crítica de la existencia capitalista ) describe con claridad. Es la certeza de la doble finitud. Arnsperger nos recuerda que, como humanos, somos limitados en el espacio y en el tiempo. En el espacio nos restringe la presencia del otro (y no sólo la física, sino la psíquica, la de sus derechos y deseos, la de sus propuestas y proyectos, la de todo aquello que lo diferencia de nosotros y lo hace existir contemporáneamente con nosotros). En el tiempo nos limita nuestra mortalidad (aunque evitemos pensar en ella, aunque no la nombremos, aunque pretendamos ocultarla bajo diferentes apariencias).
Según Arnsperger, en el modelo económico en el que vivimos hay una doble promesa de infinitud. El que consume anhela entrar en un circuito que lo llevará de consumo en consumo. Mientras tenga algo nuevo para consumir, mientras haya una novedad, la vida continuará, está asegurada. Y si ahorra para consumos futuros, estará comprando inmortalidad a plazos. Hay quien produce eso que se consume, y quien produce recibe dinero del consumidor, y también reconocimiento. Como consecuencia, el productor siente que él mismo será inmortal, y poderoso mientras haya quien necesite ser abastecido. Para esto es necesario que quien consume siga deseando y es importante que el deseo se agote en sí mismo para, una vez saciado, dar paso a uno nuevo. Si este circuito se mantiene, sobreviene la satisfacción (que no es necesariamente felicidad, sino un remedo lejano de ella). Si se corta, crece el malestar, hay temor, angustia.
La paradoja imperfecta
Acaso por esto, un reciente sondeo de TNS Gallup sobre las reacciones de los argentinos ante la crisis económica global mostraba que los más altos índices de preocupación están relacionados con el tener que recortar gastos (66 por ciento) y con la imposibilidad de ahorrar (58 por ciento). Aun así, parecería que el simple bienestar económico no es un atajo hacia la felicidad. Poco más de un año atrás, en diciembre de 2007, en medio de la euforia oficial por un nuevo ciclo anual de crecimiento económico asiático, un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina indicaba que, entre 2004 y 2007, el índice de bienestar personal había subido apenas de 5,7 a 6 sobre un total de 10 puntos. Y que el 50 por ciento de los encuestados mostraba malestar psicológico (no recuperaba proyectos personales ni encaraba nuevos propósitos, no sentía control sobre su entorno ni había superado el estrés).
Dejar de tener, de comprar o de poder consumir genera incertidumbre e insatisfacción, pero, a la inversa, no parece haber un vínculo inmediato entre la recuperación de esos cupos y un atisbo de la felicidad. En esa línea, un trabajo que publica la revista American Psychologist informa que cinco investigaciones efectuadas en todo el mundo entre 39 mil personas (y coordinadas por el doctor David Gauss, de la Universidad de Austin) mostraron que la infelicidad es mayor en los países con economías más desarrolladas, y entre las personas más jóvenes. Por fin, el director del Instituto Australiano de estudios políticos y sociales, Clive Hamilton, retrata en El fetiche del crecimiento , un drama actual de la sociedad occidental: "Cuanto más queremos tener, más infelices somos".
Esto no parece ser casual, si se registran las famosas palabras de B. Earl Pucket, que fue presidente de Allied Stores Corporation, gigantesca cadena de tiendas que incluye a la mítica Macy´s. Fallecido en 1976, Pucket dijo: "Nuestro trabajo es hacer infelices a las mujeres con lo que tienen". Sobran las pistas, parece, para sospechar que entre dinero, consumo y felicidad no hay una relación directa.
Quizás el malentendido provenga de confundir placer con felicidad, cuando en verdad no son sinónimos, sino antónimos. El placer tiene una base sensorial, es fugaz, nace del deseo y se disipa una vez percibido para dejarnos con necesidad de más. La felicidad, en cambio, puede describirse como una integración de sentimientos y emociones que aquieta las pasiones, armoniza el mundo interior, tiene resonancias espirituales y es un estado que se instala y fluye sin prisas.
Sin delivery
En su Diccionario de filosofía , obra ineludible para explorar los mapas de esta disciplina, el catalán José Ferrater Mora (1912-1991) recuerda las variadas perspectivas desde las cuales se intentó definir la felicidad. Así, señala, para San Agustín era el fin de la sabiduría y para Santo Tomás, "un bien perfecto de naturaleza espiritual". Aristóteles (con Platón y Sócrates motores iniciales del pensamiento occidental) identificaba la felicidad con las "mejores actividades". Luego, se trata de saber cuáles son esas mejores actividades. Por este motivo, para Ferrater Mora el concepto de felicidad es vacío si no se refiere a aquello que la produce. Aristóteles, en realidad, justificaba todo aquello que conduce a la felicidad, a la que consideraba como un fin y que entendía como un estado de plenitud y armonía del alma.
Emanuel Kant, el gran filósofo idealista del siglo dieciocho, figura esencial para la concepción de la ética, no creía que la felicidad fuera un fin en sí mismo. Kant ponía el acento en la voluntad que guía los actos humanos y sostenía que estas acciones debían apuntar a la libertad, la dignidad, la verdad, y a convertirse en leyes válidas para todos. Si esto ocurriese, sobrevendría una consecuencia llamada felicidad.
Muchos años después, ya en el siglo veinte, el médico y filósofo Víktor Frankl avanzaría en esa misma dirección. "Lo que el ser humano quiere realmente no es la felicidad en sí, decía, sino un fundamento para ser feliz. Si tenemos ese fundamento, la felicidad vendrá por sí misma, y cuando menos nos preocupemos de ella, más seguros podemos estar." Quizás aquí esté, después de todo, el quid de la cuestión. ¿Puede ser la felicidad una meta? ¿Puede ser atrapada, medida, envasada, pesada, planificada? ¿Puede ser encargada de acuerdo con nuestro talle? ¿O es consecuencia de nuestras acciones, algo que nos alcanza sin anuncio previo, cuando estamos comprometidos en vivir una vida con propósito, ligada a valores que trascienden la inmediatez y lo material?
Quienes una y otra vez emprenden mediciones estadísticas u observan conductas humanas como quien espía a conejitos de indias en cámaras vidriadas, parecen creer que, en efecto, se puede obtener la fórmula de la felicidad y, además, que es posible difundirla y convertirla en un nuevo bien de consumo. Sin embargo, este tipo de experimentos no suele ir más allá de una reiterada e insuficiente equiparación entre felicidad y placer o felicidad y bienestar. De hecho, pensaba Frankl, el placer (como el poder) puede ser un fin en sí. El placer y el poder no nos permiten ir más de allá de nosotros mismos, nos exigen desentendernos de los otros para dedicarnos a su siempre imposible perpetuación. En cuanto al bienestar, que en las encuestas se suele usar como equivalente de felicidad, Manfred Linz, investigador del Instituto Wuppertal, de Alemania, en donde dirige el proyecto Ecosuficiencia y Calidad de Vida ( www.wuperinstitut.or/Seiten/org-einheiten/qp-suffizienz.html ), lo define como un compuesto de tres elementos: a) riqueza de bienes, b) riqueza de tiempo y c) riqueza relacional.

Una buena noticia para estos tiempos de crisis es que, al parecer, la riqueza de bienes no asegura la felicidad. Pruebas al canto: en La pérdida de la felicidad en las democracias de mercado , el investigador Robert Lane concluye que, una vez dejada atrás la línea de la pobreza, no está claro que el dinero y el consumo proporcionen felicidad. Muestra Lane cómo, según miles de encuestas, entre 1948 y 1970 los salarios en Estados Unidos se duplicaron, mientras que la cantidad de personas que se manifestaban felices no aumentó. Entre 1975 y 1995 el producto bruto interno de ese país se incrementó en un 40 por ciento, pero la curva de la felicidad se mantuvo inmóvil.
Las otras dos riquezas, en cambio, pueden incrementarse aun (o especialmente) en tiempos difíciles. La riqueza relacional se refiere a nuestros vínculos, a la variedad y profundidad de éstos, a las experiencias compartidas con otros, a los proyectos comunes en los que prevalece el factor humano; se trata del reconocimiento, del respeto, del afecto que circula. Y cultivar esta riqueza necesita de la otra: la de tiempo. Están íntimamente relacionadas entre sí, pero no necesariamente con la riqueza de bienes. "Aspirar a cada vez más bienes, dice Linz, a cada vez más cantidades de todo lo que me pueda permitir, suele ir en detrimento del tiempo disponible y de las relaciones logradas. Y cuando me importa demasiado lo que desearía poseer, eso menoscaba la satisfacción de disponer de mi propio tiempo y vincularme con otras personas."
Causas y efectos
A estas alturas, quizá pueda decirse que la "economía de la felicidad" no es una economía que pase por el dinero o por lo reducible a él. Christian Arnsperger nos recuerda que la existencia humana es económica desde el momento en que se trata siempre de relaciones entre sujetos que se necesitan y que intercambian gestos, palabras, miradas, experiencias, conocimientos, símbolos, habilidades, objetos. En ese intercambio, en esa relación, encuentran su pluralidad las individualidades. Como diría Erich Fromm, es allí, en el encuentro e intercambio con el otro, en donde cada persona trasciende la separatidad en la que nace, esa condición de ser único que, cuando no se trasciende, es pura soledad, sufrimiento, insatisfacción y lleva a que muchos (aun a resguardo de las crisis económicas y rodeados de todo tipo de bienes) acaben por preguntarse: "¿Por qué no soy feliz si nada me falta?".
Ante esa pregunta, Víktor Frankl respondería, como lo hace en El hombre doliente , que "la felicidad no se puede fabricar. Sólo puedo ser humano y realizar mi individualidad en la medida en que me trasciendo a mí mismo de cara a algo o a alguien que está en el mundo. Ese algo o alguien es lo que debo tener presente". Trascender, en ese sentido, es encontrar el sentido de la propia vida, los valores que la sustentarán, los otros que la compartirán. La voluntad ética que la sostendrá. En la era del derrumbe de las bolsas de valores (económicos, mensurables), son otros valores los que podrán constituir la felicidad que nos alcance. "La felicidad -decía el ya nombrado Kant- tiene un valor relativo frente a la buena voluntad, ya que la felicidad del malvado genera repulsión al observador objetivo, como si sólo fuéramos dignos de ser felices cuando poseemos una buena voluntad".
Acaso la felicidad no sea una zanahoria detrás de la cual debamos correr mientras se aleja una y otra vez. Acaso sea más acertado compararla con la estela que deja en el agua una embarcación cuando navega. Es decir, no está delante de nosotros, esperando a que lleguemos a ella, sino que aparece como una consecuencia de nuestras decisiones, nuestras elecciones, nuestro propósito. El agua es la vida, la embarcación es nuestra vida, la estela es la felicidad. No hay huella si no hay navegación, y ninguna embarcación navega por una estela prefijada. La produce al pasar. Si hubiera alguna fórmula para la felicidad, seguramente no estará en las estadísticas ni en las encuestas. Nadie puede prometerla. Quizá ni siquiera pueda afirmarse que la felicidad sea un derecho o un deber. Es siempre una consecuencia. La consecuencia de una manera de vivir. Si nos hacemos responsables de nuestra vida, no deberemos esperar que otros nos hagan felices, y tampoco otros resultarán culpables de que no lo seamos. Quizás esto es lo que saben los habitantes del remoto reino de Bután.
Por Sergio Sinay- revista@lanacion.com.ar


febrero 21, 2009

esto no es "genocidio"?

La situación en Zimbabwe ha llegado al punto en que la comunidad internacional estaría totalmente justificada de emplear la fuerza para arrestar a Robert Mugabe y llevarlo a juicio. ¿Por qué ahora? Los crímenes de Mugabe fueron lo bastante horrorosos en el pasado. Pero eran crímenes de un gobierno electo. Y no quedaba totalmente claro que cruzaran el umbral capaz de justificar una intervención armada.
En los 80, Mugabe ordenó a sus fuerzas especiales, entrenadas por Corea del Norte, que asesinaran a un grupo étnico distinto del suyo, en la provincia de Matabeleland. Ha castigado a distritos que no votan por él por medio de recortes indiscriminados en la distribución de alimentos.
Pero esas órdenes no alcanzan el nivel de “genocidio”. Sus soldados pueden haber participado alguna vez en el saqueo de los recursos de Congo, pero esto tampoco califica como una invasión o una ocupación. Zimbabwe no es un refugio ni un paraíso de terroristas internacionales buscados por Europa o EE.UU., tampoco toma parte en el mercado negro internacional de armas de destrucción masiva. Pero la situación se ha alterado recientemente.
El punto de inflexión es la pobreza, que ha sido el caldo de una epidemia de cólera. Miles han comenzado a cruzar las fronteras, sobre todo hacia la vecina Sudáfrica, llevando su enfermedad con ellos.
Esto significa que Mugabe ha hecho de sí mismo un problema internacional, desestabilizando a sus vecinos. Si actualmente se oyen con algo de fuerza las voces de gente como Desmond Tutu, o Graça Machel (la esposa de Nelson Mandela), que empiezan a insistir en que se adopte una acción regional para sacar a Mugabe del poder, se debe a que el mandatario ha ido demasiado lejos al desplazar a los enfermos hacia el territorio de los países vecinos. Es una especie de guerra biológica.
Tampoco es un detalle el hecho de que Mugabe haya sido derrotado en la última elección a pesar de que usó la maquinaria del Estado como si fuera propiedad privada de su partido de gobierno. La Unión Europea, por ejemplo, no admitiría a ningún Estado que no tuviera una democracia parlamentaria en funciones, y expulsaría de su seno a cualquier miembro que revirtiera la democracia hacia un gobierno de facto (ésta es una de las irónicas razones por las cuales los islamistas turcos son tan gustosamente proeuropeos).
Alguna vez pude compartir algunos momentos con el fotógrafo Sebastián Salgado, enviado especial de la Unesco para la erradicación de la polio. En 2001 visitamos Calcuta y partes de Bengala. Basta con que algunos bolsones resistan a la inoculación para que esta enfermedad infecciosa regrese con virulencia sobre porciones de territorios vecinos. Y en ciertas áreas de militancia musulmana, en las que se cree que la inoculación es parte de un plan para esterilizar a la gente, los médicos y enfermeras de la campaña han sido asesinados por ser “intrusos imperialistas”.
Como resultado, la polio vuelve a extenderse. Esto hace que el área tribal de Pakistán sea una zona de responsabilidad internacional antes que una preocupación interna del país. Puede que no sea del todo una coincidencia el hecho de que los talibanes y Al Qaeda nazcan de la misma fuente.
Es por eso que propongo que los derechos humanos y la epidemiología puedan ser socios naturales. Zimbabwe puede ser un excelente laboratorio en el cual someter a prueba esta idea de que las dos clases de salud están relacionadas.
Un banquete millonario televisado para mendigos
“Si hay hambre, que no se note”, habrá pensado Robert Mugabe al organizar las celebraciones por su 85o cumpleaños. Mientras el nuevo primer ministro Morgan Tsvanirani, en el cargo gracias a un pacto que abrió el gobierno a la oposición, calculó en cinco mil los millones de dólares necesarios para sacar a Zimbabwe de la quiebra, el octogenario líder gastará en su honor una parte todavía no calculada, pero significativa, de esa cifra.
En Sudáfrica afinan el lápiz y ya tienen todo listo para satisfacer las demandas de Mugabe: ocho mil langostas, dos mil botellas de champagne francés, quinientas botellas de whisky, cuatro mil porciones de caviar, tres mil patos, dieciséis mil huevos, ocho mil cajas de bombones y tres mil tartas de chocolate.
Mientras tanto, el país sufre la peor hambruna de su historia y el cólera avanza entre una población empobrecida: en los últimos meses sumó 80 mil casos y casi 3.800 muertes.

febrero 13, 2009

Tragedia de Tartagal...solo lluvias (http://blogs.clarin.com/devozenvoz/posts)

La experiencia de lo que esta ocurriendo en Tartagal, como sucedió con Bosnia, las minas del Bolson, los Glaciares del sur y las Islas frente a Rosario van mostrando como las organizaciones no gubernamentales como Greenpeace (en el caso de los temas ambientales) juegan un papel fundamental. Los partidos politicos, enredados en sus juegos internos y en los calculos electorales no consiguen distinguir lo que se puede negociar y lo que es innegociable (como el futuro de nuestros hijos), los funcionarios del Estado terminan siendo representantes de sus Partidos Politicos y no de los ciudadanos que los votaron, los sectores economicos tienen sus "grupos de presión" (lobbies) y nosotros?. Los ciudadanos "comunes"parecemos condenados a mirar desde afuera o tener -obligatoriamente- que entrar en los juegos partidarios. Las ONGs (llamadas organizaciones de la sociedad civil... los partidos son que?) van ocupando poco a poco ese lugar dejado por los partidos politicos que olvidaron que ese es su origen.
Tal vez no sea una cosa negativa que los ciudadanos tengamos organizaciones para controlar y presionar tanto a los representantes politicos (mal llamados "elegidos", porque la mayor parte de las veces ni sabemos quien es a quien votamos) y a nuestros funcioanrios (que son nuestros empleados, ya que les pagamos el sueldo). Sera por eso que los Partidos se unen para atacar cuando una ONG comienza a tener representatividad? 
(esta es una opinion del editor del blog)


El alud que azotó a la ciudad del norte de Salta no fue obra de la naturaleza. Las explotaciones madereras y la desesperación por tierras aptas para el cultivo de la soja llevaron a destruir los bosques nativos.
Greenpeace realizó un relevamiento en el que documentó la relación entre las áreas afectadas por la deforestación y la gran cantidad de hectáreas desmontadas en la cuenca alta del río Tartagal. Las imágenes demuestran que la región padece, además, los impactos de la explotación maderera sin control, que abre caminos en sus cerros en los que múltiples aserraderos ilegales irrumpen para robar madera y deteriorar sin pausa la estructura del bosque.

"Sin la vegetación propia del lugar, la estructura de las laderas se vuelve cada vez más inestable. Sin retención suficiente, se acelera el escurrimiento superficial. Con poca retención y excesivo escurrimiento, las crecidas no se regulan. Con grandes crecidas, no hay puente ni camino que resista. El ecosistema es dinámico y se repone, pero ante la explotación descontrolada muchas veces no tiene capacidad de cicatrización para mitigar el impacto de copiosas lluvias en tan escaso tiempo", explicó Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.

Salta es una de las provincias con mayores niveles de deforestación del país. Según datos de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, entre 1998 y 2002 la superficie deforestada en la provincia fue de 194.389 hectáreas, mientras que entre 2002 y 2006 se duplicó la superficie desmontada, alcanzando las 414.934 hectáreas.

Greenpeace ya había denunciado la incidencia de la deforestación en las inundaciones que sufrió Tartagal en el año 2006. A pesar de esto, los desmontes en la provincia aumentaron considerablemente: durante 2007, en plena discusión parlamentaria de la Ley de Bosques, la provincia de Salta autorizó el desmonte de más de cuatrocientas mil hectáreas. La situación en la provincia es tan grave que algunos de estos desmontes fueron suspendidos, en diciembre pasado, por la Corte Suprema de Justicia en de la Nación, tras un amparo presentado por comunidades indígenas.

"Además de concentrar más de la mitad de la biodiversidad del planeta, los bosques juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos. Son nuestra esponja natural y paraguas protector. En ese sentido es urgente que el Poder Ejecutivo reglamente lo antes posible la Ley de Bosques, cuya aplicación conforme a su espíritu original es la única herramienta concreta para frenar la deforestación en nuestro país",



febrero 12, 2009

Darwin: el visionario


Nora Bär    LA NACION


El hombre que destronaría al ser humano de su lugar de privilegio en la naturaleza, que refutaría varias de las creencias fundamentales de su época y cuyas ideas tendrían una influencia pocas veces igualada en la ciencia, la sociedad y la cultura, Charles Robert Darwin, nacía hace hoy 200 años, el 12 de febrero de 1809, en Shrewsbury, Gran Bretaña.


Con motivo de su bicentenario, hay exposiciones sobre su vida y su obra, se reeditan sus libros, se organizan homenajes y medios de comunicación de todo el mundo le dedican ediciones especiales.


Hoy, en Mendoza, diversas instituciones, como el Conicet, las universidades de La Plata y de Cuyo, la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, la embajada británica en Buenos Aires, el INTA y la Fundación YPF, emplazarán un nuevo monumento en el llamado Bosque de Darwin, en Paramillos de Uspallata, en los cerros donde el naturalista descubrió ejemplares de araucarias fósiles el 30 de marzo
de 1835, al cruzar la cordillera de los Andes entre Mendoza y Valparaíso.


"Darwin transformó la idea dominante de estabilidad que abarcaba la Tierra, todas las especies que viven en ella e incluso las clases sociales, en una sucesión de imágenes en movimiento", escribe el paleontólogo Niles Eldredge, autor de Darwin, el descubrimiento del árbol de la vida , recién publicado aquí por Katz Editores.


Gran parte de su inspiración surgió de su recorrido por la Patagonia, donde le llamaron la atención los grandes fósiles cubiertos con una armadura como la de los armadillos actuales, y las diferencias de tamaño entre los avestruces. Llegó hasta Mendoza, donde -según explica la doctora Ana María Zavattieri, del Conicet- "fue el primero en observar y describir la presencia en los altos Andes de sedimentos
marinos fosilíferos del Mezozoico", y hasta Tierra del Fuego.


"Los aportes de Darwin, escritos entre 1838 y 1845, y publicados en 1846, son el primer trabajo geológico, en sentido estricto, de la provincia de Mendoza", comenta Zavattieri.

Charles Darwin nació en una familia acomodada. Sus abuelos Erasmus Darwin -médico y poeta- y Josiah Wedgwood -destacado ceramista-, eran
amigos y miembros de la Sociedad Lunar, que reunía a intelectuales vanguardistas.


Su madre murió cuando tenía apenas ocho años. "El niño creció [...] mimado por sus tres hermanas mayores -escribe Eldredge-. Su tío Josiah,un hombre cálido y amable que vivía en Maer Hall con sus siete hijos, sería una figura central [...]. Fue Josiah quien convenció al padre de Darwin de que permitiera a su hijo unirse a la aventura del capitán FitzRoy como naturalista a bordo del Beagle. Además, Emma, séptima entre los hijos de Josiah, nacida en 1808, se casó con Charles en 1839."


A Charles lo entusiasmaba la vida al aire libre y de muy joven empezó a recolectar especímenes del entorno natural. En su Autobiografía (escrita con la intención, aclara, de que sus descendientes conocieran su propio relato, y que, junto con Diario de la Patagonia, acaba de publicar en el país la Editorial Continente), recuerda que su padre lo retó porque no le importaba otra cosa "que la caza, los perros y atrapar ratas. Así no llegarás a nada -le advirtió-; serás una vergüenza para la familia".

Enviado a Edimburgo, donde estudiaría medicina, pero desinteresado del sufrimiento de los enfermos, Darwin se encontró por primera vez con los rigores de la investigación, por lo que su padre decidió enviarlo a Cambridge, donde llegó a fines de 1828 y se graduó en 1831.

Una invitación única


Ese año, precisamente, recibió una carta que transformaría su vida. El capitán FitzRoy estaba interesado en ceder parte de su propio camarote a algún joven que quisiera ir como naturalista en el viaje del Beagle. El viaje duró casi cinco años, desde el 27 de diciembre de 1831 hasta el 2 de octubre de 1836.


Fue durante esa travesía, cuyo objetivo principal era cartografiar las costas sudamericanas, que comenzó a descubrir fósiles y a observar animales como el ñandú, el guanaco, la vicuña y la alpaca. Esas observaciones, más las realizadas en las Galápagos, constituyeron la base de la teoría de la evolución.


En los siguientes cuarenta años, según el propio Darwin, no hubo acontecimientos dignos de mención, salvo la publicación de El origen de las especies (de cuya versión original se cumple este año un siglo y medio, y cuyas 1250 copias se vendieron el día de su publicación), El origen del hombre y la selección sexual , Viaje de un naturalista alrededor del mundo , La expresión de las emociones en el hombre y los animales , La fecundación de las orquídeas y la ya mencionada Autobiografía .


Vivió acosado por problemas de salud, pero el virtual aislamiento que cultivó un poco por esa causa lo ayudó a madurar sus ideas.

"El joven Darwin era muy intuitivo y se acercó a la naturaleza de un modo casi impresionista", escribe Eldredge, que en 2005 fue el curador de una gran exposición que recorre la vida y el pensamiento del visionario británico, se dio a conocer en el Museo de Ciencias
Naturales de Nueva York y ya recorrió varios países. Darwin, agrega,fue uno de los primeros científicos que adoptaron el método hipotético-deductivo. Su producción fundamental fue concebida principalmente entre 1837 y 1842, aunque El o rigen de las especies fue publicado 17 años más tarde.

"La teoría de la evolución de Darwin se ha conservado en una serie de cuadernos y manuscritos que no se publicaron durante la vida de su autor, que nos muestran que la creatividad en ciencia es muy similar a la que se requiere en todas las demás facetas de la experiencia humana", afirma Eldredge.

Darwin murió a los 73 años, en 1882. Fue enterrado en la abadía de Westminster, al lado de Newton.

Claves de una teoría

  • Selección natural: los organismos producen
    más descendencia que la que logra sobrevivir. Los más aptos pasan los rasgos más ventajosos a sus descendientes.

  • Arbol de la vida: luego de su viaje en el Beagle, un dibujo revela sus ideas acerca de la diversificación de las especies a partir de un ancestro común. El descubrimiento de la estructura genética confirmó su posición.


  • Diferencias entre sexos: Darwin notó que,además de la selección natural, otras fuerzas influían en la evolución.Desde las cucarachas hasta los mamíferos, las diferencias entre sexos
    podían ser importantes en el apareamiento e influir en el éxito reproductivo de la siguiente generación.


Los chimpancés, esos parientes más lejanos



  • BARCELONA (EFE).- Un estudio de la revista Nature dirigido por científicos de la Universidad de Washington, EE.UU.,afirma que las diferencias entre el genoma humano y el de los chimpancés no son del 1,24%, como se creyó la última década, sino diez veces mayores.
    "Hasta ahora se había trabajado con mutaciones
    compartidas por todos los primates en las secuencias del genoma, como tener ediciones diferentes de un mismo libro -explicaron-. El hallazgo implica diferencias radicales en la biblioteca de cada especie, algo así como colecciones completas de libros que unos organismos tendrían y otros no."

febrero 01, 2009

porque la redes se han vuelto tan importantes

En poco tiempo las redes sociales se han hecho con un hueco importante en Internet y en la vida de los internautas. El hecho de tener un perfil público o semi-público en la Red ya no resulta inusual, y lo hacemos por el simple motivo de querer mantenernos en contacto con nuestros amigos o conocidos. Por esta razón las Social Network Sites (SNS), o lo que es lo mismo, las redes sociales, se han convertido en un fenómeno de masas.
El gran impacto que han tenido las redes sociales en los usuarios a nivel mundial no deja indiferente a nadie. Desde que apareció la primera red social reconocida, Six Degrees, en 1997, no han dejado de surgir nuevos sites para unir a los usuarios. La característica básica de las redes sociales es la posibilidad de crear perfiles públicos, articular una serie de contactos y comunicarse y compartir algo con ellos.
El gran crecimiento de las redes sociales tuvo lugar en 2002 y 2003 con el nacimiento de las conocidas MySpace, Facebook, Flickr, Xing o LinkedIn , que reforzaron el panorama de las redes sociales y lo impulsaron hasta lo que son hoy, lugares que atraen la atención de millones de usuarios y no solo de internautas al uso, sino también de investigadores que desean conocer el alcance y posibilidades de este fenómeno.
Es imposible conocer con exactitud la cantidad de usuarios que utilizan redes sociales, pero como afirma Bernardo Martínez, director de marketing de CinemaVip “todos los internautas son potenciales usuarios de las redes sociales”.
Se trata de un fenómeno que afecta a la mayoría de países por igual. Estados Unidos, Japón y China encabezan la lista, pero España ha sido uno de los lugares donde más han crecido su uso durante los últimos años. ¿Y usted? ¿Aún no tiene su perfil en Internet?
RIVALIDAD O COLABORACION?
En España conviven multitud de redes sociales, desde Facebook a Tuenti pasando por Nettby. Tanto españolas como extranjeras con diferencias entre unas y otras aunque la esencia de conexión de todas ellas prevalezca. Y la mayoría, también tienen en común grandes crecimientos.
Es destacable el dato de Facebook que en noviembre de 2008 comunicó un crecimiento del 600% en número de usuarios, al alcanzar 2,3 millones de usuarios españoles. MySpace por su parte ha bajado un poco en popularidad a favor de Tuenti o Wamba.
Enrique Dubois director general de ésta última afirma al respecto que “las redes sociales extranjeras tienen más experiencia y mucha más inversión en su producto que las homólogas españolas”.
Pero...¿existe rivalidad entre redes sociales españolas y extranjeras? Cada una tiene su campo de actuación y sin duda conviven ya que los usuarios cada vez demandan estar más conectados.
Hay diversidad de opiniones. Carlos Sánchez afirma que “las redes sociales españolas aún tienen mucho recorrido”, Martínez por su parte afirma que “España necesita un tejido inversor en innovación tecnológica para llegar a competir verdaderamente a nivel mundial”. Sin embargo Francesc Pla declara que “en el caso de redes verticales en España has grandes desarrollos y de una calidad que no tiene nada que envidiar a otras redes y que si evolucionan correctamente pueden llegar a tener un éxito internacional”.
El problema de la privacidad
Tanto las SNS españolas como extranjeras, horizontales o verticales tienen algo en común a parte de ser sociedades de amigos/conocidos: todas se consideran una herramienta de promoción personal, los usuarios las utilizan como una forma de darse a conocer a los demás, a sus amigos, a los amigos de sus amigos e incluso a desconocidos y aquí es dónde surge el problema de la privacidad.
Algunas de estas redes se han visto salpicadas por duras acusaciones acerca de la privacidad de sus usuarios y los contenidos de sus perfiles. Es cierto que los usuarios son libres de incluir los datos que deseen pero lo que no saben es cómo esos datos pueden ser utilizados por la red social. Un ejemplo es el derecho de las fotografías que se cuelgan, que pasan a ser de la red social en cuestión. Una confianza que se deposita sin conocimiento.
Se trata de un escaparate de datos, algunos falsos pero la mayoría verídicos, que pueden ser presa de ataques como robos de identidad por parte de cibercriminales. Las redes sociales no son ajenas al mundo del malware ya que existen virus que se propagan a través de ellas afectando al sistema operativo del usuario.
EL FUTURO DE LAS REDES SOCIALES
El crecimiento de las SNS ha sido imparable en los últimos meses y lo seguirá siendo durante los próximos años. Las redes sociales han elevado la forma de relacionarse entre los usuarios de la Red y éstos cada vez se hacen más exigentes a la hora de buscar nuevas redes y nuevos contactos. Hay mucho por escalar pero también mucho que corregir en este mundo en el que los datos personales son la base del entramado.
Se espera que las redes sociales evolucionen para dar al usuario lo que necesite y “solucionar cuestiones de su vida cotidiana: adquirir entradas, encontrar casa, organizar eventos…” afirma Sánchez. Pla declara que el futuro está en “la especialización de comunidades con funcionalidades y características relevantes a colectivos concretos”. Algo que como hemos visto ya empieza a despuntar en España
Muchos creen que las redes sociales son una moda pasajera y que se convertirán en un servicio más de Internet. Carlos Sánchez afirma que ”se volverán una commodity”, es decir, estarán totalmente aceptadas por la sociedad y ya no serán noticia, pero ya se empieza a notar lo que Pla, el fundador de Moterus, llama el “Social Network Fatigue” que se produce en los usuarios una vez que ya ha pasado la novedad de pertenecer a una red social. "El usuario se acaba aburriendo de la red”, lo que no supone en absoluto que vayan a dejar de existir.
Lo que está claro es que las redes sociales han supuesto una revolución en las relaciones personales y el hecho de que haya un intermediario, en este caso una red social, que contacte a gente completamente dispar es una mera herramienta para continuar y mantener uno de los principios básicos del ser humano, la necesidad de comunicación. Y desde los últimos años, por Internet.

porque la redes se han vuelto tan importantes

En poco tiempo las redes sociales se han hecho con un hueco importante en Internet y en la vida de los internautas. El hecho de tener un perfil público o semi-público en la Red ya no resulta inusual, y lo hacemos por el simple motivo de querer mantenernos en contacto con nuestros amigos o conocidos. Por esta razón las Social Network Sites (SNS), o lo que es lo mismo, las redes sociales, se han convertido en un fenómeno de masas.
El gran impacto que han tenido las redes sociales en los usuarios a nivel mundial no deja indiferente a nadie. Desde que apareció la primera red social reconocida, Six Degrees, en 1997, no han dejado de surgir nuevos sites para unir a los usuarios. La característica básica de las redes sociales es la posibilidad de crear perfiles públicos, articular una serie de contactos y comunicarse y compartir algo con ellos.
El gran crecimiento de las redes sociales tuvo lugar en 2002 y 2003 con el nacimiento de las conocidas MySpace, Facebook, Flickr, Xing o LinkedIn , que reforzaron el panorama de las redes sociales y lo impulsaron hasta lo que son hoy, lugares que atraen la atención de millones de usuarios y no solo de internautas al uso, sino también de investigadores que desean conocer el alcance y posibilidades de este fenómeno.
Es imposible conocer con exactitud la cantidad de usuarios que utilizan redes sociales, pero como afirma Bernardo Martínez, director de marketing de CinemaVip “todos los internautas son potenciales usuarios de las redes sociales”.
Se trata de un fenómeno que afecta a la mayoría de países por igual. Estados Unidos, Japón y China encabezan la lista, pero España ha sido uno de los lugares donde más han crecido su uso durante los últimos años. ¿Y usted? ¿Aún no tiene su perfil en Internet?