l

la fundación es una organización sin fines de lucro que se propone contribuir al mejoramiento de la la vida de las personas, organizaciones y comunidades

Como organización forma parte de una Red Internacional que reúne personas y grupos de Francia, Alemania, Suiza, España, Brasil, Colombia, que promueve la Economía Solidaria, el Desarrollo Social Local, la Salud Comunitaria, el abordaje colaborativo de los conflictos, los Diálogos Públicos y las formas creativas de abordar los desencuentros humanos

Podrán visualizar más en detalle algunas de estas dimensiones en nuestro site: www.moiru.com.ar

junio 07, 2009


"Hay una contaminación química sin control que se está empezando a ver"
















¿En qué medida los que viven lejos de las fuentes de contaminación industrial, en las
ciudades, están expuestos a sustancias tóxicas?


–Siempre ha existido una concepción de que, donde hay industrias que
emiten determinadas sustancias, hay problemas de contaminación. Pero lo que hoy se está viendo es
ese problema solapado con otro más general que se vincula con la exposición de la población en
general. Son otros tipos de contaminantes y la exposición es distinta porque no sucede a niveles
tan altos, pero es de manera continua.



–¿Y cómo se hace visible?


–Esto se está empezando a ver en el mundo porque hoy vos tomás una muestra
de leche materna, por ejemplo en mujeres que viven alejadas de fuentes puntuales de contaminación,
y encontrás una cantidad de contaminantes que no tienen nada que hacer en la leche, no tienen
función biológica. Hay mucho estudio de lo que se llama biomonitoreo, a nivel mundial, para conocer
cuál la exposición de determinado país a determinada sustancia. La acción viene mucho después, pero
hay más noción de que existe una situación de contaminación química fuera de control.



–¿Qué significa que haya una mayor visibilidad mundial sobre este problema?


–Hemos funcionado durante décadas en la producción de bienes y en el
desarrollo de determinados sectores industriales con un enfoque que nos ha traído hasta acá.
Siempre estábamos viendo para qué sirvieron. Sirvieron para los agroquímicos, para la revolución
verde, para una serie de cosas que se vendieron de determinada manera y que podrán haber tenido un
beneficio muy puntual, pero trajeron una catarata de consecuencias que hoy se están empezando a
ver.



–¿Hay posibilidades de revertir este proceso?


–Lo que pasa es que es muy difícil ahora. Se está peleando contra
intereses ya instalados. Pero es un momento interesante, porque se discute a nivel internacional
cómo pensar esto de otra manera. Hay una idea de: lo que hemos hecho hasta acá no nos protegió.
Porque no puede ser que vos tomes una muestra del cordón umbilical de un bebé que todavía no nació
y encuentres sustancias tóxicas que no tienen nada que hacer ahí. Si están es porque hubo una
exposición de la madre absolutamente fuera de control, a través del aire, del agua, de los
alimentos, de los productos que consume.

el proyecto HOME esta mostrando en videos y documentales nuestra maravillosa "casa": la tierra... y tambien como la vamos perdiendo rapidamente





mayo 31, 2009

todo vale!!!! todo vale? no hay nada que podamos hacer?

Los gurúes del marketing lo llaman pester factor o “factor berrinche”;
consiste en la capacidad que tiene un niño de quemarles la cabeza a sus
padres y conseguir que le compren aquello que quiere. El pester factor
puede darse de varias formas: el goteo insistente (“Mamá, comprame”
veinte veces por hora); el psicopateo (“Si no me lo das, no te quiero
más”); el “efecto lástima” (“Si no lo tengo, mis amigos no van a jugar
conmigo”); o el más temido de todos, la escena vergonzante del ataque
de nervios en un lugar público. No importa en cualquier caso cuál sea
la variante, lo más relevante es que el pester factor, en cualquiera de
sus envases, es hoy el corazón de un mercado que se expande en todo el
mundo: el de los tweens; los niños consumidores de entre ocho y trece
años (el término “tween” se aplica porque están “between” –“entre”, en
inglés– la infancia y la adolescencia) que sólo en la Argentina mueven
más de 550 millones de pesos al año, y que en todo el mundo diseñan el
43% de la agenda de consumo de toda una familia y, por ende, de la
sociedad.


Desde que los tweens –unos diez millones de
criaturas en la Argentina, según datos del INDEC– son tomados en cuenta
por el marketing, no hay estrategia de venta ambiciosa que no incluya
en su target a un menor de edad. “Las marcas empezaron a darse cuenta
de que la franja tween es valiosísima –asegura Ivana Vassenari,
directora de Marke-Teen, la primera agencia latinoamericana de
marketing especializada en el mercado infantil y juvenil–. El mercado
infantil es tres mercados en uno: el primario, que se refiere al dinero
que los chicos gestionan directamente para comprar, por ejemplo, una
golosina. El segundo es el mercado de influencia, que es el que ejercen
sobre las decisiones de compra familiares que abarcan rubros como
tecnología, alimentación, vacaciones y artículos de limpieza. Y el
tercer mercado es el futuro, donde una empresa de artículos para
adultos, como los teléfonos celulares, trata de captar a los chicos
desde una edad temprana para transformarlos en clientes fieles de por
vida”.


Los soldaditos. ¿Cómo se hace para
captar a un niño como cliente? Las apuestas básicas que enumera
Vassenari son el uso de “personajes” para los más chicos (como el tigre
Tony de Kellogg’s, la Vaca Cora de Sancor o el conejo de Nesquik); la
apuesta a las publicidades que incluyan una pequeña historia; el
marketing en los colegios (entregando muestras gratuitas, realizando
charlas –como las de Oral B hablando de la importancia de cepillarse
los dientes– u organizando concursos); y por sobre todas ellas la
colocación de productos en programas y series. Gracias a este último
recurso, novelas infantiles como Patito Feo, Casi ángeles y Floricienta
generaron una histeria de consumo que les perforó el bolsillo a los
adultos. “Hay que aclarar que el término tween no es una segmentación
por clase social sino por edad, por ende todos los chicos compran, no
importa la extracción social –explica Vassenari–. Si son de clase baja,
quizás la madre se pasa un mes privándose de muchas cosas para
comprarle las zapatillas de Floricienta a su hija. Justamente porque en
estos casos entra en juego una de las necesidades principales de los
tweens, que es el tema de la aceptación. Ellos buscan ser aceptados por
sus pares y pertenecer a un grupo. Y si no tienen determinado producto,
se sienten aislados o discriminados”.


De todos los recursos de
venta, sin embargo, hay uno esencialmente terrorífico, que, hasta el
momento, no consta que se practique en la Argentina. En su libro
Consumer Kids, los publicistas ingleses Ed Mayo y Agnes Nairn denuncian
cómo las marcas penetran violentamente la cabeza de los niños a través
de internet. “Mientras que los padres mantienen a sus hijos encerrados
para protegerlos de los maltratos de otros chicos y del peligro
exterior, terminan siendo acosados no sólo por predadores sexuales sino
también por los predadores comerciales que recogen información personal
del 85% de las páginas web favoritas de los chicos”, alertan Mayo y
Nairn en la publicación.


Los autores, además, agregan que las
empresas no sólo acosan a los niños online: también los reclutan para
que sean “soldados” en la batalla de la dominación de marcas. Medio
millón de tweens en Gran Bretaña –algunos de ellos, de sólo cinco años–
fueron enlistados para investigaciones de mercado en beneficio de
marcas multinacionales como MTV, Sky TV, Coca-Cola y Nike. ¿En qué
consistía el reclutamiento? En primera instancia, los niños se anotaban
vía web para ser “informantes” y “representantes” del estilo de vida de
una marca. Acto seguido, debían llenar una infinidad de encuestas a
cambio de las cuales se les pagaba entre dos peniques y dos libras por
cuestionario respondido. Recién cuando llegaban a las 25 libras
ganadas, la empresa les mandaba el cheque. En muchos casos, los niños
tenían que completar más de cincuenta encuestas para poder ver un
centavo.


Otra forma de reclutamiento infantil consistía en
pagar a miles de criaturas para que probaran comidas, refrescos,
juguetes y juegos de video, y luego los promocionaran entre sus amigos.
Mattel, por ejemplo, se valió de esta técnica para testear un
reproductor de MP3 con la marca Barbie. Para ello, reclutó a cincuenta
nenas de entre siete y once años para que difundieran el nuevo producto
entre sus amigas. En compensación, Mattel ni siquiera les pagaba con
dinero: les daba más productos.


Del útero a la góndola. Un
niño es un cliente incluso antes de ser un niño. Esto sucede porque en
marketing ya existe la categoría “prebebé”: una franja de nonatos que
efectúa su primera compra meses antes de hacer su primera caca. ¿Cómo
se le vende un producto a alguien que todavía no nació? Haciendo
publicidad en las maternidades y en los cursos de psicoprofilaxis, y
colocándoles muestras gratuitas a las embarazadas. “Así te asegurás
que, cuando nazca el bebé, ya empiece a consumir”, sintetiza Vassenari.
Dicho de otro modo: antes de que el Estado reconozca al niño como
ciudadano, mediante la inscripción en el Registro Civil, el mercado ya
lo reconoce como consumidor.


Lo que sigue, entonces, es
bastante previsible. En su libro Marketing de productos para niños,
James Mc Neal –un gurú del tema– advierte que, apenas son capaces de
mantenerse sentados (es decir, alrededor de los seis meses de edad),
los bebés son colocados en el “puesto de observación culturalmente
definido: el carrito del supermercado”. De ahí en más, se dispara la
auténtica carrera de consumo: una dinámica alocada que supo graficar
muy bien la propaganda de arroz Gallo, donde un bebé que ni sabe decir
“ajó” va cargando las cajas de producto al changuito de sus padres.


Las
empresas son conscientes de este “filiarcado” –así lo denomina Miguel
González, un especialista en marketing español– y desde hace tiempo
resolvieron facilitarles las cosas a los vástagos: en las góndolas, los
productos “deseables” pasaron de estar a un metro veinte de altura para
ubicarse a los noventa centímetros. Y en Alemania, como ejemplo, las
líneas de caja están tan atiborradas de golosinas y juguetes que los
mismos padres se refieren a ellas como “zona de terror”.


¿En qué
momento llegó este filiarcado a la Argentina? Mónica La Madrid, una de
las titulares de la empresa de investigación de mercado Markwald, La
Madrid & Asociados, encargada de realizar el informe Kiddo’s sobre
consumo infantil y juvenil para varias empresas de Latinoamérica,
enumera tres variables que influyeron: la modificación de los criterios
de educación infantil: hasta hace un tiempo se consideraba que las
decisiones económicas correspondían sólo a los adultos; los cambios en
las estructuras sociodemográficas (hay familias más chicas, hogares
donde ambos padres trabajan, padres divorciados que tratan de
“compensar” el “trauma” de la separación, etc.); y una mayor oferta de
productos infantiles explicada por el crecimiento económico y la
apertura de la economía en la década del 90.


Pero por encima de
todos estos ítems hay un factor aún mayor: la aparición de los canales
infantiles 24 horas. “El surgimiento de Cartoon Network en 1993,
seguido un año después por Discovery Kids y Nickelodeon, y más tarde
por Fox Kids, convirtió a los niños en una audiencia por derecho
propio, y eso los terminó de legitimar como consumidores”, advierte La
Madrid. Por todo esto es que ya existe una infinidad de multinacionales
que piensa en los niños para colocar productos que ni siquiera son para
menores de edad. Las líneas aéreas (Lan, por ejemplo) incluyen
criaturas en sus publicidades; no hay cadena hotelera que no tenga un
área para chicos; en Estados Unidos existen bancos que permiten a los
niños abrir cajas de ahorro; y por supuesto están los celulares: una
vez que ingresan en una marca, es probable que se queden en ella para
siempre. Un estudio de la consultora Global Trend Marketing pasa esta
tendencia a números: en la actualidad, dos tercios de los vendedores de
todo el mundo piensan sus campañas haciendo foco en los chicos. ¿El
motivo? El gurú James Mc Neal lo resume con honestidad brutal: “Las
empresas sólo tienen dos fuentes principales para obtener nuevos
clientes –distingue–: vienen de la competencia o vienen de la infancia”.


El 86% de los niños argentinos maneja dinero para sus gastos; el 50% tiene celular

* El 86% recibe dinero para sus gastos.
*
Entre dinero “suelto” semanal y ahorros, estos niños manejan unos 550
millones de pesos argentinos al año, que gastan en lo que quieren (por
afuera de este monto está la influencia en la compra de otros).

* El 88 % va a locales de fast food.
* El 73% influye en las compras de alimento para sí.
* El 49% influye en la compra de alimentos para el hogar.
*
El 39% tiene televisor en el dormitorio; el 69 % decide lo que ve por
televisión y el 38% mira televisión después de las 9 de la noche los
días hábiles.

* El 47% tiene celular. De ellos, el 80% lo usa para enviar mensajes de texto.
* El 41% accede a internet todos los días, o casi
* El 58% juega videogames todos los días, o casi.
* El 32% tiene MP3 o MP4.
 
Fuente:
Informe Kiddos 2008, realizado por Markwald, La Madrid y Asociados
(este estudio no incluye el 30-35% más pobre de la población, y tampoco
incluye niños de doce años).


OPINIÓN

Acotar las tiranías
Juan Vasen (Psicoanalista. Especialista en psiquiatría de la infancia y la adolescencia. Juanvasen.com.ar)

Cualquier
niño que saque hoy su DNI encontrará escrito en la tapa del documento
la palabra “Mercosur” y debajo “República Argentina”. Esta
diagramación, que no es casual, viene a subrayar algo que ya existe:
los niños son antes consumidores que futuros ciudadanos; se insertan
antes en un mercado que en una nación. Y esto trae consecuencias. El
consumo, para empezar, no es una práctica democrática: no tiene que ver
con los derechos sino con el poder adquisitivo de la gente. Y esta
desigualdad genera en los chicos –por no hablar de los adultos– una
tremenda ansiedad, y muchas veces desvalorización, porque el consumo
define quién está incluido o excluido socialmente. Quien no consume no
adquiere visibilidad. Y en esta sociedad, donde tan terrible es el
hambre como el anonimato, esta invisibilidad puede ser calamitosa. Hoy,
si un chico invita a un amigo a su casa se preocupa por ver si va a
tener una consola de juego para ofrecerle al amigo. Empieza a importar
menos lo que ambos produzcan jugando juntos y más lo que hayan
comprado. Las relaciones empiezan, ya desde la infancia, a transcurrir
en un orden económico. Cabe preguntarse, entonces, cómo queda situado
un chico si no tiene qué ofrecer al mercado de lazos sociales por
afuera de un juguete. ¿Qué hacer? La frase “Papá, mamá, todos tienen
ese juguete menos yo” plantea una alianza de los chicos como
consumidores. Pero lo que no hay es una alianza de los padres, que
sostenga con firmeza, que no es dureza, un límite. Quizás un comienzo
esté en intentar salir del circuito de la culpa (de sentirse en falta
cuando no se compra algo) y meterse en uno de responsabilidad, que
permita acotar las tiranías interna y externa del consumismo.

mayo 18, 2009

dia de internet!!


Nació de la misma necesidad de comunicarse. A lo largo de su
existencia, fue mutando su uso y, finalmente, transformó por completo
la vida de sus usuarios. Se trata de Internet, la red de redes, que
ayer festejó su día mundial.


Según el Indice de Desarrollo de las Tecnologías de la Información y
la Comunicación (IDI), a finales de 2008 en todo el mundo existían más
de 4000 millones de líneas de teléfonos celulares, 1300 millones de
abonos de telefonía fija y cerca de una cuarta parte de la población
del planeta utilizaba ya Internet.


En la Argentina, según un estudio de la consultora Convergencia
Research, la cantidad de accesos en el último lustro creció el 514 por
ciento. Hoy son más de 3.390.000 accesos.


Lo cierto es que estos números se traducen en el hecho de que
Internet se ha convertido en una parte fundamental de la vida de los
habitantes del planeta. Desde saber dónde queda una calle, en qué lugar
uno debe votar, bucear en el pasado de una nueva novia o tener acceso
al instante a un sinfín de datos específicos que sacian la avidez y
curiosidad de los internautas.


Incluso, instauró una nueva forma de relacionarse con otras personas
y hasta implantó un lenguaje propio. Desde la irrupción de la World
Wide Web el conocimiento dejó de restringirse y el ciberespacio es hoy
materia de consulta permanente sin restricciones de horario ni de días.
Los grandes buscadores son, sin duda, los nuevos gurúes del siglo XXI.


A escala global, el nivel de penetración de la banda ancha en los
países desarrollados es del 20 por ciento, mientras que en las regiones
más pobres ronda el 2 por ciento.


En 2010, estará disponible la versión 3.0 de la Web, capaz de
comprender el lenguaje y facilitar búsquedas de una manera mucho más
amigable.


El futuro es hoy

Se prevé que, para entonces, la red de redes esté disponible
para los usuarios desde computadoras personales, en toda clase de
dispositivos portátiles (celulares, palms, iPhones o iPods), hasta en
toda clase de electrodomésticos de uso cotidiano.


En un futuro cercano, una heladera conectada a Internet permitirá a
la ama de casa moderna actualizar su compra virtual del supermercado a
medida que su familia consume los alimentos. O, por ejemplo, un
microondas con Internet será capaz de conectar a su propio servicio
técnico en caso de requerir una reparación.


El festejo del Día Internacional de Internet se celebra el 17 de mayo porque
ese día de 1865 se creó la Unión Internacional de las
Telecomunicaciones, en París.

mayo 10, 2009

Catedrales y panqueques

Por Guillermo Jaim Etcheverry

Domingo 10 de mayo de 2009 | Publicado en edición impresa

Se acostumbra identificar generaciones a partir de los atributos característicos de quienes las integran, los rasgos que las definen. No hace mucho, el dramaturgo estadounidense de vanguardia Richard Foreman reparó en las "personas panqueque". Dijo lo siguiente: "Provengo de una tradición de la cultura occidental cuyo ideal (también el mío) era la estructura compleja, densa, semejante a una catedral que definía a las personalidades bien educadas; un hombre o una mujer que llevaba dentro de sí una versión personalmente construida, y por lo tanto original, de toda la herencia occidental.

"Pero en la actualidad -prosigue Foreman- advierto en todos nosotros, incluyéndome a mí, el reemplazo de la compleja densidad interior por un nuevo tipo de autoevolución que responde a la presión que ejercen la sobrecarga de información y el advenimiento de la tecnología de lo «disponible al instante». Un nuevo ser, que necesita contener un repertorio cada vez menor de aquella densa herencia cultural. Somos «personas panqueque»: extendidas en superficie y de un espesor muy delgado para conectarnos a esa vasta red de información a la que accedemos por el simple hecho de oprimir un botón."

Es la anterior una sugerente descripción de nuestra evolución cultural. Si bien resulta evidente que hoy tenemos a nuestro alcance, de manera casi instantánea, todo lo que puede llegar a interesarnos, también lo es el hecho de que mucho de eso a lo que accedemos ocupa nuestra atención apenas durante segundos. De este modo, contribuye muy poco a construir aquella ideal "catedral interior" de antaño, densa y compleja, llena de recovecos y significados posibles. Es más, ese contacto fugaz y superficial crea en nosotros la falsa ilusión de conocer. Quienes llevamos vividos muchos años, advertimos con claridad la diferencia. Aunque nos maravillan las tecnologías actuales, que adoptamos con entusiasmo, echamos de menos, sin embargo, el tiempo de elaboración interior de lo que el mundo nos brinda. Por eso resulta tan atractiva la concepción de que nuestro interior está extendido en superficie, pero es intelectualmente muy delgado: un panqueque.

Puesto que ese interior de las personas está escasamente construido, vacío, éstas "tienen mucho miedo de estar dentro de su ser", como lo señala el escritor español Jesús Ferrero. Porque cobijarnos dentro de nosotros es un óptimo recurso para defendernos de la adversidad, como acertadamente lo hace notar Manuel Vicent en uno de sus escritos recientes. Habla en él de las cabañas que construimos cuando niños, ese mundo propio en el que nos aislábamos de la realidad que percibíamos como hostil. Señala Vicent que, con la inocencia, perdimos la seguridad que nos daban esas cabañas de nuestra niñez. "Al dejar de jugar -dice- quedamos desguarecidos, solos en la intemperie, lejos del mundo de los sueños, frente a unos enemigos reales. Es evidente que estamos rodeados de basura por todas partes."

Con esperanza, sin embargo, señala que "existen seres privilegiados, que son capaces todavía de montar a cualquier edad aquella cabaña de la niñez en el interior de su espíritu para hacerse imbatibles dentro de ella frente a la adversidad. Si uno la mantiene limpia, es como si estuviera limpio todo el universo; si en su interior suena Bach, la música invadirá también todas las esferas celestes".

Precisamente la construcción de ese reducto interior, tarea al alcance de todos, está más cercana a la catedral que al panqueque, a lo denso que a lo liviano, a lo reflexivo que a lo impulsivo. Para resistir la agresión de la sucia realidad, de los actos de barbarie o de fanatismo, Vicent nos propone retirarnos a nuestro interior, imaginando "que es aquella cabaña en la que de niños nos sentíamos tan fuertes". La catedral nos acogerá; el panqueque no podrá hacerlo.

revista@lanacion.com.ar



mayo 05, 2009

¿Cómo educar a nuestros hijos?

¿Cómo educar a nuestros hijos?

Por Rolando Hanglin   Especial para lanacion.com

Nosotros, los padres actuales, tenemos dificultades para formar a nuestros hijos. Es un problema que se plantea en todo el mundo, más o menos con el mismo nombre: falta de autoridad.

Dicen que tenemos un sentimiento de culpa que nos impide poner límites. Primero, porque trabajamos demasiado (empujados por la sociedad de consumo compramos más cosas de las que podemos) de manera que compartimos poco tiempo con la familia. Segundo, porque en general somos divorciados, de modo que inevitablemente hemos provocado sufrimiento a los niños. Peor aún, nos hemos mostrado humanos, falibles, fracasados, furiosos, deprimidos, todo lo cual nos quita el pedestal de autoridad que siempre sostuvo a la figura de Papá y Mamá.

Sin duda esto es cierto. Pero algunos logran éxitos admirables.

¿Cómo hicieron, por ejemplo, Bill Gates (padre) y su esposa Mary para encarrilar a un muchachito insolente que en unos años se convertiría en el hombre más rico del mundo, un filántropo, un benefactor de la humanidad y un genio contemporáneo?

Gates era un típico abogado de provincias, con domicilio en la ciudad de Seattle. Su esposa, una esmerada ama de casa, que tuvo tres hijos y los educó con los típicos valores de la clase media estadounidense.

¿Cómo se vivía en la casa de los Gates? Metódicamente: todos se levantaban muy temprano. Mamá Mary los obligaba a estudiar con aplicación. Además, cada uno debía practicar un deporte y tocar un instrumento musical. Presentarse a comer a la hora indicada, correctamente vestidos, saludar a las visitas, ordenar su habitación, hacer la cama, etc, etc.

Muy temprano en la vida, Bill Gates hijo se reveló como un hijo-problema. Desordenado y desobediente, discutía todo lo que se le indicaba. A partir de los 11 años, las trifulcas con su padre, el doctor Gates, fueron resonantes. El padre era (y lo es ahora, a los 83 años) un hombre altísimo, de firme autoridad. Pero no lograba que el chico le hiciera caso.

Típico: lo mandaron al psicólogo a los 13 años.

- ¿Cuál es el problema, querido?- preguntó suavemente el psicólogo.

- Mis padres y yo estamos en guerra - respondió el chico.

- Ajá. ¿Y qué es lo que se discute en esta guerra?

- Sé discute quien manda. Si ellos o yo.

A los tropezones, los Gates fueron estableciendo algunos acuerdos con el adolescente infernal, según la clásica técnica del tira-y-afloja.

No faltaron momentos de alta tensión. Como una tarde, cuando el joven Gates contestó una impertinencia a su papá y éste, desbordado, le arrojó un vaso de agua a la cara.

- Gracias por la ducha - respondió el púber, sin que se le moviera un músculo.

De alguna manera lograron que el muchacho iniciara sus estudios en Harvard. Todo un logro, teniendo en cuenta lo difícil que había sido de muchachito. Pero los Gates tenían la virtud de no abandonar. Con discusiones, portazos, presiones sutiles y otras no tanto, mantuvieron la bandera con la divisa de su clase y su nación: estudiar, trabajar, madrugar, esforzarse, correctamente, puntualmente, prolijamente ... Por otra parte: ¿Qué desea un padre abogado para su hijo, sino un bufete igual, con la misma chapa?

Un día, Bill los sorprendió con la noticia de que abandonaba sus estudios en Harvard. "Una triste novedad para los padres, que habíamos impulsado con toda nuestra fuerza al hijo que amábamos. Sólo pretendíamos lo normal: que fuera a la facultad y trajera un título bajo el brazo".

En realidad, ya Bill Gates hacía cosas que no eran "normales" desde los 13 años. Pasaba la noche en la Universidad de Washington, usando las computadoras de la academia. Se empleaba como programador de una planta eléctrica cuando todavía no había cumnplido la mayoría de edad. Nada escandaloso: sólo raro.

Finalmente, y para angustia de sus padres, dejó Seattle y se radicó en Albuquerque, Nuevo Méjico, para fundar una empresa con su amigo Paul Allen. Esa empresa era Microsoft.

El joven Allen empalmó su vida plenamente con la sociedad del conocimiento, la cibernética, la era de la PC, y se convirtió rápido en el hombre más rico del mundo.

Pero esto tampoco era lo que sus padres habían soñado. También resulltaba un poco raro. Tan joven, tan rico, tan desmañado, y en una industria tan estrafalaria ...

-No puede ser, Bill -decía la madre-. Una persona no puede ser millonaria, pero tan millonaria como vos, sin ayudar al prójimo. Tenés que pensar en dar una parte de lo que ganás.

La prédica puritana de los padres, machacona como sólo los padres podemos serlo, acabó por agotar la paciencia de Bill Gates, que ahora era un hombre ocupado y estresado: "¡Basta por Dios, papá y mamá, déjenme en paz! Estoy tratando de hacer funcionar mi propia compañía ..."

La madre de Gates murió en 1994. Su padre, el insistente abogado, inmune a todos los rechazos, siguió presionando a Bill para que donara una parte del dinero que estaba ganando. Porque su fama de millonario atraía pedidos del mundo entero: escuelas, asociaciones vecinales, ONG s, sociedades de beneficencia, hogares de huérfanos, asociaciones de caridad para refugiados, le dirigían cientos de solicitudes en todos los tonos. Pero era imposible atenderlos sin formar una empresa exclusivamente para ese fin, pues se trataba de administrar millones de dólares en beneficencia.

Finalmente, Bill Gates hizo caso a sus padres. Primero, adelantó su propio retiro, que había planeado para los 60 años. Y segundo, designó a su propio padre, el tesonero abogado octogenario, al frente de la "Fundación Bill y Melinda Gates".

Este buen señor administra un fondo de 30.000 millones de dólares. Exclusivamente con fines benéficos. Por otra parte, el propio Gates hijo ya no hace negocios. Tal vez considere que, al día de hoy, hizo demasiados.

A mi modo de ver, estos dos padres duros como la roca y generosos como santos (nunca pidieron nada para ellos) transmiten con su conducta un mensaje para papás y mamás de hoy: aunque te digan antiguo, ridículo, autoritario, transmití tus sentimientos. Tus hijos acabarán por escucharte, aunque ya estés en la tumba, como la pobre Mary Gates. La educación también es una batalla que debemos afrontar sin pudor. Atravesando portazos y desplantes, visitas al psicólogo, situaciones que no comprendemos y que no nos gustan. Tesoneramente, hasta el fin.



mayo 04, 2009

murio augusto boal, creador del teatro del oprimido

Falleció Augusto Boal; el escenario como catalizador social, su doctrina proponía un sistema que facilitara a la gente actuar en la ficción para tornarse sujetos activos de su vida. Por sus ideales democráticos fue torturado por la dictadura brasileña en los años 70
Carlos Paul

Uno de los creadores escénicos más reconocidos, el brasileño Augusto Boal, falleció el pasado 2 de mayo a los 78 años, a causa de una insuficiencia respiratoria y tras una larga lucha contra la leucemia. Considerado como una amenaza para la dictadura que gobernó Brasil entre 1964 y 1985, por lo cual fue encarcelado y torturado, Boal fue creador del denominado Teatro del Oprimido, cuyo afán es hacer accesible el lenguaje teatral, como método pedagógico y forma de conocimiento para la transformación de la realidad social. Con influencia del teatro de Bertolt Brecht, la propuesta de Boal fue plantear en el teatro las distintas formas de opresión de las que es víctima el ser humano, al hacer subir al espectador al escenario, al lado de los actores.

De acuerdo con la Declaración de Principios de lo que hoy día es la Organización Internacional del Teatro del Oprimido, el propósito es humanizar a la humanidad, a partir de la idea de que “cada ser es capaz de observar la situación y de observarse a sí mismo en situación. “Ofrecer a cada uno, según su problemática, un método estético para analizar su pasado en el contexto de su presente, para inventar su futuro sin esperar a que llegue. Se aprende cómo sentir, sintiendo; cómo pensar, pensando; cómo actuar, actuando; qué hacer como individuos o grupo, que por razones sociales, políticas, culturales, de raza o de sexualidad se encuentran desposeídos de sus derechos.

Ensayo para la realidad

El Teatro del Oprimido es un ensayo para la realidad, un sistema estético que facilita a la gente actuar en la ficción del teatro para transformarse en protagonistas, sujetos activos de su vida. Hoy día se practica en más de 70 países, y lo hacen campesinos, trabajadores, maestros, estudiantes, artistas, trabajadores sociales y sicoterapeutas. Ha servido tanto para programas de alfabetización y en cárceles, como para discutir en la calle los problemas o las leyes que afectan al ciudadano común. Boal fue nominado para el Premio Nobel de la Paz en 2008. En marzo de este año recibió el reconocimiento de Embajador Mundial del Teatro, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Hijo de campesinos portugueses que se establecieron en Brasil para mejorar sus condiciones de vida, a los 10 años Boal empezó a dirigir a sus primos y hermanos en pequeños montajes destinados a amenizar las reuniones familiares de los domingos. A los 22 años, con la intención de cursar estudios de ingeniería química, se trasladó a Estados Unidos; sin embargo, terminó por estudiar arte dramático en la Universidad de Columbia, en Nueva York.

La casa del otro lado de la calle es la obra en la que se perfilan los rasgos característicos de su propuesta teatral. Boal regresó a su país en 1995, y se hizo cargo de la dirección artística del Teatro de Arena, de Sao Paulo, agrupación para la que escribió y estrenó la obra Revolución en América del Sur, en 1961. Junto con Gianfrancesco Guarnieri fundó el Seminario de Dramaturgia del Teatro de Arena.

Foto
El creador escénico brasileño en un acto donde lo reconocieron con el premio Cross Border, por la paz y la democracia, en abril de 2008, en el Abbey Theatre, en IrlandaFoto tomada de la página de Internet de la Compañía Nacional de Teatro de Irlanda Según especialistas, dicha obra marcó en Brasil un alejamiento de las técnicas realistas que imperaban en las artes escénicas de entonces, pues incorporó elementos brechtianos, teatro de revista y de circo.

De aquella década son las obras José, del parto a la sepultura; Juicio en el nuevo sol, y Golpe a galope, entre otras. En 1965, junto con Guarnieri, hizo la serie Arena Cuenta, que narra la lucha por la liberación del pueblo mediante personajes históricos brasileños. Su interés por los musicales lo llevó a realizar Arena canta Bahía, con Maria Bethania, Gal Costa, Caetano Veloso y Gilberto Gil, entre otros. En 1968 escenificó Luna pequeña y la caminata peligrosa, montaje que dedicó a la lucha del Che Guevara en Bolivia. En 1969, en plena dictadura, escribió Bolívar, labrador del mar.

Cárcel, tortura y autoexilio

Boal desarrolló el teatro periodístico en 1970, dramatizaciones elaboradas a partir de las noticias de la televisión o el periódico. Un año después, a principios de 1971, fue encarcelado y torturado; tras su liberación, el teatrista se exilió en Argentina, país donde escribió Torquemada, obra en la que representa la prisión y el sistemático uso de la tortura; en esa ápoca comenzó a experimentar la técnica del Teatro Invisible. En Perú puso en práctica el llamado Teatro-Fórum, en el que el espectador remplaza al actor para plantear su solución a un determinado problema. En París, Francia, invitado por la Sorbona, dio clases, dirigió obras y fundó el Centro de Teatro del Oprimido. En la década de los 80, Boal llevó a Brasil el Teatro-Fórum. En los años 90 del siglo pasado destacaron la escenificación de Somos 31 millones, ¿y ahora?, la edición de Método Boal de Teatro y Terapia y su trabajo en prisiones de Sao Paulo. Boal fue elegido concejal en 1993 por el Partido de los Trabajadores, en Río de Janeiro. Vehemente, inquieto e innovador, revolucionó el Parlamento con su proyecto Teatro Legislativo, cuyo propósito era transformar al elector en legislador. Le preguntaba a la gente qué era lo que quería; no fabricaba leyes de forma arbitraria. Y eso, los políticos no podían soportarlo, explicó en algún momento Boal.

Con más de 20 libros publicados, entre obras de teatro, novelas y ensayos, sistematizó su teoría en Categorías del Teatro Popular, 200 ejercicios y juegos para el actor y no actor con voluntad de decir algo a través del teatro, Técnicas latinoamericanas de Teatro Popular, Teatro Legislativo y Teatro del Oprimido y otras poéticas políticas, éste traducido a más de 25 idiomas. Entre sus últimas actividades realizaba un proyecto nacional en colaboración con el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra, que se aplicaría en 15 estados de Brasil.

El cuerpo de Augusto Boal fue cremado ayer en el Cementerio de Cajú.

abril 21, 2009

BIBLIOTECA DIGITAL MUNDIAL DE LA UNESCO

Reúne mapas, textos, fotos, grabaciones y películas de todos los tiempos
21-04-2009 | 06:51 hs.
Autor: · Fuente: La Nación

Por primera vez en la historia, la Unesco pondrá hoy en línea una Biblioteca Digital Mundial (BDM), de acceso gratuito, para mostrar y explicar en siete idiomas las joyas y reliquias culturales de todas las bibliotecas del planeta.

"Es la primera iniciativa de envergadura mundial y tiene, sobre todo, carácter patrimonial", anticipó ayer a LA NACION Abdelaziz Abid, coordinador del proyecto impulsado por la Unesco y otras 32 instituciones.

El funcionario tunecino explicó que la BDM no ofrecerá documentos corrientes, sino "con valor de patrimonio, que permitirán apreciar y conocer mejor las culturas del mundo en idiomas diferentes: árabe, chino, inglés, francés, ruso, español y portugués. Pero hay documentos en línea en más de 50 idiomas".

Tercera biblioteca digital en importancia -después de Google Book Search y el nuevo proyecto europeo, Europeana-, la BDM reunirá material universal invalorable: desde antiguos documentos de caligrafía antigua persa y china hasta los primeros mapas del Nuevo Mundo, pasando por pinturas rupestres africanas que datan de 8000 años a.C.

"Entre los documentos más antiguos hay algunos códices precolombinos, gracias a la contribución de México, y los primeros mapas de América, dibujados por Diego Gutiérrez para el rey de España en 1562", explicó Abid.

Los tesoros incluyen el Hyakumanto darani , un documento en japonés publicado en 764 y considerado el primer texto impreso de la historia; un relato de los aztecas que constituye la primera mención del niño Jesús en el Nuevo Mundo; trabajos de científicos árabes desvelando el misterio del álgebra; huesos utilizados como oráculos y estelas chinas; la Biblia de Gutenberg; antiguas fotos latinoamericanas de la Biblioteca Nacional de Brasil y la célebre Biblia del Diablo, del siglo XIII, de la Biblioteca Nacional de Suecia.
Fácil de navegar

Cada joya de la cultura universal aparece acompañada de una breve explicación de su contenido y su significado. Los documentos fueron escaneados e incorporados en su idioma original, pero las explicaciones aparecen en siete lenguas.

La biblioteca comienza con unos 1200 documentos, pero ha sido pensada para recibir un número ilimitado de textos, grabados, mapas, fotografías e ilustraciones.

La idea fue concebida en 2005 por James H. Billington, director de la Biblioteca del Congreso de EE.UU.

El objetivo principal de la BDM son los jóvenes. La Unesco siempre consideró a las bibliotecas la continuación de la escuela. "La escuela prepara a la gente para ir a las bibliotecas, y hoy las bibliotecas se vuelven digitales", resumió Abid.

El proyecto fue desarrollado por un equipo de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, con la asistencia técnica de la Biblioteca de Alejandría y la Unesco, que movilizó a sus miembros para entregar contenidos de su patrimonio cultural.

Bibliotecas e instituciones culturales de Brasil, Egipto, China, Francia, Irak, Israel, Japón, Malí, México, Marruecos, Holanda, Qatar, Rusia, Arabia Saudita, Serbia, Eslovaquia, Africa del Sur, Suecia, Uganda, Gran Bretaña y Estados Unidos aportaron contenidos y experiencia. La Unesco confía en firmar contratos de colaboración con unos 60 países más antes de fin de año.

"Los países emergentes quieren ver cómo funciona esto para crear luego bibliotecas digitales nacionales", destacó Abid. En esos casos, la Unesco "proporcionará ayuda a sus miembros que no tengan medios técnicos o financieros para digitalizar sus fondos", precisó.

El desarrollo de la BDM costó más de 10 millones de dólares, que fueron financiados por donantes privados. Entre otros, Google, Microsoft, la Fundación Qatar, la Universidad Rey Abdullah de Arabia Saudita y la Corporación Carnegie de Nueva York. Según los expertos, será necesario más dinero a medida que la BDM aumente su caudal de documentos e incluya en esta maravillosa aventura a los países más pobres.


abril 19, 2009

desempleo

El ingreso universal vuelve al debate sobre políticas sociales  LaCapital.com.ar
La demanda de mano de obra calificada en plena reactivación le permitió volver a gozar del status de trabajador que había perdido en los 90 en una empresa metalmecánica. Aunque formaba parte de casi la mitad de los argentinos que reportan en la categoría de informales, con un salario que superaba los 2.000 pesos y se engordaba con horas extras, podía alimentar a su familia, vestir a sus hijos y contadas veces darse algún gusto extra. Tras la primera oleada de suspensiones y recortes salariales —que hizo foco en el personal contratado— los días de este santafesino se ensombrecieron. Su ingreso se redujo a la mitad y junto con las expectativas se evaporaron las posibilidades de poder seguir llevando una vida digna. Hoy forma parte de aquellos deben recurrir al Estado para poder sobrevivir, una tendencia que en Santa Fe crece a un ritmo el 20 por ciento interanual desde los últimos siete meses, según las cifras oficiales.
Hace pocos días, el gobierno provincial confirmó que tiene en estudio la unificación de los distintos programas de asistencia social en un programa que asegure un ingreso universal a los sectores sociales más vulnerables. Aunque por ahora en proyecto, es una muestra del cambio de escenario, no sólo a nivel regional sino en la Argentina en el último año, y quizás exprese los efectos más rápidos y menos esperados de la crisis doméstica e internacional sobre la trama social.
El proceso se volvió vertiginoso en los últimos meses y lo que arrancó con acciones que actuaron como dique de contención del empleo —como aquellas que impulsaron los procedimientos administrativos como paso previo a los despidos— terminó mutando en la necesidad de buscar herramientas de inclusión social para los sectores que corren el riesgo de quedar fuera del sistema, porque son desocupados o están bajo la línea de la pobreza por el deterioro de sus ingresos.
Al mismo tiempo, esto desempolva un reclamo histórico de sectores políticos y sociales, fundamentalmente del Frente Nacional contra la Pobreza (Frenapo), que propician la fijación de un ingreso ciudadano como piso de inclusión para todos los argentinos y que permita, por añadidura, fortalecer la capacidad de negociación de los trabajadores a la hora de discutir convenios.
Empleo e ingresos
"Hoy está roto el mecanismo que garantizaba ingresos y derechos al mismo tiempo", explicó el economista y diputado nacional Claudio Lozano. "En el país el acceso al empleo significaba también acceso a un ingreso razonable y a las coberturas sanitarias y previsionales, por lo tanto, la inserción laboral resolvía varias cosas al mismo tiempo. Hoy no pasa esto porque tener trabajo no significa ingresos razonables ni tampoco coberturas de ese tipo", dijo.
 Los datos oficiales revelan que en la Argentina unas ocho millones de personas reciben asistencia estatal a través de los planes que concentra tanto el Ministerio de Desarrollo Social (Plan Familias, Plan de Seguridad Alimentaria y Plan de desarrollo local y economía social "Manos a la obra"), como el Ministerio de Trabajo (Programa Jefes de Hogar, Seguro de Capacitación y Empleo) y los que ejecutan provincias y municipios.
El año pasado, en la dependencia que conduce Alicia Kirchner el gasto ejecutado alcanzó los 3.800 millones de pesos y otros 4.565 millones de pesos en pensiones no contributivas y asistenciales, mientras que la que conduce Carlos Tomada gastó en planes 2.517 millones de pesos.
Rosario recibe unos 6 millones de pesos mensuales de la provincia como transferencia para atender los programas sociales. A este número se le suman además los fondos que aporta el gobierno municipal y la Nación. "La ciudad llegó a tener 70 mil beneficiarios del plan Jefes de Hogar (que administra Trabajo) hora hay menos de 10 mil, debido a que muchos se transfirieron al plan Familias (de Desarrollo Social) o al seguro de capacitación de empleo", precisó el secretario de Promoción Social de la Municipalidad, Fernando Asegurado.
Este retroceso fue parte de una política de Estado tendiente a eliminar los subsidios en reemplazo de empleo genuino. Pero crisis mediante, el contexto social comenzó a ejercer un grado de presión expresa la necesidad de modificar esta decisión.
Para Lozano "en un cuadro recesivo como el que estamos transitando el gobierno no tiene ninguna política social" porque a su juicio, "Kirchner adoptó siempre como política social el empleo, incluso el empleo basura, y eso le permitió contener el conflicto social".
Pero ante un cambio de escenario, donde garantizar el empleo es una tarea que le está costando consensuar al gobierno con el sector empresarial y los sindicatos —más allá de la catarata de promesas de subsidios— las herramientas se agotan.
"Este gobierno (donde se incluyen el de Néstor Kirchner y Cristina) nunca quiso una política de ingreso universal porque esto supone inversión de recursos que obliga a dejar de privilegiar el sistema de distribución actual", denunció Lozano e hizo referencia no sólo al subsidio a distintos sectores empresarios, sino además la revisión de la asignación "superflua o corrupta" del gasto público y retomar el control de los recursos provenientes de la explotación de los recurso naturales como el petróleo o la minería.
Los últimos datos que figuran en la página del Ministerio de Trabajo datan de octubre de 2005 y precisan que Santa Fe tenía entonces 136.321beneficiarios de programa de empleo de esa dependencia, 761 menos que en septiembre de ese año. Esta reducción se profundizó a lo largo de los últimos años y según los últimos datos los planes jefes en Rosario entre mayo y noviembre de 2008 bajaron de 17.778 a 9.763 respectivamente y a febrero de este año apenas se computaban 7.700 beneficiarios.
"Si unificáramos las transferencias de los tres niveles del Estado en un programa de ingreso básico universal estaríamos asegurando por lo menos una suma mínima interesante a los sectores de más bajos ingresos", reconoció el ministro de Desarrollo Social de la provincia, Pablo Farías.
La afirmación surge de un sinceramiento de la nueva realidad económico social de la provincia de la que no es ajena el país pero sobre la cual hay muy poco debate desde el gobierno nacional.
Fondos para la pobreza
Según datos de la Escuela de Economía de la Universidad Católica (UCA) en su último informe de economía real, el presupuesto nacional 2009 planea asignar 9.200 millones de pesos a los programas que lleva adelante Desarrollo Social y planea gasta 1.800 millones para el Plan Jefes, que suman a nivel nacional unos 11.000 millones de pesos. Una suma similar sería —explican— la que asignarían municipios y comunas en todo el país. Con lo cual, "el total de recursos asistenciales que se invertirían este año en el país sumarían unos 22.000 millones de pesos".
La previsión del gasto en subsidios nacionales es, en líneas generales, similar al presupuesto ejecutado en el ejercicio anterior, lo que demuestra de algún modo que la coyuntura obligó a evitar recortes en esas áreas. Si bien esto puede explicarse en buena parte por la característica que imprime un año electoral y el papel que juegan los planes en una política clientelista, también expresa la necesidad de contener el conflicto social ante una demanda creciente de asistencia social por el deterioro de los ingresos y el nivel de empleo.
Aunque desde los despachos oficiales aún son reticentes a reconocer un incremento del nivel de desempleo y en rigor a la verdad aún no hay números oficiales que den cuenta de la evolución de este índice, los estudios privados ven un panorama sombrío para este año sobre un tema tan sensible para los argentinos como es el que mide la desocupación. Por caso, el Indice Laboral de América Latina (Ilam) que elabora la consultora Adecco y la Universidad Torcuato Di Tella, difundido a principios de abril es contundente: "El pronóstico para el mercado laboral para el 2009 no es alentador", señala y agrega que en materia de desempleo "se proyecta para el cuarto trimestre de este año una disminución interanual en el número de ocupados de 0,82%, lo que implica que 854.000 personas perderían su puesto de trabajo".
Si a esto se le agregan las estimaciones de las nuevas personas que se incorporan al mercado laboral, se obtiene un incremento del número de desocupados de 946.200 personas.
Aunque el rumbo de la economía —elecciones mediante— pueda torcerse para bien en la Argentina y los pronósticos privados terminen siendo sólo un discurso agorero, la situación no se modificaría sustancialmente en el terreno social.
En los hechos, el crecimiento de los pedidos de asistencia al Estado no está dado sustancialmente por la pérdida del empleo, sino en buena medida por el deterioro en el nivel de ingreso que llevó en los últimos años a que muchos argentinos cayeran en la pobreza.
La semana pasada, el titular de la Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano, pidió que se duplique el subsidio para los desocupados, que hoy tiene un techo de 400 pesos y sólo se actualizó una vez en los últimos 17 años.
Las primeras señales aparecieron en sectores muy sensibles a la variación en la demanda de mano de obra como la construcción, en el cual este año y con el cambio de tendencia, se perdieron unos 37 mil puestos formales de trabajo en todo el país, según los propios datos empresarios. Fueron justamente de estos sectores donde provinieron las primeras y mayores demandas de asistencia estatal para cubrir ingresos, según explican funcionarios provinciales y locales.
Estadísticas antagónicas
Pero además, esta realidad permite confirmar que las dudas sobre la veracidad de los números del Indec sobre del índice de precios al consumidor (IPC), no son maniqueas. Y en eso coinciden analistas de las más variadas vertientes.
El informe que elabora el Institutos de Estudios y Formación de la CTA que conduce Lozano reveló en marzo pasado que "la evolución de la pobreza y la indigencia de la primera mitad de 2008 resulta por demás desalentadora" y explica que en ese período "se sumaron cerca de 1,2 millones de pobres y más de 700 mil indigentes".
   Aseguran que al mes de julio de 2008 la tasa de pobreza llegó a sr del 29,8% y la de indigencia el 12,2%, lo que significa que cerca de 12 millones de personas se encuentran en situación de pobreza en el país, de las cuales 5 millones pasan hambre.
   Para los analistas de la CTA el cuadro social empeora si se observan los datos que surgen de realizar ajustes y actualizaciones a la metodología de medición: "la tasa de pobreza llega al 37,5% y la de indigencia al 15,7%, involucrando una población cercana al 14,8 millones de personas".
   En sintonía, la Escuela de Economía de la UCA explica que "en el mejor de los casos la pobreza a finales de 2008 podría ser igual a la de 2006 (27%), aunque las posibilidades de que se ubique entre el 30 y 33% son muy elevadas".
   Los números difieren del diagnóstico oficial. Esta semana el Indec difundió que la pobreza subió 1,46% en marzo frente a igual mes de 2008 y que cayó 2,6% la indigencia.
   Aunque el diagnóstico no es alentador, los analistas de la UCA consideran que el nivel de gasto en asistencia social permitiría, en el peor de los casos y tomando los índices de pobreza más altos, que los hogares pobres tengan ingresos que les permitan estar por encima de la línea de la pobreza y concluye —en base a los datos de la realidad— que esto no ocurre porque "aunque hay recursos para eliminar la pobreza, el problema es la baja calidad de gestión de las políticas públicas que priorizan determinados fines (subsidios distorsivos, principalmente) en desmetro de objetivos sociales y estratégicos mucho más trascendentes y urgentes como el combate a la pobreza".
   Toda una definición en tiempos donde parece que la frazada es corta, cuando en rigor alcanza para muchos y algunos se están abrigando demás.


abril 18, 2009

Testimonios de una vejez plena - lanacion.com
Nacieron antes de que se realizara el primer trasplante de órganos. Tuvieron una infancia sin televisión, y jugaban con las muñecas de trapo y los carritos de rulemanes, en vez de con las Barbies y los autitos a control remoto. En su juventud vieron surgir los primeros videocasetes y escuchaban a Elvis Presley. Ya eran adultos cuando el hombre pisó la Luna y Mirtha Legrand empezaba a almorzar con las estrellas. Hoy, ya entrados en la tercera edad, han aprendido a convivir con nuevas innovaciones como Internet y los teléfonos celulares, y no pierden la capacidad de seguir sorprendiéndose.

Sus cuerpos arrugados delatan el paso del tiempo y su memoria se torna cada vez más borrosa, pero ellos lo toman con naturalidad. Han llegado a una etapa en la que disponen de mucho tiempo libre y están dispuestos a aprovecharlo. Cuando se habla de una cuarta edad, ellos son personas que rondan los 80 años, que se esfuerzan por cambiarle la connotación negativa a la palabra viejo, y demostrar que se puede tener una ancianidad plena y feliz.

"Vivimos en una cultura que nos está mandando mensajes desde los medios de comunicación, el ámbito laboral, las publicidades e incluso la propia escuela, de que los viejos son inútiles y lentos; en una sociedad que hace culto de la rapidez, el movimiento y la dinámica", sostiene Liliana Gastrón, directora del Doctorado en Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Nacional de Luján.

Independientemente de su condición social, o de cuán gastadas estén las suelas de sus zapatos, cada persona encierra un recorrido vital fascinante. En el caso de los adultos mayores, la acumulación de años ayuda a generar un baúl de experiencias invalorables, que pueden ser aprovechadas por toda la sociedad.

En el caso de Orfelina Sandoval, sus 83 años de idas y venidas, de subidas y bajadas, sólo contribuyeron a estimular su espíritu intrépido. Da clases de telar mapuche, participa de numerosos cursos, se ocupa de mantener y refaccionar su casa, y hasta sale a caminar para no perder el ritmo.

A pesar de tener dos fechas de cumpleaños, se da el lujo de no festejar ninguno, porque para ella "el tiempo no pasa". Nació el 10 de abril de 1926 en Comayo, provincia de Río Negro, pero su papá la anotó recién el 20 de julio. Hace 16 que vive en el barrio Eva Perón, en Bariloche, y las horas del día no le alcanzan para cumplir con todas sus actividades. "Me levanto a las 6 para que el día me rinda. Tejo un rato en casa y después voy a participar de las actividades de la Fundación Gente Nueva", cuenta esta mujer vivaz, de sonrisa franca y espalda encorvada. Allí, desde hace años, enseña telar mapuche y participa como aprendiz de los talleres de telar tapiz, telar de mesa, bastidores varios y porcelana fría.

A pesar de su edad, no abandona su coquetería y sus ganas de verse bien. "Adonde voy me dicen que soy muy pituca porque me gusta arreglarme bien, ponerme polleras, y pintarme los labios y las uñas", cuenta con tono pícaro y la sensación de que todavía tiene mucho camino por recorrer.

Como nunca había tenido la oportunidad de ir a la escuela no se quedó con las ganas, y decidió empezar a estudiar de grande. "Como no sabía sacar las cuentas me embrollaban. Como tampoco sabía firmar, me daba vergüenza", dice esta madre, abuela y bisabuela. Para poder cumplir con su sueño de terminar la primaria caminó 5 kilómetros durante varios años a otro barrio cercano, donde estudiaba. Hoy siente que tiene más herramientas para desenvolverse en su vida cotidiana y eso le da satisfacción.

Está jubilada, y cobra 1000 pesos por mes, pero sostiene que se las arregla porque gasta poco y hace mucho. Vive sola y eso la obliga a ocuparse de su casa. Hace poco la forró con machimbre, puso los pisos y sacó los escombros. "Soy carpintera y lo único que me falta es ser albañil. Lo que no puedo es cargar peso, porque un día me puse a acarrear bloques y me lastimé la columna", dice.

Orfelina forma parte del colectivo de 3.587.620 personas de más de 65 años, según cifras del Censo 2001, que la sociedad se encapricha en llamar abuelitos y mirar de costado.

"Los viejos son la única población que proporcionalmente crece en las sociedades actuales, con una expectativa de vida que quieren llevar a los 120 años, y sin embargo existe una representación social deficitaria con respecto a la carga que significa una larga vejez. Durante más de la mitad de la vida humana vamos a ser viejos y la pregunta que surge es ¿cuál es el sentido de vivir más si no es en plenitud?", dice Julieta Oddone, magister en Gerontología de la Universidad de Córdoba, miembro del Conicet e investigadora de la Universidad de Buenos Aires.

El censo indica que de esta población, el 70,5% es jubilada o pensionada, el 81,3% tiene obra social o un plan médico, y que la gran mayoría vive con su pareja o algún familiar. "En promedio, son más las personas mayores que se encuentran en una mejor situación de vida, porque ahora existen tratamientos que antes no existían, porque la formación de los médicos es mejor y porque los servicios de salud son más adecuados", explica Alexandre Kalache, embajador para el envejecimiento mundial de HelpAgeInternational.
Mirar al cielo

Beatriz Pérez Alzúa está orgullosa de ser patagónica y de sus 80 años. Pasó la mayor parte de su vida en un campo en Cholila y hace diez que se mudó a Esquel para estar más cerca de sus hijos. "Siendo patagónica aprendí de todo, a encajarme en la nieve, a trabajar con animales, y eso te templa el carácter", dice esta mujer muy ligada a la montaña y el alpinismo.

Casi por casualidad se anotó en el proyecto El cielo patagónico para los abuelos de Esquel , de la Fundación Educándonos, que consiste en desarrollar un conjunto de actividades relacionadas con la enseñanza de la astronomía, para personas de la tercera edad. "A mí siempre me había atraído mirar el cielo. Viviendo en el campo tenía más tiempo y el privilegio de ver todo más nítido", cuenta Neguecha, como la apodan sus amigos.

El proyecto incluye la observación durante dos años del cielo diurno, el cielo nocturno y de la luna. Un aspecto importante de la propuesta es que apunta a que los adultos mayores compartan el proyecto con sus nietos. "Cuando se enteró mi hija que yo estaba con esto, mis parientes me pasaban recortes de cosas que salían en el diario o las revistas. También era un tema de conversación con mis nietos, lo que llevó a toda la familia a estar alrededor mío", dice.

Los asistentes se dividen en grupos para medir la luna a las 9 y a las 21, y empiezan a aprender y compartir su pasión por estos fenómenos. "Esto nos incentiva a salir a las 9, con frío y escarcha. Nos lleva a compartir, hablar y a hacernos amigos con los cuales ir a tomar el té. Cuando hay equinoccio o solsticio nos reunimos en un asadito y lo medimos", dice esta oriunda de Rawson, nieta de los primeros galeses que llegaron a la zona. El curso lo terminó en 2008, pero sigue yendo como oyente porque quiere continuar aprendiendo.

No se siente limitada por su edad ni tampoco que la traten como si lo estuviera. "Por suerte tengo bastante salud y eso me ayuda. He sido deportista y hasta 2008 iba a pileta. Ahora estoy un poco vaga", dice, a la vez que confiesa que todavía no abandona la idea de organizar un viaje a Gales para ubicar el lugar exacto de donde provienen sus ancestros.

Según un estudio realizado por Oddone, a través de un convenio entre Flacso y la Secretaría de Tercera Edad en 2000, que consistió en 1506 entrevistas domiciliarias a personas de más de 60 años, las mujeres declararon, en mayor medida, que cuidan a sus nietos y realizan tareas para el hogar. Por su parte, los hombres son principalmente los que se ocupan de hacer trámites.

Con relación al uso del tiempo libre, los varones manifestaron tener una mayor tendencia a reunirse con amigos, hacer deportes, turismo, a concurrir a los centros de jubilados y desarrollar actividad política. Las mujeres, en cambio, mostraron su preferencia por el cine, el teatro, leer, asistir al culto religioso y las actividades de voluntariado. El 28,4% asiste a instituciones, el 12,4% va regularmente a plazas y el 16,5%, a centros de jubilados.

En cuanto a su lugar en la sociedad, el 60% sostuvo que no sentía tener ninguno. Cuando tuvieron que opinar sobre qué lugar les gustaría ocupar, las respuestas más populares fueron las que apuntaban a poder ser útiles a los demás, servir como guías, consejeros, docentes, ser personas respetadas, integradas a la sociedad, reconocidas, ser parte de la familia para servirles y disfrutarlos.
Marcado por los libros

Su vida estuvo siempre marcada por los libros, desde que aprendió a leer a los 7 años con la historieta que se publicaba en la contratapa de la revista El Tony , y su cabeza se llenó de letras desordenadas. Durante 64 años fue maestro, director e inspector de escuelas, y aún hoy, a sus 89, sigue leyendo y estudiando filosofía en la Universidad Nacional del Sud, en Bahía Blanca. "Recién me jubilé en 2004, y si bien al principio extrañaba dar clases, ahora me adecué a un nuevo estilo de vida", dice Américo Mazzucca, quien tiene 3 hijas, que han seguido sus pasos en la docencia.

El es una de las 11.000 personas que asisten a los cursos que la Universidad para Adultos Mayores Integrados (Upami) ofrece para los afiliados al PAMI, en más de 30 universidades de todo el país. La oferta educativa incluye informática, reflexión, literatura, historia, idiomas, teatro, radio, alimentación saludable y periodismo, entre otros.

Tener la oportunidad de ir a la Universidad, lo hizo rejuvenecer y aprender sobre historia, historia de Bahía Blanca, diabetes y filosofía. Este año, los sábados, de 10 a 12, está haciendo la segunda parte del curso de filosofía, al que asiste con sobrado entusiasmo. "La experiencia para mí fue brillante. Tengo la suerte de encontrar excelentes profesores y hacerme una gran cantidad de amigos, porque soy muy sociable", cuenta este señor que también estudia inglés en la biblioteca de Villa Mitre.

A más tardar a las 7.30 ya está leyendo los diarios, estudiando, y dedica tres horas a contestar sus mails y trabajar en la computadora. "Con una de mis hijas que está en Estados Unidos chateamos los jueves y los domingos", dice este abuelo de 3 bisabuelo de 6.

Américo sostiene que sigue haciendo las mismas cosas que venía haciendo, pero sólo un poquito más lento. Tiene la bendición de poder seguir compartiendo su vida con su mujer, Elsa Nélida, y asegura no tener nada de lo cual arrepentirse. "La docencia me trajo todas las satisfacciones, no podría pedir más. Tengo una biblioteca muy bien provista, con más libros de los que puedo leer. Pero si me saco la lotería no la desprecio", dice con picardía.
Percepción social

"Las ideas de la disminución cognitiva de las personas de edad, las rupturas generacionales, la imposibilidad de diálogo o intereses comunes forman parte del prejuicio. Nosotros realizamos una experiencia de intercambio entre las Abuelas Leecuentos del PAMI y los alumnos de Trabajo Social de la Universidad de Luján, que derribó todas esas afirmaciones erróneas", enfatiza Gastrón.

Según la investigación Representaciones sociales sobre la vejez y su impacto en la salud de la población, realizada por la Universidad de Luján y el Conicet, entre 2001 y 2005 sobre un total de 1748 casos, para el 30% de las mujeres más jóvenes (menores de 19), la vejez comienza antes de los 59, y para el 28% a los 60. En cuanto a las actitudes hacia la vejez por parte de los adultos mayores, a medida que aumenta la edad, la actitud es más favorable. El 37% de las mujeres y el 30% de los hombres manifestaron actitud más favorable. Si se toma el nivel educativo, quienes tienen universitario completo o superior mostraron en un 50% tener una actitud favorable, mientras que sólo en un 25% fue favorable, para los que tienen primario incompleto o inferior.

"¿Nani, vos alguna vez fuiste joven?", le preguntó su nieto a Lilian Craveri, dejando en evidencia los contrastes físicos que los separan. "Y claro, pensá que él sólo me conoció así, de grande ya", dice Lilian entre risas. Tiene 79 años y en cada gesto se trasluce su filosofía de vida: hacer todo lo que le gusta. En su caso, la lista es de lo más variada y extensa, e incluye ser voluntaria de las Damas Rosadas, dedicarse a la rosicultura y la horticultura, coser, estudiar fotografía, disfrutar de su familia y viajar.

"Hago todas estas cosas para mantenerme activa. Además soy muy nerviosa, si no, caminaría por las paredes", cuenta esta mujer que nació en General Pico, La Pampa, pero vivió la mayor parte de su juventud en Baradero, provincia de Buenos Aires. Hoy vive en Palermo con uno de sus hijos, en un piso 22 y con un balcón lleno de plantas y flores.

Recibe a LA NACION en la oficina que las Damas Rosadas tienen en la Maternidad Sardá. Hace más de 26 años que se puso por primera vez su delantal rosa y sus zapatillas blancas, y nunca más los abandonó. Esta organización reúne a 427 voluntarias, que entre otras cosas, acompañan a las familias de los internados, preparan mamaderas para prematuros, realizan prendas para bebes y atienden a niños en su jardín maternal.

"En estos años hice un poco de todo: estuve en los consultorios, en las salas de internación, en Neonatología. Fui coordinadora de filial, jefa de día y ahora soy tesorera en la Maternidad Sardá. Lo lindo es estar en el hospital porque es donde tenés más satisfacciones", cuenta con un tono de voz dulce y una sonrisa amplia, la misma que luce cada vez que una persona atraviesa la puerta para hacer una consulta. "Cuando viene una mamá que no tiene qué ponerle a su hijito y vos le elegís una batita linda, no tiene precio. También nos pasa que nos tenemos que enfrentar con un montón de situaciones de vida complicadas, y eso muchas veces es difícil de llevar. Pero para eso estamos", dice convencida.

Pero su compromiso no termina en el hospital. Cuando está en su casa aprovecha sus años de ruta con su Overlock, para hacer batas para los bebes de Neonatología y sábanas. "Estoy industrializada y corto las telas con una tijera eléctrica. En 3 horas llego a hacer 12 batitas", explica orgullosa.

Una de sus grandes pasiones son las plantas y flores. Por eso se anota en cuanta actividad encuentra. "Los viernes voy a un curso de diseño floral en el Botánico y otro sobre ramos de novia", cuenta. Con la Sociedad Argentina de Horticultura, se ha ido de viaje a Marruecos, Estambul, Croacia y Guatemala.

Pocas cosas le producen tanto placer como hacer programas con sus nietos y acompañarlos en su crecimiento. "Para un cumpleaños de mi hijo le organizamos un desfile de modas y yo le hice los vestidos a mis nietas." Su próximo proyecto es preparar una celebración especial para sus 80 años, que incluirá a toda su familia. También está por empezar un curso de fotografía, para poder sacarle buenas fotos a las flores, las plantas y su familia.

Lilian se anima a todo, incluso a la computación. "Para trabajar acá, las planillas las hago en el Excell. Me regalaron un pen drive y estoy chocha que puedo llevar la información para todos lados. También me manejo mucho con los mails y averiguo cosas por Internet", relata.

No se siente una persona vieja ni le preocupa su edad. Sin embargo, prefiere que la llamen señora en vez de vieja porque le suena peyorativo. "Lo único feo de llegar a esta edad es que vas perdiendo a la gente que más querés, a tus familiares y amigos", concluye.

Desafiando todas las reglas científicas, los viejos están cada vez más jóvenes. Les sobra el tiempo para seguir aprendiendo, haciendo lo que más les gusta, y para pasar sus conocimientos y experiencias a todos aquellos dispuestos a escuchar.


Por Micaela Urdinez


abril 08, 2009

solo seis pasos.... redes sociales

Solamente seis pasos

¿Qué distancia nos separa de quien vive en la parte opuesta del mundo, o a cuatro cuadras de distancia? El notable tema de los seis pasos, o seis grados de separación, tiene extrañas ramificaciones, que no sólo pasan por Internet y las redes virtuales, sino que nos arrastran por curiosos "experimentos sociales" y hacia la genética.

Por Pablo Capanna

En estos tiempos en que casi todo el mundo se pasa la vida conectado a la Red, no es difícil comprobar que el ciberespacio tiene una curvatura tan acentuada como la del espacio-tiempo. Aquello que antaño provocaba asombro, cuando los navegantes salían en una dirección y volvían tiempo después por la opuesta, es hoy bastante corriente en el mundo virtual. Empezamos a darnos cuenta de eso cuando descubrimos que ese power point que hace unos años alguien nos conminó a reenviar a todos nuestros amigos, acaba de volver a aparecer en nuestro correo después de haber dado varias veces la vuelta al mundo. Por supuesto, sigue siendo tan superfluo como siempre. A otros les ha pasado que tras colgar su perfil en una red de encuentros virtuales, terminaran por descubrir que estaban hablando con la vecina, una antigua novia o la propia hermana. En lo personal, quien esto escribe no sabe si sufrir o disfrutar cada vez que ve que en algún sitio alguien se ha apropiado de uno de sus trabajos. Hasta puede descubrir que ha sido elevado a la gloria por la mismísima Wikipedia, la misma fuente a la cual había recurrido a la hora de ponerse a escribir. Cierta vez llegué a toparme con algún blog donde me daban por muerto. Había incluso quien se jactaba de haberme conocido; pero daba datos tan inverosímiles que pronto llegué a la conclusión de que el muerto debía ser otro. De todos modos, no puedo dejar de pensar que todos están cada vez más cerca.

EL MUNDO ES UN PAÑUELO

Más de una vez conocimos casualmente a alguien y al rato nos enteramos de que teníamos un amigo en común, o el amigo de un amigo, o alguien que figuraba en la libreta de direcciones de ambos. Quizás hasta podríamos llegar a encontrar un vínculo remoto con alguno de los ricos y famosos. Todos parecemos integrar cadenas muy ramificadas, aunque no demasiado largas, que unen a casi todo el planeta. ¿Cuántos pasos habrá que dar para descubrir que, si bien de manera indirecta, estamos vinculados con alguien que vive en Lituania o en Nigeria, y que bien podría ser cellista, arquero o paleontólogo? Supongamos que uno tiene cien conocidos inmediatos, cada uno de los cuales tiene a su vez otros cien: en dos pasos, ya estaremos hablando de una red de diez mil personas. Con sólo seis pasos se alcanza la cifra de un billón (doce ceros) de contactos mediatos: un número que excede la población mundial.

La creencia de que sólo seis pasos nos separan de cualquier otro miembro del género humano ya andaba circulando entre los habitantes de Budapest hace cien años. El escritor húngaro Frigyes Karinthy (1887-1938) se hizo eco de ella en 1929, cuando escribió el cuento "Cadenas". Karinthy era aficionado al esperanto, lo cual pudo haber influido en su visión universalista, y había escrito algunas novelas fantásticas al estilo de Jonathan Swift. Entre nosotros se hizo conocer con un libro bastante extraño (Viaje alrededor de mi cráneo, 1939), en el cual contaba sus experiencias como paciente de hospital. Nunca sospechó que la sombra de su cuento llegaría a proyectarse sobre las ciencias sociales, el teatro, el cine e Internet, sin contar con la matemática y la biología. La idea, que comenzó a ser tema de investigación científica en los años '60, hace dos décadas fue llevada al teatro por John Guare (Los seis grados de Lois Weisberg, 1990). Llegó al cine protagonizada por el popular Will Smith (Seis grados de separación, 1993) y se difundió ampliamente con el crecimiento de las redes sociales de Internet. Quizá su prestigio se deba a que, aun viviendo en una sociedad atomizada e individualista, nos permite creer que tenemos más amigos que Roberto Carlos, con lo cual ganaremos cierta sensación de seguridad, siquiera virtual. Al persuadirnos de que, a pesar de todo, no estamos solos, ofrece un consuelo de índole casi religiosa. Sin contar con que la circunstancia de descubrir un vínculo remoto funciona como cualquier otra coincidencia imprevista: siempre parece más significativa de lo que es en realidad.

COMEDIANTES Y MATEMATICOS

Quizás el cine habrá influido para que muchos se lanzaran a investigar las secuencias de contactos que los unían con gente muy distante. Es algo que resulta bastante fácil en comunidades relativamente acotadas, como el mundo del espectáculo o el exclusivo club de los matemáticos. Un juego muy popular nacido en Hollywood consiste en buscar a cuántos grados de separación está cualquier actor del popular Kevin Bacon, que ha participado como protagonista o figura secundaria en un sinnúmero de películas. Cuanto más bajo es el "Número Bacon" de un actor, mayor es su prestigio, porque permite apreciar su inserción en el mundo del espectáculo. Por ejemplo, Graciela Borges está a apenas tres pasos de Kevin Bacon. La actriz argentina protagonizó Pobre mariposa (1986) donde actuaba junto a Fernando Fernán Gómez. El español, a su vez, trabajó con Isabel García Lorca, y ésta lo hizo con Kevin Bacon: en total, son apenas tres grados de separación. La moda se ha extendido al campo de los jugadores de Go, quienes se esmeran por saber a cuántos pasos están del maestro Honiba Shusaku. Todo eso sin contar a los que exploran a diario las redes sociales de Internet como My Space, Orkut o Facebook, en busca de una temporal alma gemela.

Una red muy popular en la comunidad científica es la que une a los poseedores del Número Erdös; figurar en ella y ostentar un número bajo suele dar una suerte de brillo nobiliario. El matemático húngaro Paul Erdös, muerto en 1996, fue un prolífico autor que publicó unos 1500 artículos, la mayoría de los cuales fueron escritos en colaboración con otros matemáticos. En total, tuvo 511 colaboradores directos, lo cual configura una red de amplitud poco usual. Entre los agraciados con el Número Erdös, que marca la proximidad de un científico cualquiera con el húngaro, no sólo hay matemáticos, sino sociólogos, politólogos, biólogos y genetistas. El lingüista Noam Chomsky, por ejemplo, tiene Erdös 4. Pero hay muy poca gente que pueda ostentar un Erdös 1 y un Bacon 4 al mismo tiempo, como lo hace Daniel Kleitman, que enseña matemática en el MIT y se jacta de estar vinculado con ambas celebridades.

A QUIEN CORRESPONDA

Uno de los primeros que se propusieron averiguar qué había de cierto en eso de los seis pasos fue el psicólogo social Stanley Milgram (1933-1984). Milgram goza de la siniestra fama que le dieron sus experiencias sobre obediencia a la autoridad. Tal como se lo explicaba él mismo a Yves Montand en la película I como Icaro (Verneuil, 1979) cualquiera puede convertirse en torturador, si confía ciegamente en la autoridad de quien da las órdenes. En los años '50 Milgram trabajaba en la Universidad de París. Leyó el cuento de Karinthy y lo discutió con los matemáticos Ithiel de Sola Pool y Manfred Kochen. Pool y Kochen interesaron a Benoît Mandelbrot (quien luego nos daría los fractales) y con la ayuda de IBM trabajaron en la elaboración de un modelo matemático para los seis pasos. En ese momento, no tuvieron éxito. Milgram, por su parte, se puso a diseñar un experimento, para lo cual apeló al medio más usual de entonces, el correo. En 1967 eligió al azar unos centenares de sujetos de Nebraska y Kansas y les pidió que hicieran llegar un mensaje a dos personas residentes en la zona de Boston. Sólo les dio su nombre de pila, profesión y localización aproximada. El mensaje tenía que llegarles por intermedio de algún conocido del remitente que, a su vez, tuviera contacto con una persona capaz de ubicarlos. Como prueba de que la experiencia había sido muy exitosa, Milgram explicaba que había podido localizar a un profesor del seminario teológico anglicano en sólo dos pasos. De hecho, el remitente le había pasado el mensaje al sacerdote más cercano, quien había apelado a su red de contactos eclesiásticos. El artículo de Milgram salió en el primer número de Psychology Today, una revista de divulgación. Una revisión reciente señala que la experiencia no era demasiado rigurosa en cuanto a metodología y que las pruebas que aportaba eran muy discutibles. Otros investigadores descubrieron un obstáculo que no había dejado de señalar Milgram: la presencia de una "barrera racial". En los Estados Unidos de los años '50 (y aun hoy, a pesar de Obama) blancos y negros vivían en mundos paralelos, entre los cuales era difícil hallar vasos comunicantes. Lo mismo podríamos decir nosotros si tratáramos de establecer a cuántos pasos están los habitantes de un country de los villeros más cercanos, más allá de alguna relación laboral. Las cosas se complican cuando se trata de gente geográficamente aislada o económicamente excluida. En cambio se hacen más fáciles cuanto más compacta es una comunidad, como mostró el estudio de Guiot (1976) sobre las cadenas telefónicas que comunicaban a la colectividad judía canadiense.

CONECTORES

Otros investigadores han destacado el papel que cumplen ciertas personas clave llamadas "conectores", las que son capaces de concentrar una abultada cartera de contactos. Es algo que en la política y en los negocios se cotiza muy bien, como lo saben desde el lobbysta de un ministerio hasta el puntero político del barrio. Dos estudios de 2001 y 2003 que se centraron en los usuarios de Internet y de correo electrónico parecieron corroborar la hipótesis de los seis pasos. El trabajo más reciente lo emprendió Microsoft sobre el MSN Messenger, y dio como resultado 6,6 pasos promedio para vincular a cualquier persona. Eso no impide que en algunos casos hubiera que dar nada menos que 29 pasos para sortear las barreras sociales. Después del trabajo de Sola y Kochen pasaron varias décadas hasta que, contando ahora con el soporte informático, otros matemáticos retomaran el tema de los seis pasos a nivel formal. El modelo que desarrollaron Duncan Watts y Steven Strogate en 1998 resultó ofrecer un espectro muy amplio de aplicaciones que excede el campo de las relaciones sociales. Por supuesto, se aplica a la comunidad de los científicos, al mundo del cine y a Internet. Pero también sirve para cosas como las redes neuronales, la estructura de las bacterias, los patrones lingüísticos y las redes metabólicas.

LOS HIJOS DE EVA

No por ser obvias, las conclusiones a que pueden llevarnos estos estudios no dejan de tener interés. Parecería que todos los seres humanos, desde el más solitario de los ermitaños a la más popular de las modelos, están entretejidos en una sutil red que de algún modo los hermana. Hasta podemos acariciar una idea; tal como ocurría con aquella famosa mariposa caótica, el gesto que uno hace podría llegar a influir en algo para cambiar las cosas. Parece resonar un eco de esos versos de Schiller que Beethoven le puso a su Novena Sinfonía, tan genial como abusada, cuando soñaba con el día en que "todos los hombres serían hermanos". Pero aquí se hacen presentes los genetistas y nos dicen que sí, claro, por supuesto. Ocurre que si la ciencia del siglo XIX parecía justificar el racismo, la del siglo XX llegó a conclusiones muy distintas. La ampliamente aceptada teoría del origen común de nuestra especie da pie para establecer que todos los sapiens descienden de una única e hipotética "madre" (la "Eva mitocondrial") que habría vivido hace unos 150.000 años en Africa. Pudo haber otras, pero sus linajes se extinguieron en algún momento. También hubo un "Adán cromosómico", pero éste no tiene más de cien mil años de antigüedad. Pero madre hay una sola. Todas las etnias europeas, por ejemplo, descienden de siete "hijas de Eva", que habrían vivido en tiempos más recientes, entre 45.000 y 15.000 años atrás. Pero todos los sapiens de este mundo, no importa dónde vivan, tienen una misma abuela ancestral. Acabo de darme cuenta de que esto, que empezó en la literatura, anduvo por los mentideros de la farándula y las sociedades casi secretas de los científicos; que circuló por el correo, el teléfono e Internet, nos lleva a desembocar abruptamente nada menos que en la unidad del género humano y la fraternidad universal. No es poco.

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abril 01, 2009

La muerte de Alfonsin

Despues del alivio que nos produjo -a la generacion que vivio la Dictadura- el regreso a la Democracia se nos hizo evidente algo que siempre fue ocultado por los golpes militares, la irresponsabilidad y liviandad con la que la clase politica Argentina asumía las consecuencias de sus decisiones.

Los militares fueron la gran excusa que permitía que todo se olvidara y que los politicos renacieran como si nunca hubieran hecho nada incorrecto o errado. La continuidad democratica permitió la memoria, el recuerdo de los actos de personajes que hoy eran "revolucionarios" y mañana "conservadores" pero que seguian abultando sus cuentas bancarias y la lista de sus pertenencias.

Pocos hombres a los que llamar "honestos", algunos por sus evidentes robos, actos corruptos y complicidades... otros por la desfachatez de mentir sin ruborizarse..

Alfonsin -como algunos otros- fue de la clase que nos permite creer que se puede... a pesar de mesianicos, de "picaros", de "distraídos" y de corruptos... parece que se puede.

Alfonsin, nos dejo esa esperanza.

Este fue el Discurso que marco un antes y un despues en la vida ciudadana, cuantas de esas palabras aún son válidas!!!!.

27 de octubre 1982...

Argentinos: Se acaba... se acaba la dictadura militar. Se acaban la inmoralidad y la prepotencia. Se acaban el miedo y la represión. Se acaba el hambre obrera. Se acaban las fábricas muertas. Se acaba el imperio del dinero sobre el esfuerzo de la producción.
Se terminó, basta de ser extranjeros en nuestra tierra.
Argentinos, vamos todos a volver a ser los dueños del país. La Argentina será de su pueblo. Nace la democracia y renacen los argentinos.
Decidimos el país que queremos; estamos enfrentando el momento más decisivo del último siglo.
Y ya no va a haber ningún iluminado que venga a explicarnos cómo se construye la república. Ya no habrá más sectas de "nenes de papá", ni de adivinos, ni de uniformados, ni de matones para decirnos lo que tenemos que hacer con la patria.
Ahora somos nosotros, el conjunto del pueblo, quienes vamos a decir cómo se construye el país. Y que nadie se equivoque, que la lucha electoral no confunda a nadie; no hay dos pueblos. Hay dos dirigencias, dos posibilidades. Pero hay un solo pueblo.
Así, lo que vamos a decidir dentro de cuatro días es cuál de los dos proyectos populares de la Argentina va a tener la responsabilidad de conducir al país. Y aquí tampoco nadie debe confundirse. No son los objetivos nacionales los que nos diferencian sino los métodos y los hombres, para alcanzarlos.
No es suficiente levantar la bandera de justicia social, hay que construirla y hacer que permanezca. Las conquistas pasajeras, frágiles, las borran de un plumazo las dictaduras. Y entonces, es el pueblo el que paga los errores de los gobiernos populares.
No puede haber más equivocaciones. Hay que saber gobernar a la Argentina. Éste no es un tiempo para improvisar, para debilitarse en luchas internas. Hay demasiado trabajo que hacer para que se carezca de la unidad de mano necesaria para enfrentar todos los problemas que nos deja la dictadura.
No alcanza declamar la libertad. Hay que tener historia de libertad para poder asegurarla. Si no, vuelve el silencio, la represión y el miedo.
Lo que vamos a decidir es cuál de los dos proyectos populares está en mejores condiciones de lograr la libertad y la justicia social sin retrocesos, para éstas y las próximas generaciones de argentinos.
Los más altos dirigentes justicialistas han dicho que las elecciones no las ganará ningún candidato sino que las va a ganar Perón, así como el Cid Campeador venció muerto una batalla.
Me pregunto, como se preguntan millones de argentinos, entonces, ¿quién va a gobernar en la Argentina? Y me lo pregunto al igual que millones de argentinos, porque todos recordamos muy bien lo que ocurrió cuando murió Perón.
En ese momento, se produjo una crisis de autoridad que ocasionó grandes daños al país. En esos años, hubo quienes tomaron decisiones desacertadas, hubo quienes actuaron irresponsablemente, hubo quienes precedieron con buena voluntad y hubo quienes lo hicieron de manera criminal. Pero lo cierto es que sucedía algo más importante: nadie sabía realmente quién gobernaba en verdad a la Argentina. La crisis de autoridad creada por la muerte de Perón, al no poder ser resuelta por el partido gobernante, colocó a la Nación más allá de la voluntad, e incluso de la buena voluntad, de los que deseaban fervientemente consolidar un gobierno popular al servicio del pueblo.
Asistimos entonces a un caos económico, al desorden social y a la escalada de la violencia. El llamado Rodrigazo inauguró hiperinflación y la especulación más desenfrenada. Esta inflación galopante, desatada en junio de 1975, implicó un despojo cotidiano sobre todos los salarios. La reacción justa e inevitable de los trabajadores ahondó un creciente desorden social.
Entretanto, la acción de las Tres A, desplegada con toda intensidad e impunidad, había suscitado un clima de violencia generalizada. Sobre este telón de fondo, en medio del caos económico y el desorden social, nos vimos envueltos en un juego enloquecido de terrorismo y represión que se fue ampliando de manera incontenible.
Nadie podrá reprochar jamás al radicalismo haber echado leña al fuego en esos años de desorientación y crisis. El radicalismo no intentó aprovecharlos en su favor sino que puso todo su esfuerzo para que se mantuvieran las instituciones de la república.
Pero la crisis de autoridad suscitada por la muerte de Perón resultó inmanejable y tuvo consecuencias trágicas. La más evidente, que todos sufrimos, fue la de ofrecer el pretexto esperado por las minorías del privilegio para provocar el golpe de 1976 y sumir a la Nación argentina en el régimen más oprobioso de toda su historia.
Vinieron con el pretexto de terminar con la especulación y desencadenaron una especulación gigantesca que desmanteló el aparato productivo del país, empobreció a la inmensa mayoría de los argentinos y enriqueció desmesuradamente a un minúsculo grupo de parásitos.
Vinieron con el pretexto de evitar la cesación de pagos ante el extranjero y endeudaron al país en una forma que nadie hubiera podido imaginar y sin dejar nada a cambio de una deuda inmensa.
Vinieron con el pretexto de eliminar la corrupción y terminaron corrompiendo todo, hasta las palabras más sagradas y los juramentos más solemnes.
Vinieron con el pretexto de restaurar la tranquilidad y se ocuparon de imponer el temor a la inmensa mayoría de los argentinos.
Vinieron con el pretexto de instaurar el orden y acabar con la violencia y desataron una represión masiva, atroz e ilegal, acarreando un drama tremendo para el país, cavando un foso de sangre deliberadamente, impulsado por algunos grupos privilegiados con el designio de enfrentar definitivamente a las Fuerzas Armadas con el pueblo argentino a fin de entorpecer o impedir la vialidad de cualquier futuro gobierno popular.
Vinieron con el pretexto de imponer la paz e incitaron a la guerra, hasta que, usando las aspiraciones más legítimas y sentidas por todos los argentinos, se embarcaron irresponsablemente en el conflicto de las Malvinas.
Nadie puede imaginar que sea responsable de estas tragedias la masa de hombres y mujeres argentinos que creían en Perón. Por el contrario, ellos, como la inmensa mayoría de los argentinos, han sido las víctimas de tales males.
Pero sería irresponsable no reconocer que la crisis de autoridad que siguió a la muerte de Perón desembocó en una situación inmanejable para el partido entonces gobernante. Así cundieron el desconcierto y el descreimiento y se dejó el campo libre para la aventura del régimen militar y los intereses espurios, de adentro y de afuera, que se encaramaron en el poder.
Es una lección amarga que los argentinos no podemos ni debemos olvidar porque, si no, las desgracias volverán a repetirse. Detrás de esa lección hay otra más profunda que tampoco deberemos olvidar. La crisis de autoridad que se vivió al morir Perón abrió una disputa por el poder en la que predominaron la prepotencia y la violencia. Pero con la prepotencia y la violencia no hay gobierno posible para el pueblo argentino: con ellas sólo se benefician los pequeños grupos que las manejan mientras casi todos los argentinos se perjudican. Peor aún: por ese camino corremos el peligro de quedarnos sin país.
Porque la violencia y la prepotencia son las que nos impiden construir. Es la violencia alternativamente ejercida por unos y otros grupos minoritarios, ya sea la violencia física, económica, social o política, la que nos obliga a comenzar siempre de nuevo, la que viene a destruir lo que a duras penas levantamos un día y nos fuerza a empezarlo otra vez al día siguiente. ¿Qué industria vamos a tener si cada dos o tres o cuatro años las fábricas se cierran y pasan otros tantos años para abrirlas otra vez y recomenzar casi de cero? ¿Qué sindicatos vamos a tener si los trabajadores se ven entorpecidos desde afuera o desde adentro para construirlos y perfeccionarlos a través del tiempo por su libre decisión, ejerciendo con pasión pero con tranquilidad la crítica que permite corregir errores y mejorar las cosas? ¿Qué educación vamos a tener si la intolerancia y la prepotencia llevan periódicamente a echar maestros y profesores, a cerrar aulas y laboratorios, a destruir una y otra vez en pocos días lo que tanto trabajo y tantos años cuesta levantar en cada ocasión? Y así podríamos seguir con cada tema, con cada actividad. ¿Cómo nos vamos a quedar inermes ante los intereses extranjeros si destruyéndonos una y otra vez a nosotros mismos somos incapaces de fortalecernos?
Los argentinos, casi todos los argentinos, tenemos en nuestra boca el amargo regusto de trabajar en vano, de arar en el mar porque periódicamente asistimos a la destrucción de nuestros esfuerzos.
Y todo esto ocurre porque el poder que se puede obtener con la violencia y la prepotencia sólo sirve para lo que ellas sirvan, es decir para destruir. Es poco o nada lo que se puede construir con la violencia y la prepotencia. Y así es como está nuestra desgraciada Nación.
La crisis de autoridad sólo será resuelta restableciendo la autoridad, es decir la capacidad para conciliar, la aptitud para convencer y no para vencer.
Tendremos autoridad porque seremos capaces de convencer, porque estamos proponiendo lo que todos los argentinos sabemos que necesitamos: la paz y la tranquilidad de una convivencia en la que se respeten las discrepancias y en la que los esfuerzos para construir que hagamos cada día no sean destruidos mañana por la intolerancia y la violencia.
Proponerse convencer sólo tiene sentido si estamos dispuestos también a que otros nos puedan convencer a nosotros, si aseguramos la libertad y la tolerancia entre los argentinos. Proclamamos estas ideas no sólo porque nos parecen mejores, sino -y sobre todo- porque sabemos que constituyen el único método para que los argentinos nos pongamos a construir de una vez por todas nuestro futuro. Esto es, simplemente, la democracia.
Y cuando denunciemos a quienes proponen, de uno u otro modo, perpetuar la violencia, la prepotencia o la intolerancia como método de gobierno, no queremos ni nos importa denunciar a una o varias personas determinadas. Lo que nos preocupa, y lo que nunca dejará de preocuparnos, es impedir que ese método destructivo siga imperando en nuestra patria, que siga aniquilando los esfuerzos de todos los argentinos, que siga condenándonos, como nos condenó hasta ahora, a ser un país en guerra consigo mismo.
Hay quienes creen, por tener demasiado metida dentro de sí mismos la prepotencia, o por soñar con soluciones mágicas e inmediatas, que ser tolerantes es ser débiles. Se confunden por completo. Para ser tolerantes y para hacer imperar la tolerancia se requiere mucho más firmeza que para ser prepotentes.
En primer lugar, se necesita firmeza consigo mismo para no caer en la tentación de abusar del propio poder. ¡Cuánto mejor estaríamos hoy sí en las Fuerzas Armadas hubiera existido el buen criterio, el correcto criterio de usar las armas que el pueblo les entregó para defenderlo eficientemente contra las Fuerzas Armadas de otros países y no para ocupar el gobierno de la república!
¿Cuánto mejor estaríamos si casi todos los gobiernos no hubieran cedido a la tensión de declarar el estado de sitio -medida excepcional y extrema según la Constitución- para vencer sus dificultades en vez de procurar convencer a la población, aceptar sus críticas y garantizar el reemplazo pacífico de los gobernantes.
Pero también se requiere mucha firmeza para impedir, de una vez por todas, que vuelvan a triunfar los profetas de la prepotencia y de la violencia. Después de las desgracias que sufrimos, el pueblo argentino entero habrá de impedirlo. Nunca más permitiremos que un pequeño grupo de iluminados, con o sin uniforme, pretenda erigirse en salvadores de la patria, mandándonos y pretendiendo que obedezcamos sin chistar. Porque sabemos que sólo podremos levantarnos de estas ruinas que nos oprimen mediante el esfuerzo libre y voluntario de todos, mediante el trabajo oscuro y cotidiano de cada uno. Ningún obstáculo será insuperable frente a la voluntad inmensa de un pueblo que se pone a trabajar si cerramos definitivamente el camino a la prepotencia y la violencia y la destrucción con las que nos amenazan.
Estas ideas constituyen nuestra primera propuesta básica: que sea claro el método con el que vamos a construir nuestro propio futuro, el método de la libertad y de la democracia.
Nuestra segunda propuesta fundamental, además del método con el que actuaremos, señala el punto de partida del camino que nos propondremos recorrer: el de la justicia social.
Es innecesario reiterar la gravedad de la situación actual del país, la peor de toda su historia. Pero sí es un deber de todos entender que hay quienes sufren más que otros. Nuestro punto de partida, que sabemos compartido por la inmensa mayoría de los argentinos, apela a un formidable esfuerzo de solidaridad y fraternidad con los que están más desamparados, con los que más necesitan entre todos los que necesitan. Vamos a construir el futuro de la Argentina y comenzaremos por construirlo ya mismo para quienes menos tienen.
Es por eso que yo hice un solo juramento: no habrá más niños con hambre entre los niños de la Argentina. Esos niños que sufren hambre son los más desamparados entre los desamparados y su condición nos marca con un estigma que debe avergonzarnos como hombres y como argentinos.
Nuestra apelación a la fraternidad y la solidaridad entre los argentinos es mucho más que un impulso ético. Hay en ella un propósito político en el sentido más profundo de la palabra.
Porque la riqueza de un país no está en su territorio ni en sus bienes, ni en sus vacas ni en su petróleo: está en todos y cada uno de sus habitantes, en todos y cada uno de sus hombres y mujeres. Es el trabajo, la capacidad de creación de los seres humanos que lo habitan, lo que da sentido y riqueza a un país.
Por eso, cuando nos proponemos privilegiar el mejoramiento de las condiciones de vida de los sectores más postergados, estamos proponiendo rescatar, lo más rápidamente posible, la mayor fuente de nuestra riqueza, el mayor capital de nuestra patria: es la voluntad de terminar con la inacción a que fueron condenados millones de hombres y mujeres para que sumen su esfuerzo a los otros millones de hombres y mujeres que están trabajando. Es la voluntad de conseguir cuanto antes una mayor igualdad, para que todos los argentinos puedan tener iguales oportunidades de desplegar su esfuerzo creador y contribuir con él al bienestar de todos. Es voluntad de terminar con los que están injustamente relegados porque la sociedad no les ofrece ni les permite lo que debe ofrecerles y permitirles en la Argentina justa y generosa que vamos a construir. Es la voluntad de acabar con la falta de techo y comida, de educación y de salud, que castiga a tantos compatriotas y que nos priva a todos de la contribución que podrían dar a la nación. Es la voluntad de terminar con la discriminación ejercida contra nuestras mujeres argentinas por la subsistencia de costumbres retrógradas.
Ese pueblo unido en el trabajo, en la libertad y en la justicia social que vamos a tener constituirá la valla más formidable que los argentinos levantaremos para impedir nuevas frustraciones.
Sobre esa voluntad nuestro gobierno actuará con toda la energía y la firmeza que el pueblo está esperando para que nunca más los pequeños grupos de privilegiados de adentro ni los grandes intereses de afuera quiebren las instituciones y sometan a la Nación.
Y ahí no habrá ninguna antinomia, porque es falso que las haya, como son falsas las acusaciones que imprudentemente algunos lanzaron.
No habrá radicales ni antirradicales, ni peronistas ni antiperonistas cuando se trate de terminar con los manejos de la patria financiera, con la especulación de un grupo parasitario enriquecido a costa de la miseria de los que producen y trabajan.
No habrá radicales ni antirradicales, ni peronistas ni antiperonistas cuando haya que impedir cualquier loca aventura militar que pretenda dar un nuevo golpe.
Sabemos que, como argentinos, son innumerables quienes aprendieron que detrás de las palabras grandilocuentes con las que se incita a los golpes está, ahora más que nunca, la avidez de unos pocos privilegiados dispuestos a arruinar al país y grandes intereses extranjeros dispuestos a someterlo.
La inmensa mayoría de los argentinos, sin distinciones ni banderas, y el gobierno al frente, terminarán para siempre con cualquier tentativa de recrear la perversa e ilícita asociación de miembros de las cúpulas de las FF.AA., formando un partido militar, para aliarse una vez más con la elite parasitaria de la patria financiera a fin de conquistar y usufructuar el poder en su propio beneficio.
No habrá radicales ni antirradicales, ni peronistas ni antiperonistas sino argentinos unidos para enfrentar el imperialismo en nuestra patria o para apoyar solidariamente a los países hermanos que sufran sus ataques.
La construcción y la defensa de la Argentina la haremos marchando juntos, aceptando en libertad las discrepancias, respetando las diferencias de opinión, admitiendo sin reparos las controversias en el marco de nuestras instituciones, porque así y sólo así podremos lograr la unión que necesitamos para salir adelante.
Una nación es una voluntad viviente y, al igual que los hombres, se templa con las desgracias. Las desgracias que sufrimos nos han templado y ese temple es indispensable para sobrellevar las dificultades que deberemos superar.
¡Y las vamos a superar!
Tenemos el inmenso privilegio, entre los países del mundo, de disponer de un territorio extenso y lleno de posibilidades que esperan ser explotadas. Frente a un pueblo que despliegue con vigor su capacidad de trabajo y vaya construyendo piedra sobre piedra su futuro, impidiendo que nadie, nunca más, venga a destruir lo que vaya haciendo, no hay dificultad que no pueda superarse. Éste es nuestro propósito, ésa es la voluntad en que nos empeñaremos todos los argentinos, ése será nuestro gobierno.
Y el símbolo que coronará nuestros esfuerzos, que expresará mejor que ningún otro la autoridad, la paz, la tolerancia, la continuidad del trabajo fructífero de la Nación, lo veremos dentro de seis años, cuando entreguemos las instituciones intactas, la banda y el bastón de Presidente a quien el pueblo argentino haya elegido libre y voluntariamente.

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