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la fundación es una organización sin fines de lucro que se propone contribuir al mejoramiento de la la vida de las personas, organizaciones y comunidades

Como organización forma parte de una Red Internacional que reúne personas y grupos de Francia, Alemania, Suiza, España, Brasil, Colombia, que promueve la Economía Solidaria, el Desarrollo Social Local, la Salud Comunitaria, el abordaje colaborativo de los conflictos, los Diálogos Públicos y las formas creativas de abordar los desencuentros humanos

Podrán visualizar más en detalle algunas de estas dimensiones en nuestro site: www.moiru.com.ar

agosto 29, 2010

Un plan para cambiar la salud mundial

Thomas Pogge es uno de los filósofos “globales” más reconocidos del momento. Nació en Alemania pero vive desde hace tres décadas en Connecticut, Estados Unidos. Aunque, en realidad, últimamente ha pasado más tiempo volando que en tierra firme. Desde que comenzó el año, recorrió el equivalente a cinco vueltas al mundo con un objetivo primordial: promover el Fondo de Impacto sobre la Salud (The Health Impact Fund), una nueva propuesta para estimular la investigación y desarrollo de fármacos para las llamadas enfermedades de la pobreza, las olvidadas, que afectan a millones de personas pobres en el planeta, como la malaria, el dengue y, en la Argentina, particularmente el Mal de Chagas, cuya cura no es un desafío para los grandes laboratorios dado que los potenciales clientes-pacientes tienen sus billeteras vacías. La iniciativa consiste en brindar a las compañías farmacéuticas la opción de vender al costo y cobrar un monto adicional por el impacto en la salud que cause una nueva droga. Cuanto más efectiva, cuantos más individuos logre curar, más ganancias tendrá la empresa. En su periplo, Pogge estuvo en Buenos Aires, donde dio un par de conferencias, y partió luego rumbo a Brasil. Para el filósofo, Argentina puede ser un país clave para di- seminar la idea del Fondo en la región. En una entrevista con Página/12, en su acotada agenda, explicó los detalles del proyecto.

La prensa alemana lo apodó “el pensador-para-cambiar-el mundo”. Pogge está convencido de que se puede (y se debe) terminar con la pobreza. “Todo lo que se necesita para que nadie quede por debajo de la línea de pobreza es el uno por ciento del ingreso mundial”, enfatiza Pogge, con la intención de mostrar que no se trata de un escenario inevitable. Entre otros libros, editó La pobreza como violación de los derechos humanos.

–¿Alguna experiencia personal lo empujó para involucrarse con esta temática?

–Sí, tres experiencias. Nací en Alemania. La generación de mis padres hizo algo terrible (sostener el nazismo), por lo tanto a los 6 o 7 años entendí que uno tenía que desconfiar de los juicios morales de sus padres. En segundo lugar, la guerra de Vietnam, los bombardeos estadounidenses me hicieron identificarme con los países en desarrollo. En tercer lugar, un viaje que hice mientras era estudiante de posgrado, y fui desde Estambul a Japón: en ese recorrido vi una pobreza increíble que nunca me había imaginado, en Deli, Pakistán, Bangladesh, Tailandia..., ver a nenas que se vendían como objeto para prostitución en las estaciones me impactó muchísimo –cuenta Pogge.

Habla sin exaltarse. Explica con paciencia docente. Discípulo de John Rawls, actualmente es director del Programa de Justicia Global y profesor de Filosofía y de Asuntos Internacionales en la Universidad de Yale. Además, dirige un programa de investigaciones en la Universidad de Oslo y también se desempeña en el Centro de Filosofía Aplicada y Etica Pública en la Universidad Nacional de Australia. En Buenos Aires, dio una conferencia invitado por Flacso-Clacso y otra en la Facultad de Derecho de la UBA, donde fue presentado por la decana Mónica Pinto. Hacer Justicia a la Humanidad: Problemas de Etica Práctica contiene sus ensayos más importantes traducidos al castellano (México, Fondo de Cultura Económica, 2009).

–¿De qué trata el Fondo de Impacto sobre la Salud?

–El Fondo es una nueva forma de incentivar la innovación en la industria farmacéutica. En el sistema actual, la innovación es recompensada con un monopolio temporario: a través de las patentes, durante un período, la compañía puede recargar el costo de producción y cobrar un precio muy superior. Bajo el sistema del Fondo, la empresa que genera una innovación medicinal puede elegir ser retribuida de una forma distinta: la retribución en ese caso está vinculada con el impacto del medicamento en la salud. El laboratorio, entonces, se comprometería a vender el medicamento al costo. Pero a cambio recibiría, además, una retribución por la mejora efectiva que produzca en la salud ese medicamento.

–¿Reemplazaría al sistema de patentes?

–No, sería una alternativa. El innovador siempre tendrá la posibilidad de elegir. Si lo que descubre es una droga cosmética, un producto para la caída del cabello, no va a ir nunca al Fondo. Pero si descubre la cura de la malaria, sí. En el sistema actual hay dos problemas: uno es que hay muchos medicamentos que son muy caros y no toda la gente puede pagarlos, y otro es que hay muchos medicamentos que son muy baratos y no generan incentivos para su producción.

–¿Qué ventajas tendría el Fondo?

–Tres grandes ventajas. En primer lugar, logra que sea muy conveniente económicamente investigar y producir drogas para las llamadas “enfermedades olvidadas”, como la malaria y el dengue: una nueva droga que consiguiera curar esos males tendría un impacto enorme porque hay millones de personas que las padecen. De esa forma, se promovería la innovación que bajo el sistema actual no se produce porque se trata de pacientes pobres. En segundo lugar, tendríamos drogas muy baratas desde el primer día. La tercera ventaja es que las empresas se preocuparían por un problema que existe ahora que es que los medicamentos lleguen a las personas pobres: si llegan, curan, generan impacto y reciben dinero por eso. Argentina tiene una oportunidad única y valiosa para un liderazgo global para promover esta iniciativa.

–¿Por qué lo dice?

–El Fondo apunta a un modelo global diferente. Hay dos razones por las que Argentina tiene una gran oportunidad para promover la implementación del Fondo. Por un lado, es un vocero reconocido de los países en desarrollo y, al mismo tiempo, por su idioma, por el hecho de ser un país de habla hispana: el español se está transformando en uno de los idiomas más importantes. De modo que si la Argentina se sumara al proyecto sería un participante clave para difundirlo y tener una masa crítica que permita adoptarlo.

–¿Cómo surgió la idea de este Fondo?

–La idea original surgió hace seis o siete años, cuando trabajaba en el Instituto Nacional de la Salud en Washington, de un grupo que se armó con abogados, economistas, investigadores del campo de la Medicina. Ahora la estamos promoviendo políticamente.

–¿La plantearon en la Organización Mundial de la Salud?

–La OMS tiene un grupo de expertos que se reunió durante dos años para explorar nuevas formas de financiamiento de la salud. Evaluaron 90 propuestas. El Fondo fue una de las cinco propuestas elegidas como más promisorias.

–¿Cree que es posible implementarlo frente a la voracidad de la industria farmacéutica, que hasta ha sido acusada de inventar enfermedades con tal de ganar dinero?

–Pienso que sí, porque no es un sistema que perjudique a los laboratorios. Pueden elegir. Además, las compañías farmacéuticas tienen un problema de imagen, nadie las quiere, especialmente en el Hemisferio Sur. Esta es una oportunidad para mejorar su imagen sin perder dinero.

–¿Quiénes se han interesado hasta ahora por el Fondo?

–Estamos trabajando en veinte países clave. Hemos tenido más éxito al plantearlo en Europa, China e India. Se necesitan muchos gobiernos que pongan dinero. China e India están dispuestos a apoyarlo pero están esperando ver qué harán países europeos y americanos. El Partido Socialdemócrata alemán adoptó la propuesta e incluso ha puesto dinero para organizar una gran conferencia en marzo en Bruselas, donde está el corazón del gobierno europeo. El gobierno de Estados Unidos es más difícil que se interese. No suele apoyar iniciativas multilaterales.

–Otro de los tópicos que investiga es la justicia global. ¿A qué se refiere?

–Sí, empecé trabajando en filosofía política y después me dediqué a ese gran tópico. Es la evaluación moral de las instituciones que surgen a escala global. A partir de la globalización cada vez más el mundo está sujeto a reglas supranacionales, que son sumamente injustas. Las reglas de comercio, de inversión, sobre proteccionismo, el régimen de propiedad intelectual. A mediados de los ’90 se globalizó el sistema de propiedad intelectual y todos los países del sur fueron forzados a sumarse a una protección muy estricta de la propiedad intelectual. Esa fue una catástrofe para los pacientes pobres, porque se acabaron los genéricos de los medicamentos baratos.

–Otro de sus temas de estudio es el problema de la pobreza. Hay quienes sostienen que pobreza siempre hubo y siempre existirá. ¿Piensa igual?

–La pobreza se podría terminar fácilmente. Hoy la mitad de la población del mundo gana menos de 2,50 dólares por día. En realidad, están 40 por ciento lejos de alcanzar 2,50 dólares, es decir, se tienen que arreglar con 1,50 dólar por día. Lo que falta para que superen el umbral de los 2,50 –que es donde marca el Banco Mundial la línea de pobreza– es el uno por ciento de ingresos de la Humanidad. Transferir el uno por ciento del ingreso mundial terminaría con la pobreza. Si un país como EE.UU. redujera en un tercio su presupuesto bélico, sería suficiente. Hace 200 años se hubiera necesitado un porcentaje infinitamente mayor que ese uno por ciento. Es cierto, la pobreza siempre existió pero nunca fue tan escandalosa. Es interesante ver el problema de la pobreza desde una perspectiva de género. La mayoría de las personas pobres son mujeres. Las estadísticas lo ocultan porque dan por hecho que en un hogar todos reciben lo mismo, pero no es así. Por ejemplo, la comida no se distribuye de forma igualitaria: las mujeres comen menos, ellas comen después de que lo hacen sus hijos y el marido, y con frecuencia el acceso a la educación también es desventajoso para ellas. La mejor forma que se ha encontrado para erradicar la pobreza involucra a las mujeres: los microcréditos dirigidos a las mujeres son un muy buen camino y está demostrado que son mucho más efectivos para erradicar la pobreza que si se los dieran a los varones.



agosto 09, 2010

El próximo desastre ambiental

Mientras el mayor derrame de la historia sigue contaminando el Golfo de México, las grandes compañías petroleras planean comenzar a perforar pozos en el Artico en los próximos meses. Y aunque muestre fachada de duro, el gobierno de Obama no está haciendo nada para evitarlo.

El derrame en el Golfo de México. Foto de AP.

El 15 de junio, mientras el catastrófico derrame de British Petroleum en el Golfo de México entraba en su tercer mes, Barack Obama le habló a los Estados Unidos desde el Salón Oval. Su gobierno, le aseguró al pueblo estadounidense, no iba a dejar que volviera a suceder un desastre semejante. Había decidido abandonar por tiempo indeterminado los planes de abrir nuevas áreas costeras como Florida y Virginia a la exploración petrolífera offshore. Y había congelado por seis meses todos los nuevos permisos para perforar en aguas profundas, para darle tiempo a una comisión eminente que estudiara el desastre. "Necesitamos una mejor regulación, mejores estándares de seguridad y mejor control", insistió.

Pero la fachada de tipo duro de Obama no da ninguna garantía de que a gigantes petroleros como BP se les impida repetir los mismos errores que terminaron en la pesadilla del Golfo. En efecto, tal como aseguran especialistas del medio ambiente, la suspensión de las perforaciones parece ser poco más que una táctica de dilación, diseñada para que la bronca de la gente por el derrame de BP se calme antes de darles a las grandes compañías petroleras luz verde para que comiencen a perforar pozos en un área que desde hace tiempo está prohibida: el océano Artico. El gobierno ha aprobado proyectos tanto de BP como de Shell Oil para perforar un total de once pozos exploratorios en los mares de Chukchi y Beaufort, al norte de Alaska (aguas mucho más remotas y hostiles que el Golfo). Las operaciones de Shell podrían comenzar apenas termine la suspensión impuesta por el presidente, en enero. Y gracias a un extraño cambio en el diseño de la plataforma, las perforaciones de BP en el Artico están en camino a recibir luz verde en septiembre.

"El gobierno parece estar evitando la decisión de simplemente cerrar esas licitaciones, aunque tiene todo el derecho legal de hacerlo", dice Charles Clusen, que dirige el proyecto para Alaska del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales. "Lo que temo es que la gente empiece a olvidarse del derrame en el Golfo y el gobierno le dé los permisos a Shell el año que viene. Vamos a haber tenido una pausa, pero no lo suficientemente larga como para evaluar los recursos que están en riesgo o para desarrollar tecnología que sea verdaderamente segura."

Ken Salazar, el ministro del Interior cuyo staff permitió a BP perforar en el Golfo basándose en normativas pro-industria pergeñadas durante los años de Bush, no ocultó nunca su determinación de ampliar la "frontera" de las excavaciones petroleras hacia el Artico. Se cree que las aguas no explotadas de la región contienen hasta 27 mil millones de barriles de petróleo, una cantidad similar a la de algunos de los más grandes pozos petroleros del Medio Oriente. "Todo lo que escucho en el ámbito interno, tanto de fuentes gubernamentales como en la industria, es que el gobierno está totalmente a favor de poner a estos tipos en el océano Artico", dice Rick Steiner, uno de los principales científicos de Alaska, que ayudó a guiar la respuesta frente al derrame del Exxon Valdez. "Están tratando de resolver a tiempo el problema político del derrame en el Golfo para poner a estos tipos en el Artico el próximo verano."

La Casa Blanca descarta cualquier acusación de que se esté tratando de ganar tiempo, calificándola de "inexacta" y, a su vez, señala que los permisos de Shell están "en pausa" hasta que la comisión convocada por el presidente termine su trabajo. Pero un vocero del gobierno admite que el plan de BP -que utiliza un enfoque aún no testeado para extraer petróleo submarino- no está cubierto por la moratoria de seis meses que rige para las excavaciones marítimas. A fin de año, la compañía planea perforar en busca de petróleo cerca de la Bahía Prudhoe por medio de una plataforma que creó construyendo una isla -una montaña de grava- a tres millas mar adentro en aguas del estado. Como la isla-plataforma está conectada al continente por una carretera elevada, BP y el Ministerio del Interior coinciden en que la planta "terrestre" no está sujeta a las restricciones para excavaciones offshore. Es la misma clase de ficción legal que estados como Indiana utilizan para permitir el juego en barcos-casino que están permanentemente atracados a tierra firme.

Esto es lo que BP tiene en carpeta para el Artico: primero, la compañía perforará dos millas por debajo de su pequeña isla, que bautizó Liberty. Luego, en un ingenioso giro, va a perforar de costado otras seis a ocho millas hasta llegar a una reserva marítima que, se estima, alberga 105 millones de barriles de petróleo. Esta sería la "extensión de alcance" más larga que se haya intentado, y semejante esfuerzo requirió que BP llevara la tecnología de excavación hasta más allá de sus límites comprobados. Liberty, la plataforma "terrestre" más poderosa que se haya construido, requiere de tuberías especiales que soporten la fuerza necesaria para girar el taladro. "Esto es lo más sexy que hay", alardeó un directivo de BP a los periodistas en 2008. BP, una compañía delincuente y reincidente que recibió multas récord por sus violaciones conscientes a protocolos de seguridad, se refiere al proyecto como "uno de los más grandes desafíos de su historia", una empresa de ingeniería que se torna aun más peligrosa por sus planes de operar todo el año, en lo que la compañía misma admite como "uno de los climas más duros del planeta".

Pero a pesar de semejantes señales de advertencia, el proyecto de BP tiene la bendición del Minerals Management Service, la agencia gubernamental que supervisa las excavaciones marítimas. El año pasado, un año después de darle luz verde a BP para que perforara en el Golfo, mms le otorgó a la compañía un premio al liderazgo, en reconocimiento del "enfoque visionario" de Liberty en el ámbito de las perforaciones petroleras. Mientras las instancias de regulación todavía deben aprobar los papeles finales del proyecto, mms afirma a Rolling Stone que considera a Liberty segura. Dice también que BP tiene la capacidad para responder al escenario de un derrame de 20 mil barriles por día, y agrega que "la isla ha sido diseñada para contener líquidos en la superficie dentro de su espacio". Los ambientalistas se burlan de la idea de que un derrame pueda ser limitado a la pedregosa isla de Liberty. "Si esa cosa explotara -dice Clusen-, el petróleo caería en el agua."

El gobierno de Obama fue advertido por sus propios científicos de que las perforaciones en el Artico suponen un grave riesgo para el medio ambiente. En septiembre del año pasado, la Nacional Oceanic and Atmospheric Administration urgió al presidente a que pusiera un freno a los futuros permisos en el Artico, y le advirtió que los inspectores federales que operaban bajo las pautas de la era Bush habían "subestimado mucho" los riesgos de perforar. Tanto la industria como el gobierno, agregaron los científicos, demostraron "una falta de preparación para responder a un derrame en el Artico" y fallaron en "evaluar por completo el impacto potencial de los peores escenarios posibles".

Y eso es decirlo a medias. Shell ha recibido todos los permisos ambientales que necesita para perforar cinco pozos exploratorios en el Artico; pero a la vista del desastre de BP en el Golfo, los documentos suenan como un chiste perverso. Según la evaluación ambiental (EA) que el ministerio del Interior llevó a cabo en diciembre último sobre el plan de perforaciones de Shell, "un derrame muy grande producto de un incidente con el control de los pozos no es un evento que sea razonable pronosticar, y por ende, esta EA no analiza los impactos de un escenario tan extremo". El plan de respuesta que Shell armó en caso de un desastre es igualmente perturbador: el gigante petrolero dice que sólo está preparado para responder a un derrame de 5.500 barriles por día, apenas una fracción de los 60 mil barriles que se estima están derramándose en el Golfo actualmente. Shell, la octava corporación del mundo, tiene un récord inquietante con respecto al medio ambiente: sus operaciones en Nigeria derramaron al menos 100 mil barriles de crudo sólo el año pasado.

Un vocero del Ministerio del Interior le asegura a Rolling Stone que los trámites finales para que Shell perfore en el Artico no serán considerados hasta el próximo enero, cosa que le da tiempo al ministerio para "recolectar información científica adicional con respecto a los recursos, los riesgos y los peligros ambientales" en la región. Pero el vocero admite que los inspectores federales no han hecho nada por revisar las evaluaciones ambientales fallidas con las que los permisos de Shell fueron aprobados originalmente. Ese proceso, dicen los expertos, ya tendría que estar bien encaminado si los funcionarios de Interior quisieran contar con una evaluación significativa para el momento en que la medida de suspensión expire.

Los expertos también advierten que un derrame en el Artico sería mucho peor que el desastre que actualmente está teniendo lugar en el Golfo, en el que las empresas experimentadas y el equipamiento de contención se encuentran cerca. Por el contrario, las zonas del Artico donde Shell planea perforar están endemoniadamente lejos. El puesto de guardacostas más cercano es en Kodiak Island, a unos 1600 kilómetros.

Las barreras flotantes más cercanas como para contener un derrame están en Seattle, a una distancia de 3.200 kilómetros. En la región hay sólo dos aeropuertos pequeños, e incluso si los recursos de contención pudiesen de alguna manera ser llevados en avión hasta la tundra, allí no hay puertos industriales preparados para descargar el equipo en el océano. Poniéndose realista, el equipamiento de alivio sólo puede ser llevado a la región por barco y sólo en ciertas temporadas. El Artico está rodeado de hielo durante más de la mitad del año y ni los rompehielos pueden asegurarse el acceso en la oscuridad del invierno. "Si es así de difícil limpiar esto en las condiciones relativamente benignas del Golfo de México", le advirtió a Salazar el senador Sheldon Whitehouse en una audiencia después del derrame de BP, "les deseo suerte tratando de implementar este tipo de limpieza en el Artico".

De hecho, Shell nunca dirigió una perforación de respuesta en el Mar de Chukchi. Quizá sea porque no hay tecnología comprobada para limpiar petróleo en aguas heladas que pueden inutilizar a los barcos limpiadores, y menos todavía para lidiar con un derrame por debajo del hielo. En el peor de los casos, según los científicos, un derrame que suceda en el otoño, cuando los mares se están congelando, podría fluir sin problemas hasta que los pozos de alivio pudiesen ser perforados recién al verano siguiente. En el ínterin, el petróleo podría propagarse bajo el hielo marino, arruinando así las costas de Rusia y Canadá, e incluso llegar posiblemente a Noruega y Groenlandia. "Podría realmente resultar un evento circumpolar", dice Steiner.

Un desastre semejante amenazaría la abundante fauna marina del Artico, que incluye osos polares, morsas, focas y aves marinas migratorias de todos los continentes salvo Europa, sin mencionar a la ballena gris y la ballena boreal, que está en peligro de extinción y de la que dependen las comunidades cazadoras nativas. "Borraría del mapa a las culturas indígenas y sus modos de subsistencia", dice Clusen. Y como las frígidas aguas del Artico no albergan el tesoro de microorganismos en el cual los científicos confían para que ayude a descomponer el petróleo en el Golfo, un derrame masivo podría resultar imposible de limpiar. "Si ponés un millón de barriles de petróleo en el océano Artico", advierte Steiner, "se va a quedar ahí por décadas".

En sus recientes apelaciones contra los inspectores del gobierno, Shell ha sostenido que, como implicaría perforar en aguas poco profundas (unos 45 metros), sus operaciones en el Artico serían más seguras que el pozo de BP en el Golfo, que se quebró a 1500 metros bajo el nivel del mar. Pero incluso los datos propios del gobierno muestran que la mayoría de estos hechos ocurren en aguas poco profundas. La prueba de que la catástrofe puede acontecer a cualquier profundidad es la explosión de una plataforma el año pasado en aguas poco profundas cerca de la costa de Australia, que fue seguida de un chorro constante que derramó petróleo durante diez semanas.

"La idea de perforar en el Artico debería ponerles los pelos de punta", dice Sylvia Earle, ex científica en jefe de la National Oceanic and Atmospheric Administration. "Hay valores ahí que trascienden la importancia de cualquier combustible fósil que podamos extraer, ecosistemas irreemplazables que no sabemos cómo recomponer. Hay lugares en los que no se debe perforar, y punto."

Pero el Artico resulta que no es el único lugar que el gobierno de Obama está decidido a entregar a las compañías petroleras. En otra muestra de cómo la moratoria de seis meses que el presidente impuso con respecto a las perforaciones en aguas profundas puede no ser más que una táctica dilatoria, MMS continuó aceptando pedidos para perforar en áreas del Golfo. En efecto, desde que el presidente Obama anunció el freno a las perforaciones en aguas profundas el 27 de mayo, MMS aprobó pedidos en al menos

96 áreas de aguas profundas. Dos de los pedidos son de BP y uno es en el mismo cañón submarino donde el derrame de petróleo de la compañía sigue contaminando el Golfo.

La Casa Blanca sostiene que MMS sólo está "terminando trámites" de pedidos presentados antes del desastre. Pero los ambientalistas están aterrorizados. "Estos nuevos permisos están basados en los mismos análisis ambientales esencialmente fallidos y evidentemente ilegales que fueron utilizados para darle luz verde a Deepwater Horizon", dice Mike Senatore de Defenders of Wildlife, que presentó una demanda contra la MMS en junio para frenar la expansión de las perforaciones. "La agencia está en el epicentro del peor desastre ambiental de la historia, y sin embargo sigue operando como si nada."

Por Tim Dickinson



agosto 08, 2010

El colisionador de cerebros Por Daniel E. Arias Para LA NACION - Lindau, 2010

Lindau parece una ciudadela medioeval de juguete. Vive retrepada sobre una roca boscosa en el lado alemán del enorme lago Constanza, anillado a su vez por unos Alpes que se adivinan en la neblina estival. La zambullida en el lago (o mejor aún, en larguísimas copas de hefeweizen, cerveza de trigo local) permiten la vida inteligente cuando el termómetro supera los 37 grados. Pero bajo su elegante bostezo turístico, Lindau es sede, cada verano boreal, de la mayor y más tremenda discusión científica.

Allí se reúnen desde hace 60 años una legión de premios Nobel y otra de estudiantes avanzados escogidos uno por uno en todo el mundo. Este año, las autoridades del Lindau Nobel Laureate Meeting "rompieron la alcancía" y juntaron 61 "nobelistas" y 650 alumnos de 70 países. Entre el 27 de junio y el 2 de julio de 2010, Lindau tuvo la mayor concentración de cerebros premium del planeta.

En los Lindau Meetings se quiere que los galardonados y algunos de los estudiantes más brillantes del mundo conversen, debatan y discutan por encima de las barreras geográficas, idiomáticas y académicas, que "cambien figuritas", que vuelvan a sus universidades y laboratorios con nuevas ideas, contactos y ganas de descubrir.

La perfección organizativa y la calidez de la recepción de los Meetings vienen libres de toda etiqueta académica: los laureados se visten como se les da la gana y, en debates públicos, confrontan como gladiadores. En la isla de Lindau, la opinión establecida científica está tan a salvo como la castidad en la isla de Lost. "Dark Energy is bullshit!" (¡La Energía Oscura es una boludez!), le dispara un premio Nobel de física a otro de sus pares, en un debate sobre cosmología y ante centenares de asombrados jovencísimos expertos. Hay cantidad de ellos de sexo femenino, atuendo islámico y renuencia total a dejarse fotografiar.

Al atardecer, todo el mundo entre los 6 y los 90 años parece andar en bicicleta entre los bosques, si no está remando en el lago flanqueado de castillos o estudiando los misterios termodinámicos de la refrescante hefeweizen. Con el Large Hadron Collider, (LHC, un gran acelerador-chocador de partículas pesadas), Europa tiene el más potente y caro instrumento de la física actual. Con el Lindau Nobel Laureate Meeting, también el mayor colisionador de materia gris del mundo.

Link: http://www.lindau-nobel.org



julio 18, 2010

REPORTAJE: El desafío iraní Cuando lapidar es la ley. El Pais

"Es la ley islámica", me espeta un funcionario del Ministerio de Orientación Islámica de Irán al que no le ha gustado mi información sobre la condena a morir lapidada dictada contra Sakineh Mohammadi Ashtiani. La idea de que el apedreamiento hasta la muerte es un castigo ordenado por Dios para los adúlteros la repiten también clérigos y zelotes, que recurren a los textos sagrados en busca de justificación. Sin embargo, la pena no está mencionada en el Corán, hay ulemas que discrepan y muchos analistas atribuyen a motivos políticos su introducción en el Código Penal. La sentencia de Ashtiani, suspendida temporalmente ante la presión internacional, reabre el debate de la universalidad de los derechos humanos.

La noticia en otros webs

"El concepto de interpretación es muy importante aquí", explica Mehdi Zakerian, presidente de la Asociación Iraní de Estudios Internacionales. Aunque Irán ha ratificado la Declaración Universal de Derechos Humanos y las dos convenciones que la desarrollan, se opone a la idea de universalidad. Sin duda, la República Islámica tiene que cumplir y respetar esos acuerdos, pero ha adoptado lo que este experto denomina "una nueva diplomacia", que defiende que los países occidentales no pueden imponer su propia visión.

"Irán encabeza a los países islámicos que justifican que la sharía y el papel de la familia son más importantes que los derechos humanos definidos por Occidente sin atender al sexo, la religión o el origen", afirma Zakarian. Además, recuerda que "a diferencia de los países occidentales, en Irán la legislación nacional prevalece sobre la internacional".

Tachada de medieval e inhumana en Occidente, la lapidación tampoco tiene buena prensa en Irán por mucho que las autoridades recurran al escudo de la religión, la cultura o las tradiciones para defenderla. "No he visto ningún decreto en el Sagrado Corán sobre ese castigo", ha declarado Zahra Rahnavard, la mujer del líder reformista Mir-Hosein Musavi, a raíz del caso Ashtiani y a sabiendas de lo delicado del asunto. Abogados, defensores de los derechos humanos y feministas que luchan por la abolición de ese tipo de leyes, a menudo terminan en la cárcel o en el exilio.

De hecho, la lapidación para los adúlteros no se introdujo en el Código Penal hasta 1983, cuando se renovó ese texto a raíz de la revolución islámica. Desde entonces hasta 1997, Irán ha ejecutado a una media de 10 personas al año por ese procedimiento, según estimaciones de las organizaciones de derechos humanos. Aquel año, llegó al Gobierno el reformista Mohamed Jatamí y aunque no cambiaron las leyes, se suavizaron sus aristas. El deseo de mejorar las relaciones con el resto del mundo permitió lo que la UE llamó "diálogo crítico" que, entre otras cosas, consiguió que en 2002 el poder judicial declarara una moratoria de los apedreamientos.

La decisión no convenció a los jueces más conservadores, que siguieron dictando condenas de lapidación. Al no trasladarse a las leyes, tampoco se aclaró si esas sentencias debían de conmutarse. Algunos reos fueron ahorcados, otros quedaron encarcelados en medio del limbo legal y los menos salieron en libertad, gracias sobre todo a una red de mujeres y abogados que trabajaba para eliminar esa pena del Código Penal. Pero después de la llegada a la presidencia de Mahmud Ahmadineyad, en 2005, el nuevo clima alentó que volvieran a aplicarse las sentencias de lapidación. Al año siguiente, hubo dos casos extraoficiales en Mashhad, y en julio de 2007, un portavoz judicial confirmó la muerte a pedradas de Jafar Kiani en Qazvin.

"No existe ninguna correlación entre la lapidación y los valores islámicos", defiende el ayatolá Mohammad Ebrahim Yannati. Pero como señala Mehrangiz Kar, "los clérigos que opinan así no tienen ningún poder dentro del régimen". Kar, abogada y activista de los derechos de la mujer, trabajó en varios casos de lapidación antes de verse obligada a abandonar su país en 2001. Sin embargo, el ex presidente Ali Akbar Hashemí Rafsanyaní, que ha sido uno de los políticos más poderosos de Irán, llegó a tachar de "jueces con mal gusto" a quienes imponían esa pena.

"Apoyar la lapidación es un acto político simbólico", interpreta por su parte Darius Rejali, profesor del Reed College de Oregón y autor de Torture and Democracy (Princeton, 2007). "Se parece mucho a los políticos que en EE UU defienden la pena de muerte para mostrarse 'duros frente a la delincuencia' (...). Lo mismo ocurre con la lapidación en Irán, para algunos conservadores, atrae apoyo político", explica en un correo electrónico.

Kar es partidaria de que la comunidad internacional, en sus relaciones con la República Islámica, dé prioridad a los abusos de derechos humanos frente al programa nuclear. "Si se crea un clima de moralidad internacional contra el país violador, ayudaría a que cambie de actitud", coincide otro activista desde el anonimato porque sigue trabajando dentro de Irán.

El año pasado una campaña internacional logró salvar la vida de Kobra Najjar, cuya condena a morir lapidada se conmutó por 100 latigazos. Las presiones internas y externas también contribuyeron a que el poder judicial excluyera la lapidación del nuevo Código Penal que en 2008 presentó ante el Parlamento, donde sigue debatiéndose. Aunque pocos iraníes creen que el Consejo de Guardianes, un órgano no electo con poder de veto sobre todas las decisiones del Parlamento, vaya a dar su visto bueno, el mero debate revela la naturaleza política del asunto.

La sentencia de apedreamiento contra Sakineh Ashtiani ha sido solo la última en conocerse. Lo polémico de estas condenas y la vergüenza que se hace recaer sobre las familias de las víctimas contribuyen a que no se difundan. Aun así la Campaña Internacional contra la Lapidación ha recopilado los nombres de otros 24 condenados a esa pena que están pendientes de su ejecución (http://missionfreeiran.org/2010/07/16/list-stoning-victims/). Esta lista confirma la denuncia que Amnistía Internacional hiciera en 2008 de que ese castigo se aplica más a menudo a las mujeres que a los hombres.



junio 29, 2010

El mundo, ante la tercera depresión Paul Krugman The New York Times

NUEVA YORK.- Las recesiones son comunes; las depresiones son raras. Por lo que sé, hubo solamente dos épocas de la historia económica que fueron generalizadamente descriptas como "depresiones" en su momento: los años de deflación e inestabilidad que siguieron al pánico de 1873 y los años de desempleo masivo que siguieron a la crisis financiera de 1929-31.

Ni la Larga Depresión del siglo XIX ni la Gran Depresión del siglo XX fueron épocas de declinación incesante. Por el contrario, ambas incluyeron períodos en los que la economía creció. Pero esos episodios de mejoría nunca bastaron para reparar los daños ocasionados por la primera caída, y fueron seguidos por recaídas.

Me temo que ahora nos encontramos en las primeras etapas de una tercera depresión. Probablemente sea más semejante a la Larga Depresión que a la mucho más grave Gran Depresión.

Pero el costo para la economía mundial y, sobre todo, para los millones de vidas azotadas por la falta de empleo será enorme. Y esta tercera depresión será, primordialmente, un error de política.

En todo el mundo -más recientemente en la muy desalentadora cumbre del G-20 en Toronto-, los gobiernos se obsesionan con la inflación cuando la verdadera amenaza es la deflación, y predican la necesidad de ajustarse el cinturón cuando el verdadero problema es el gasto inadecuado.

En 2008 y 2009, parecía que, tal vez, habíamos aprendido las lecciones que nos había dado la historia.

A diferencia de sus predecesores, que aumentaron las tasas de interés ante una crisis financiera, los actuales líderes de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo (BCE) bajaron las tasas y actuaron para dar apoyo a los mercados crediticios.

A diferencia de los gobiernos del pasado, que trataron de equilibrar sus presupuestos cuando se vieron enfrentados a una economía en caída, los gobiernos de hoy permitieron que el déficit aumentara. Y mejores políticos lograron que el mundo evitara un colapso total: se podría afirmar que la recesión producida por la crisis financiera terminó el verano pasado.

Desempleo catastrófico

Pero los futuros historiadores no dirán que ése no fue el final de la tercera depresión, tal como el repunte empresarial que se inició en 1933 no fue el final de la Gran Depresión.

Después de todo, el desempleo -en especial, el desempleo de largo plazo- sigue en niveles que hubieran sido considerados catastróficos poco tiempo atrás, y no hay indicios de que vaya a recuperarse en lo inmediato. Y tanto Estados Unidos como Europa se encaminan hacia trampas deflacionarias al estilo de Japón.

Ante este sombrío cuadro, uno esperaba que los políticos se dieran cuenta de que aún no habían hecho lo suficiente para promover la recuperación. Pero no: durante los últimos meses, se produjo un notable resurgimiento de la ortodoxia del dinero difícil y del equilibrio presupuestario.

En lo referido a la retórica, el renacimiento de la antigua religión es más evidente en Europa, donde los funcionarios parecen extraer sus frases de los discursos completos de Herbert Hoover, incluida la afirmación de que aumentar los impuestos y reducir el gasto verdaderamente son medidas que ampliarán la economía y fortalecerán la confianza empresarial.

Sin embargo, a nivel práctico, Estados Unidos no hace las cosas mucho mejor. La Fed parece consciente de los riesgos deflacionarios, pero lo que propone hacer con estos riesgos es, digamos, nada.

La administración de Barack Obama entiende los peligros que implica una austeridad fiscal prematura? Pero como los republicanos y los demócratas conservadores no autorizaron en el Congreso la ayuda adicional a los gobiernos estatales, esa austeridad existe de todas maneras, bajo la forma de recortes presupuestarios estatales.

¿Por qué esta política es equivocada? Para justificar su postura, los más intransigentes suelen invocar los problemas que deben enfrentar Grecia y otras naciones marginales de Europa.

Y es cierto que los inversores han atacado a los gobiernos con déficits irremediables. Pero no hay ninguna evidencia de que la austeridad fiscal a corto plazo, ante una economía deprimida, sirva para tranquilizar a los inversores.

Todo lo contrario: Grecia ha accedido a un estricto plan de austeridad, sólo para descubrir que su riesgo país sigue creciendo; Irlanda ha impuesto salvajes recortes a su gasto público, sólo para que los mercados la consideren aún más riesgosa que España.

El triunfo de la ortodoxia

Es casi como si los mercados financieros entendieran aquello que los políticos no parecen comprender: que aunque la responsabilidad fiscal a largo plazo es importante, rebajar drásticamente el gasto en una depresión, profundizándola y abriendo paso a la deflación, es una actitud verdaderamente autodestructiva.

Así que no creo que nada de esto se justifique con Grecia, ni tampoco que sea una evaluación realista de la compensación de la relación entre el déficit y el empleo.

Es, en cambio, el triunfo de una ortodoxia que tiene poco que ver con el análisis racional y cuya premisa fundamental es que imponer sufrimientos a otras personas es la manera de demostrar la capacidad de liderazgo en las épocas difíciles.

¿Y quién pagará el precio de este triunfo de la ortodoxia? La respuesta es: decenas de millones de trabajadores desocupados, mucho de los cuales seguirán sin empleo durante años, y algunos de los cuales nunca más volverán a trabajar.

Traducción de Mirta Rosenberg

junio 16, 2010

La mejor parte del amor

artículo de Sandra Russo de diciembre de 2009, pero muy actual.
La mejor parte del amor
Por Sandra Russo
Seguramente los apropiadores de niños sienten amor por ellos, o al menos eso deben creer. Quién sabe qué siente alguien que oculta una verdad atroz; que obliga al ser presuntamente amado a una reciprocidad que él mismo viola. Nadie está, sin embargo, preparado para fingir toda su vida. Ese amor que los apropiadores sienten por esos bebés que hoy son hombres y mujeres de treinta y pico debe haber tenido fallas, grietas, lapsus, desbordes inevitables de la verdad. Un hijo apropiado debe saber, en alguna parte sí, alguna forma de la verdad. Seguramente huele el tufo de ese amor, su hedor, el rastro de un crimen. Hay cuatrocientas personas todavía viviendo esas tensiones soterradas.
Hay mecanismos psíquicos y sociales que permanentemente bloquean el amor y lo reemplazan por sus simulacros. Estamos todos tan confundidos con el amor, que aceptamos sus sustitutos, sus malas copias. Los apropiadores de niños les han dicho a lo sumo a esas personas que son hijos adoptivos, bebés que ellos sí aman, en reemplazo de madres que los abandonaron. Desde el punto de vista de ese tipo de víctima, el hijo abandonado, ser hijo de un desaparecido es una enorme descarga de angustia. Es constatar que no hubo abandono. No son hijos biológicos de una madre que eligió seguir su vida sin ellos, sino que fueron bebés arrebatados de las manos de sus madres. Sus madres no siguieron sus vidas, no formaron otras familias, no tuvieron otros hijos. Fueron asesinadas.
Lo innombrable del abandono es el desamor. Cualquiera que haya sido abandonado en una circunstancia amorosa sabe que lo anímicamente intragable del abandono es el desamor. Una de las razones que siempre esgrimieron las Abuelas como motores de su búsqueda es hacerles saber a sus nietos que fueron bebés muy deseados y amados por sus padres y sus familias. Quieren hacerles saber algo que puede curarles un trauma y sanarles la vida.
Cuando esos bebés llegaron a la adolescencia, cuando pudieron hacer lo que un niño pequeño no puede, muchos hijos adoptivos fueron por sí mismos a la sede de Abuelas. Querían saber si eran hijos de desaparecidos. Buscaban su identidad, pero también buscaban, probablemente, ese consuelo terrible: no haber sido bebés abandonados, sino víctimas de crímenes políticos. Esto no tiene nada de ideológico, en principio. Se trata más bien de distintas dimensiones del amor y el desamor. Nuestras vidas penden de esas nociones. Nuestros dolores y pasiones nacen allí, a la sombra de cómo fuimos o no fuimos amados.
La idea que tenemos del amor, eso que reconocemos en los otros y en nosotros mismos como amor, no puede germinar en la mentira, sólo en la libertad. Nadie puede obligarnos a amar. No podemos tampoco obligarnos a nosotros mismos a hacerlo. Es un sentimiento que está fuera de nuestro control, que aparece y también desaparece, pero que suponemos sólo posible entre criaturas libres. Cuando la mentira atraviesa la circunstancia amorosa, no hay amor. Hay manipulación.
La manipulación en el amor, sin embargo, no es cosa extraña. El mercado Vero Peso, en la desembocadura del Amazonas, es enorme y extraordinario. Hay interminables filas de puestos que venden los mangos más grandes del mundo, pescados de diseños exóticos, instrumentos musicales de madera maciza. Allí hay un sector de hechiceras que vende frasquitos de esencias y aceites para curar la salud y para recuperar o afirmar el amor. Esas mujeres de etnias amazónicas la agarran a una de la pollera cuando pasa, le ofrecen felicidad. Un embrujo no es otra cosa que manipulación. O simulación.
Traje de allí un pequeño volante que no es indígena, es afro. “Mae Triana Cartomante Exotérica” se llama la mujer vidente. Promete traer a la persona amada rápido, “amarrada a tus pies”. El amarre es un tópico de la hechicería. Hay brujas urbanas en todo el mundo especializadas en amarres. Los amarres pretenden reemplazar al amor por fascinación. Ese es un truco posmoderno. Una prestidigitación tecnológica que hace llamar amistad a lo que pasa en Facebook. Es un atajo virtual para el atajo que siempre en todas las culturas se buscó: tomar por amor un sentimiento sintético que no se regocija en el bienestar del ser amado, sino en la propia necesidad de conexión.
A fin de año la palabra “amor” se multiplica. Son palabras. Las palabras tienen la particularidad de ser nada menos y nada más que palabras. Pueden ser decisivas o intrascendentes, pueden estar llenas o vacías.
Venimos terminando un año en el que las palabras fueron aligeradas, violentadas, subvertidas por el establishment. Se llegó a tal extremo que tuvimos que escuchar, como una reivindicación política de la mentira, que los hijos de Ernestina Herrera de Noble son nuestros hijos. Llama muy poco la atención que la lucha de las Abuelas sea cuestionada desde sectores golpistas que participan del juego democrático justo cuando esa lucha roza a una mujer muy poderosa. Cuando roza al poder. Eso pasa no inadvertido, sino no dicho.
Este año se puso en jaque a los derechos humanos. La primera en hacerlo fue Susana Giménez, entretenedora exquisita para la videopolítica. “Esa estupidez de los derechos humanos”, dijo aunque quedó sonando la otra parte de la frase, “el que mata tiene que morir”. Después se cuestionó a las Madres y a las Abuelas por la ley de ADN y se alzó nuevamente la frase hecha de que “los derechos humanos son sólo para los delincuentes”, y no para las víctimas de “la inseguridad”. Las coberturas políticas y policiales se entremezclaron. Abel Posse tuvo que renunciar, pero pasamos por el trance de tener unos días un ministro de Educación porteño que volvió a reivindicar el terrorismo de Estado. El huevo de la serpiente se instala en muchos nidos.
Nuestra veta fascista tiene sus dirigentes, pero tiene también muchos voceros en las calles, hombres o mujeres comunes y corrientes que de pronto se entreveran en conversaciones en las que piden matar a unos cuantos. La muerte es una de nuestras tradiciones. Una pulsión argentina que se regodea en soluciones finales. Matarlos a todos es una ilusión degenerada.
Hubo una época bastante reciente en la que los mataron. A todos los que pudieron. Hubo uno o dos años, durante y después del Juicio a las Juntas, en los que el horror sacudía las almas. Habían hecho cosas como tirar a la gente viva de los aviones o como asesinarla y robarse a sus hijos. Eso no es de izquierda ni de derecha. A veces uno se pregunta, en este país jodido, si acaso es de izquierda o peronista haberse quedado atravesado por la decisión de “nunca más”. Este año, uno ha tenido la sensación de que si apareciera un liderazgo bestial, tendría sus bases en esa gente que tiene mucho y no quiere perderlo, o en los que tienen muy poco, quizá un freezer y un auto, o una casa propia y un plazo fijo en el banco, y sin embargo arengan la muerte de los que tienen menos que ellos.
Si se me permite, quisiera dedicar esta columna de fin de año a las Madres y a las Abuelas, por muchas razones. Pero entre ellas, la más firme y convencida es el agradecimiento por haber tramitado su dolor con lucha, y no con venganza. Por haber pedido siempre justicia, y haberse avenido a la mala, la poca, la lenta justicia que obtuvieron. Por haber estado dispuestas siempre a ofrecer a sus victimarios las garantías que sus hijos y sus nietos no tuvieron. Porque a pesar de sus diferencias y de sus líneas internas, siempre todas se pararon allí, en ese escalón que separa la civilización de la barbarie. Y porque en este país que aún conserva su horrible pulsión hacia la muerte, ellas la saltaron, se sobrepusieron, la reciclaron, la gestionaron hacia la vida. Porque son parte de lo mejor que somos, y somos peores si lo olvidamos.


junio 03, 2010

Civilización empática por Jeremy Rifkin*